WONDER WOMAN

No es la primera aproximación a superheroínas en el mundo del celuloide. Tuvimos a Supergirl, con la olvidada Helen Slater como protagonista, a Catwoman, interpretada por Halle Berry o a Elektra, con la cara de Jennifer Garner. Todas protagonistas de sus propias películas.

Sin embargo, en todos los casos quisimos olvidarlas en seguida.

“Wonder woman” es la primera superheroína del cine que se recordará con una sonrisa en los labios. El “Superman” de Christopher Reeve con cromosomas XX. Y ya era hora. Ya era hora porque, al igual que Superman fue el primer superhéroe de la era moderna en las páginas de papel y tuvo un papel muy importante en las páginas del cine de Hollywood, Diana Prince, más conocida como Wonder Woman o La Mujer Maravilla en el mundo hispanohablante, fue la primera en papel y aún no había tenido un proyecto en imágenes en movimiento a la altura.

Vayamos al principio. No al principio de la película, sino al del personaje, para entender en qué momento y de qué forma nació está amazona de increíbles poderes.

Corría el año 1941 y M. C. Gaines, editor de cómics, buscaba un psicólogo que revisase las historias que publicaba, para determinar su idoneidad con respecto a los niños y jóvenes de la época y encontró a un tipo peculiar: William Moulton Marston.

Moulton era un feminista convencido, que vivía una relación poliamorosa con dos mujeres en perfecta armonía, que creía que la mujer era un ser fuerte y poderoso y estaba en contra del arquetipo de feminidad de la época y además era un apasionado del bondage. Vamos, una personalidad bastante curiosa.

El psicólogo le dijo al editor que notaba en falta en su línea de cómics una mujer superheroína, una guerrera con la que pudieran identificarse las niñas y así concibió a Diana de Themyscira, una amazona que proviene de una isla mitológica habitada sólo por mujeres y que con la ayuda de grandes poderes, un lazo que obliga a decir la verdad y aunando amor por el prójimo y fuerza e inteligencia descomunales, se dedica a proteger a la raza humana.

A Diana Prince le costó llegar a tener la personalidad de lo que hoy entendemos por mujer feminista y liberada. Al principio, las historias de Moulton contenían bondage y dominación por todos lados. Cuerdas, látigos y cueros varios pululaban por las páginas, más tarde se vio relegada a novia de Superman o miembro del grupo destinada a ser rescatado por los machos durante demasiado tiempo y a los escritores de DC les costó bastante dotar de entidad propia a la superheroína, sin embargo, las historias más celebradas son las que lo lograron. “Hiketeia” de Greg Rucka, “El espíritu de la verdad” de Paul Dini y Alex Ross o la etapa de Brian Azarello al frente de la cabecera son buenas muestras de ello.

Volviendo a la película, la Warner ha dedicado esfuerzos titánicos a realizar una buena aproximación a la figura de la amazona, confiando en que fuera ella la que enderezase el errático rumbo de su Universo Extendido, después de las malas críticas volcadas sobre sus anteriores películas. Ni “El hombre de acero”, ni “Batman vs. Superman”, ni mucho menos “Escuadrón Suicida” funcionaron como sus jerifaltes hubiesen querido, faltas todas ellas de guiones consistentes y redondos y empezaban a temer que los frágiles cimientos con los que estaban construyendo una saga que pretendía emular a la de Marvel Studios, diera al traste con sus planes.

Así que, convencidos de que Diana tenía que cambiar el rumbo y con el feminismo por bandera, contrataron a Patty Jenkins, directora de una película con un papel femenino tan potente como “Monster” y de diversos capítulos de series de televisión.

Sobre una historia del ubicuo Zack Snyder, fue Allan Heinberg, guionista de “Anatomía de Grey” y “The OC”, el encargado en dar forma a la primera aventura de la guerrera. Y a la vista del resultado, por fin DC y Warner han acertado de pleno. Por fin pueden presumir de una película que ha contentado, en mayor o menor medida, al grueso de crítica y público.

La película comienza con la infancia de Diana de Themyscira, hija de Hipolita y Zeus y sobrina de Antiope y cómo, a pesar de la reticencia de su madre, se convierte en la mejor guerrera de la isla.

Tiempo después, en su adolescencia (aunque al ser una diosa, esto puede ser siglos después) aparece un piloto americano escapando de los nazis. Así es cómo Diana se entera de que el mundo está en guerra y cree que esto es causa de Ares, el dios de la guerra, que anda tocando las narices a la humanidad. Así que se embarca con el soldado en un viaje que la llevará al frente para intentar ayudar a resolver el conflicto.

La historia en sí misma no es un dechado de originalidad, está claro. Un prólogo con los orígenes del personaje, un viaje del héroe (heroína en este caso) y un enfrentamiento final en el que la película pone toda la carne en el asador. Sin embargo, lo novedoso es el tratamiento de la protagonista, que desprende un candor y una inocencia infinitos, una capacidad de amar y una empatía por la humanidad estratosféricos y, cómo no, la capacidad para patear traseros con mucho estilo.

Ella es la protagonista absoluta y Gal Gadot, la actriz elegida, la encarna con muchísima solvencia, sin necesidad de alardes interpretativos, de forma muy natural, mientras que Chris Pine se queda con el papel secundario, que no llega a ser el equivalente de la mujer florero en las películas de héroes machotes, pero que sí que complementa a la heroína sin eclipsarla en ningún momento.

En alguna conversación que he tenido sobre la peli, me comentaban que al final se pasan por el forro el tono de feminismo con el que empieza y, después de meditarlo, no estoy de acuerdo. Así que pasaré a explicar por qué, pero para ello me temo que tendré que incurrir en algún que otro SPOILER, así que, si no la habéis visto aún y pretendéis hacerlo, éste sería un buen lugar para aparcar la lectura.

Por un lado, me decía una amiga que al final acaba siendo una historia de amor más en la que la chica se cuelga por el chico. En realidad, no creo que sea así. Diana Prince es una mujer sin prejuicios con respecto al amor. Al principio de la peli le explica a su compañero de aventuras que los hombres pueden ser necesarios para la reproducción, pero en absoluto para la búsqueda del placer. Sin embargo, sí que tiene una gran capacidad para amar, uno de los rasgos principales de la Mujer Maravilla. Que ame a Steve Trevor no quiere decir que sea el único y verdadero amor de su vida, ni su príncipe azul, ni que ella sea una mujer heterosexual cuya meta sea la de compartir tardes de sofá con un señor. Lo que no quita para que le dé penuqui el último acto de valor de éste.

Y ya por último el desenlace. Diana descubre que lo que le va a permitir vencer en el enfrentamiento final es el amor. Por un lado me gusta la idea, la de que el feminismo se trata de eso, del amor por el semejante, de la compasión, de la búsqueda de la igualdad, principalmente por medios pacíficos pero, si no puede ser, defendiéndose con uñas y dientes y repartiendo estopa si es necesario.

Pero por otro lado, la puesta en imágenes no me gustó demasiado. Demasiado típico el momento en el que están doblegando a la protagonista hasta que resucita como un ave fénix con una revelación última, como le pasaba a Pegaso en cada enfrentamiento final en “Los caballeros del zodiaco”. Quizá podían haber trabajado más este último tramo del tercer acto.

El balance, en todo caso, es bueno, muy bueno y tenemos Wonder Woman para rato, con esa Gal Gadot que incluso filmó muchas de sus escenas embarazada de cinco meses. Si eso no la convierte en una superheroína, yo ya no sé.

Esperemos que esto sea el principio de un nuevo rumbo para el DC Extended Universe y nos traiga muchas alegrías con la llegada de “La liga de la justicia” y cada uno de sus miembros.

2 thoughts on “WONDER WOMAN

  1. Pst, me entretuvo pero me dejó un regusto más bien amargo. Apenas me produjo emoción (la secuencia que más me gustó fue cuando Diana se lanza contra los nazis y liberan al pueblo), y la lucha final resulta bastante convencional.

  2. Totalmente de acuerdo en que la lucha final es de lo peor de la película, pero a mí el resto me gustó mucho. Sobre todo gracias a la actuación de Gal Gadot y cómo está construido su personaje.

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