WATCHMEN

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ADVERTENCIA

Estáis a punto de entrar en uno de mis posts de duración XXL. Aún estáis a tiempo de retiraros a tiempo antes de sufrir múltiples calambres cerebrales. Avisados quedáis.

PRÓLOGO

El potencial espectador de esta adaptación de la que dicen que es la mejor novela gráfica de la historia  (mira que nos gusta a los frikis hacer listas, sólo hay que ver a John Cusack en “Alta fidelidad” y mi facebook) inevitablemente se divide en dos conjuntos disjuntos (que valgan para algo los estudios de ciencias): los que han leído la obra de Alan Moore y Dave Gibbons y los que no. De cada uno de ellos podría empezar a encontrar subconjuntos y realizar operaciones de lógica de conjuntos, pero me metería en un berenjenal del que, probablemente, no sabría salir y, por otra parte, perdería en el segundo párrafo a la gran mayoría de cuatro lectores (lector arriba, lector abajo) que se pasan por el blog.

Así que, dividiremos este post en dos partes diferenciadas. Una general, en las que plantearé ralladuras mentales que tienen que ver con la película en sí, sin referencias al cómic, y otra sólo apta para flipados de la novela gráfica (básicamente para que Lete me critique sin piedad). Así que, estén atentos y no se me pierdan, Gutiérrez que le veo

PRIMERA PARTE – NIVEL DE FRIKISMO: BAJO

La película, al igual que el cómic (mosquis, primera referencia al tebeo nada más empezar, mira que soy mentiroso) plantea una realidad paralela en la que los Usamérica ganan la guerra de Vietnam gracias a un curioso accidente. Un despiste en un laboratorio de investigación convierte a un hombre normal en un ser indestructible capaz de manejar la materia a su antojo, convirtiéndole en el único superhéroe con poderes del planeta. Esto provoca una guerra fría muy tensa entre los americanos y los rusos y que Nixon salga elegido presidente cuatro veces seguidas (no sé qué es peor).

En este contexto, la película plantea inquietudes como la de la justicia (los vigilantes enmascarados han sido condenados a la desaparición tras una ley del gobierno), el miedo y el comportamiento humano ante un clima político de gran hostilidad o el fanatismo ideológico, a través de personajes complejos y mezclándolo con algunas dosis de acción a lo Snyder, es decir, con uso reiterativo de la cámara lenta (como ya demostró en “300”), también llamada “pueeees nooo saaabíaaaa queeee hablaaaaabaaaa baaalleeeenooooo”.

A los lectores de esta primera parte del post, es decir, los que no han tomado contacto con el tocho escrito por Moore, se les puede hacer algo cuesta arriba seguir el argumento sin perderse. El director trata con un respeto reverencial la obra gráfica y trata de introducir el mayor número de elementos de la historia original posibles, rozando la línea del enmarañamiento masivo constantemente. Condensar en dos horas y media la esencia de la historia era una tarea harto complicada, por lo que puede que en algunos momentos la película se torne confusa, en otros pueda parecer lenta y en otros necesitemos preguntarle a nuestro acompañante friki (elemento de agradecer en estos casos) por algún dato que nos ayude a encajar las piezas.

Que no espere el espectador despistado encontrarse con un producto de la factoría Marvel repleto de peleas, chistes ligeros y planos que se mueven a la velocidad de la luz. Lo de los superhéroes es una excusa (una muy buena excusa) para plantear ciertos temas y quien vaya con la esperanza de ver un producto de acción pura, se llevará una gran desilusión. Aunque eso no quita para que haya su ración de mamporros con cierta querencia hacia el gore de diseño y algunas pinceladas de sexo carnal a cargo de la sensual Malin Akerman (bueno, creo que había otro actor en la escena con ella, pero no me fijé mucho).

SEGUNDA PARTE – NIVEL DE FRIKISMO: KEVIN SMITH

Son dos los puntos que más me han llamado la atención en comparación a la novela gráfica: los cambios introducidos en el argumento y los actores elegidos para los roles principales.

Con respecto al segundo punto, dos actores se sitúan en extremos opuestos. Por un lado Jackie Earle Haley (“Juegos secretos”) en el personaje de Rorschach, quizá el más jugoso de todos. Al igual que ocurría con Hugo Weaving en “V de vendetta”, consigue desde detrás de una máscara, por medio de su interpretación vocal y gestual, dibujar perfectamente al personaje, consiguiendo que me identificase con un tipo desequilibrado, violento, de ideas próximas al fascismo e incluso sintiendo en ciertos momentos, lástima por él. Todo un portento de actuación.

En el otro lado, nos encontramos con el desconocido Matthew Goode en el papel de Ozymandias, haciendo contrapeso en el otro plato de la balanza. Aparte de que el físico del actor está bastante alejado del concebido por Gibbons, su construcción se aleja del carácter del “hombre más inteligente del mundo” concebida por su autor original. El tipo derrocha arrogancia y cae más bien gordo desde el primer momento, cuando en el cómic consigue transmitir humildad (al menos en los primeros momentos) a pesar de su superioridad intelectual sobre los que le rodean, incluso denotando debilidad o arrepentimiento en algunos momentos, algo que ha desaparecido del personaje en el film.

El resto de actores están bien encajados en sus respectivos personajes, a pesar de que algunos tiendan a la caricatura por obra de un maquillaje excesivamente exagerado (caso de Nixon, con una nariz que ni Cyrano de Bergerac). Algo que no ocurre con el Dr. Manhattan, muy creíble dentro del universo que nos han construido en la pantalla.

Hablemos ahora de los cambios introducidos por Zack Snyder para la adaptación cinematográfica. Muchos de ellos son supresiones lógicas a la hora de acotar la duración temporal (aún así, dos horas y media largas, no está nada mal para empezar a allanar el camino a las almorranas). Pero el cambio más significativo es en el propio desenlace de la historia. Aunque mantiene el debate moral intacto, su llegada a la meta toma un camino diferente, lo que, a mi juicio, es una decisión plenamente acertada. La versión que se plasma en el cómic hubiera quedado demasiado ridícula en pantalla, con lo que Snyder encuentra un planteamiento alternativo que queda perfecto en imágenes.

COROLARIO

Veamos, ¿Cuántos alumnos permanecen despiertos a estas alturas? ¿Uno… uno y medio?

La impresión que me quedó al salir de la sala fue que Zack Snyder ha conseguido adaptar una novela gráfica realmente compleja con buena nota. Podía haber caído en la caricatura, en el ridículo o haber sido demasiado liosa, pero el director consigue la coherencia necesaria para dar fuste a unas imágenes deliciosas. Es cierto que la cámara lenta de marras puede llegar a cansar o que la estructura merma su velocidad hacia el meridiano argumental, pero este tipo coreografía peleas como muy poca gente consigue hacer.

Sólo nos queda que la próxima película de Snyder no venga de un cómic para comprobar que sigue construyendo buenas imágenes sin copiar viñetas de otros dibujantes y esperar a los suculentos manjares que, muy probablemente, nos traiga el DVD en su edición macro-extendida.

10 thoughts on “WATCHMEN

  1. Bueno, bueno, tranquilo que no va a haber crítica sin piedad por mi parte. Yo ya lo he dicho, la película no está mal, me gustó, pero no es de las que me compraría en DVD, por ejemplo (aunque me temo que mi hermano ya tiene la intención de hacerlo). Es algo chapucera en algunos aspectos, eso de fichar a Joaquín Reyes para hacer de Nixon es una decisión que no acabo de entender.
    Snyder me parece que no sabe transmitir emociones que no sean a base de camaras lentas y que se flipa demasiado con cosas que cree “molonas”. A mi de momento me está pareciendo el nuevo Michael Bay pero sin las llaves del Pentágono y con un poco más de humildad. Yo que él dejaría para siempre las adaptaciones de comics porque lo van a encasillar, si hasta lo querían para adaptar “El regreso del Caballero Oscuro”, ¡válgame Nolan!.

  2. A mí la película me gustó, me encantó como trataron la psicología de los personajes, aunque me perdió mucho en los últimos 30 minutos… pareció un poco… “¡Uy! ¡que nos está quedando muy larga! Y… ¡Corten!” y que también cayeron un poco en el “flower-powerismo” sentimental (que se puede decir lo mismo de otras formas, vamos), pero me gustó.

    Curiosamente, al salir hablé con mi hermana y si a mí me habían sobrado los últimos 30 minutos de la película, a mi hermana le había sobrado la primera hora y media. Creo que buscamos cosas diferentes…

    Lo que sí me molestó, y muchísimo fue su campaña publicitaria. Dejaba clarísimo a qué público pretendían dirigir (al menos en España) la película y para mí era realmente un dolor que de toda esa película llegaran a la conclusión de que el mejor resumen publicitario fuese poner a la chica en cuero con la frasecita de marras de “Estoy acostumbrada a salir a las 3 de la mañana y hacer alguna tonteria” en grandes carteles por todos los cines. Una auténtica pena…

    kimuko

  3. Otro de Sanci: totalmente de acuerdo en que debería dejar las adaptaciones de comics durante algunas películas, pero sólo lleva dos, tampoco es que esté aún encasillado. Pero sí, debería optar por una idea original para su siguiente película.
    Y sí… las cámaras lentas es un buen recurso de vez en cuando… pero que no se vuelva su seña de identidad, por favor.

    Kimuko: Lo del atropellamiento de los últimos 30 minutos no lo vi demasiado… supongo que en un segundo visionado me daría más cuenta. Igual estaba tan atrapado por la historia, que se me hizo normal.
    Lo de la campaña publicitaria… pues no se le pueden pedir peras al olmo. Hay tantas pelis manipuladas por sus carteles, o por sus trailers, que ya no me extraña nada. Los lectores del cómic, sabían a lo que iban. Los profanos, pues quizá se vieran defraudados por su escasa parte de acción, pero bueno… quizá haya cautivado a alguien.

    Saludos.

  4. A medida que pasa el tiempo me doy cuenta de que el que no haya leido el comic, tiene dificil darse cuenta de los detalles y seguir la trama. Creo que es una buena adaptacion en menos de tres horas por si no tenemos ganas de leer el comic y queremos mas accion.
    Johan Serra

  5. Estoy de acuerdo, el cómic es demasiado denso como para poder apreciar todos sus detalles en una película de tres horas. Ante la lectura y la adaptación al cine, casi siempre elegiría la lectura (así a bote pronto, creo que la única película de que me acuerdo que me gustó más que el libro fue “El exorcista). Pero eso no quita para que Snyder haya hecho un buen trabajo.

    Saludos.

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