WALL-E (BATALLÓN DE LIMPIEZA)

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Así como muchos esperan todos los años con impaciencia la puntual cita del genial Woody Allen con su película de turno, yo, que me distingo por tener gustos mucho menos refinados que el grueso de mis compañeros de blogs cinéfilos, espero cada año con impaciencia la nueva película de Pixar, el gran dios de la animación.

Hasta ahora, no me han decepcionado nunca y ya son unas cuantas pelis desde aquella asombrosa corriente de aire fresco y renovado que supuso “Toy Story”. Luego vinieron “Bichos”, “Toy Story 2”, “Monstruos S.A.”, “Buscando a Nemo”, “Los increíbles”, “Cars” y “Ratatouille”. Ocho películas imprescindibles, ocho dianas, ocho despliegues de talento que han colocado a la empresa de John Lasseter en la cima de la animación a mucha distancia de sus perseguidoras.

Ahora llegan con una atípica historia de amor entre circuitos y sistemas operativos. Dirigida por un habitual en los guiones de Pixar, Andrew Stanton, “Wall-E” supone un movimiento arriesgado, ya que es una película que apenas tiene diálogo en el primer tercio de su desarrollo, dejando el peso de la historia en la expresión facial y corporal de dos robots. Algo que a priori suena tremendamente complicado para una película de animación se transforma en una lección de sensibilidad, mímica y sentido del ritmo que tiene un aire al cine mudo clásico de Búster Keaton, Charles Chaplin o Harold Lloyd. Palabras mayores, amigos.

La historia comienza cuando la imagen se acerca a través del espacio a la Tierra. Nuestro planeta azul ha cambiado de color y, traspasando la basura cósmica que orbita a su alrededor llegamos a un mundo deshabitado, inundado por toneladas de porquería y con tormentas de arena azotándolo cada cierto tiempo. En medio de este ambiente inhóspito se mueve nuestro protagonista, Wall-E, un robot de limpieza al que alguien ha olvidado desconectar y que continúa apilando la basura y tratando de limpiar el desaguisado mientras desarrolla un marcado y simpático carácter.

En estas está cuando un suceso viene a perturbar su tranquila existencia. De una extraña nave aparece un robot nuevecito, brillante, con diseño Apple de última generación y bastante mala leche a primera vista. Pero los circuitos internos de Wall-E dan un vuelco, los LEDs se le ponen rojos y los microchips se le recalientan. No hay duda, el protagonista de esta historia se nos ha enamorado.

Así, por medio de estos dos protagonistas, Stanton desarrolla un cuento romántico enmarcado en una profunda denuncia del desmesurado consumismo y la apatía tecnológica en la que el ser humano del futuro ha caído, los peligros de dejarlo todo en manos de las máquinas y a favor de un ecologismo del que deja claro que nunca es tarde volver a abrazar, por muy mal que se hayan puesto las cosas.

Por si fuera poco, a los genios de Pixar les da tiempo a marcarse unos cuantos homenajes con “2001, una odisea del espacio” y dejarnos para siempre en la retina el baile espacial más romántico que hayamos visto, mientras demuestra que sigue siendo mucho mejor cuando anima personajes mecánicos o inventados que cuando lo hace con hombres de carne y hueso, a los que siempre suele prestar mucha menos atención, incluso en su importancia dentro del desarrollo de la historia.

Al acabar la película, no podemos evitar querer coger de la mano al que tengamos al lado (así que elegid bien a vuestra pareja) y pensar que aún estamos a tiempo de hacer algo antes de tener que tomar las de Villadiego dejando atrás un mundo repleto de merchandaising, objetos de rebajas y las últimas novedades en tecnología. Aunque probablemente se olvide muy rápido y acabemos en la cadena hamburguesera de turno coleccionando los mismos personajes que han intentado enseñarnos la lección. Complicaditos somos…

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13 thoughts on “WALL-E (BATALLÓN DE LIMPIEZA)

  1. Xabres: non o dudes, é imprescindible.

    Natileia: jeje, bueno el grado de arrumacos a la salida es siempre el de la entrada multiplicado por un factor fijo. Si ya entrabais de la mano, a la salida seguro que no se quedó sólo en abrazo fuerte tipo Teletubbie, jeje.

    Saludos.

  2. Gran película, sin duda, y gran estudio Pixar, lástima que no haya muchos como ellos (aunque para mí el Díos de la animación sea Miyazaki y su Estudio Ghibli ^^).

    Desde luego estoy de acuerdo con tu crítica, aunque no estoy de acuerdo en poner a “Los Increibles” como un filme imprescindible, sin duda es la peor de las películas del estudio propiedad de la Disney, aunque su planteamiento inicial sí que está bastante bien, todo sea dicho.

    Total, que Wall-E hay que verla en el cine, que es donde realmente mola. Sobre todo me gusta su ambiente sórdido del principio, y el baile espacial con EVA me pareció toda una delicia.

    Un saludo.

  3. Estoy de acuerdo en que el estudio Ghibli es la otra peña que se desmarca de la aborreguización generalizada sacando grandísimas películas… sobre todo cuando corren a cargo del veterano Miyazaki.
    Con respecto a los increíbles, para mí está al nivel de sus compañeras. Descacharrantes algunos momentos, llenos de acción otros y con una descripción de los roles de la familia mediante los poderes de cada uno que llena de metáforas la película. Además, viene firmada por el director de otra de mis películas de animación favoritas: “El gigante de hierro”.
    En lo que sí coincidimos casi todos, es que este Wall-E es una delicia para los sentidos.

    Saludos.

  4. Es curioso que el imaginario cinéfilo ha aparcado “Los increíbles” al enumerar las mejores películas de Pixar, cuando en su momento fue casi unánimemente aclamada. Lo cierto es que alberga las mismas virtudes y defectos que “Wall-E”: una primera media hora extraordinaria, arrancando desde una idea genial y arriesgada, y un resto de película espectacular que se desarrolla por caminos más trillados. A mí me encantan las dos. Saludos.

  5. Ana: si es que Victor no tiene corazón, tan sólo un servidor cibernético desde donde administra la página mientras duerme. Así no se puede.

    Marcbranches: Igual peco de falta de objetividad, pero hasta ahora no he sentido la falta de creatividad, ritmo o frescura en ninguna de las películas de Pixar. Pero como nunca he sido demasiado objetivo, no me preocupa, jeje.

    Saludos.

  6. Uau, la comparación de Watchmen con Los increíbles sólo podía venir de una mente criminal como la tuya. Cierto que las dos tratan de superhéroes retirados… pero viene siendo como comparar los comics de Jabato con Gladiator!!
    Estoy seguro de que ésta te gustará, ya me contarás.

    Saludos.

  7. Ésta tendré que verla, pero a mí me parece que Pixar sigue estando limitada por la ñoñería disneyana mientras que Miyazaki hace lo que se le canta, y eso se nota en las películas. Las de éste último me gustan bastante más ya que son bastante más profundas y filosóficas. Sí, es algo típico de la cultura japonesa en general, pero la vida es (y)asín. Y bueno, no todas las películas de Pixar son la hostia, tienen sus gafes. Personalmente, pienso que “Toy Story” 1 y 2 (estas dos son las mejores de todas) y “Buscando a Nemo” son desde luego las mejores. Las demás flojean un poco, sobre todo “Cars”. (Aún me quedan por ver “Monstruos S.A.” y “Bichos”) ¡¡¡¡ Saludos !!!! 🙂

  8. Mmmm, pues la verdad es que no sé si la diferencia que dices entre Pixar y Miyazaki viene dada por limitaciones impuestas a la primera o simplemente por la diferencia cultural. Me da la impresión de que Pixar se encuentra bastante libre de la “censura” de Disney, pues antes de haber firmado el contrato con ellos se habrán cuidado bastante de dejar clara su independencia creativa. Tenían bastante más ofertas que seguro que eran igual de suculentas.
    De todas formas, son dos formas de entender la animación muy difíciles de comparar. Mientras que Miyazaki es mucho más onírico y metafórico, Pixar se va hacia la calidad técnica, los guiones sólidos y con mensaje simple, quizá más orientado a un público algo más infantil. No podría escoger entre ambas, pues las dos me apasionan.

    Un saludo.

  9. Es que los increíbles no solo tienen en común con Watchmen lo de la ley que les obliga a retirarse, ¿recuerdas la recomendación de la diseñadora de no usar capa porque se podría enganchar?, pues bien, ¿leíste cómo murió Dollar Bill en Watchmen?. Lo dicen en el falso libro que escribe Hollis Mason que viene al final de los primeros capitulos.

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