VIII SYFY – DINOCROC VS. SUPERGATOR

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A priori ya sabíamos que “Dinocroc vs. Supergator” iba a ser la peor película de la muestra, con una diferencia abisal y, aún así, era una de las sesiones a las que más ganas le teníamos, que sabíamos que no iba a defraudar y que más satisfechos nos iba a dejar. ¿Nos habíamos vuelto locos? ¿nuestro cerebro ya funcionaba peor que una brújula en los alrededores de la isla de “Lost”? ¿Regalaban rosquillas a la entrada y no eran de avena? No, no y ojalá pero no. La razón es que esta pseudo-película era la diana de una iniciativa llamada “Trash entre amigos” que consistía en un conjunto de seres humanos que se distinguen por haber visto más cine de serie Z del que un cerebro sano puede aguantar, con micrófonos cerca de sus bocas de repetición que se dedican a despotricar, comentar e ironizar en clave de humor sobre el engendro que se proyecta en la pantalla.

Dichos cerebros enfermos pertenecían a Nacho Vigalondo conocido por ganar el Oscar con su cortometraje “7:35” de la mañana, por su largometraje “Los cronocrímenes” o por ver finiquitada su colaboración bloguera con El País tras desatar iras cibernáuticas con una broma en Twitter sobre el holocausto, Raúl Minchinela, conocido por el blog de su alter ego Repronto, en el que dispara contra todo lo que se mueve, El señor Ausente, otro bloguero experto en subcultura pop, signifique eso lo que signifique y Rubén Lardín que, leyendo por ahí, han llegado a definir como “dibujante frustrado, erotómano insaciable, fanzineroso irreductible, aficionado al cómic, a la literatura, al cine de terror y a los subgéneros menos defendibles”. Vamos, una panda de frikis de gustos despreciables y lengua de gatillo fácil. De todos ellos, sobresaldrían claramente los rapidísimos comentarios de Vigalondo y en menor medida, los de Lardín, dos tipos que provocaron las mayores carcajadas de la velada.

De la película en sí no merece la pena gastar mucha tecla. Va de un grupo de científicos locos que modifican genéticamente a un cocodrilo y un caimán y los transforman en un megacocodrilo y un velociraptor acaimanado. Produce el mítico Roger Corman, ahí, con sus 85 tacos dando el callo, como les gusta ver a los dirigentes europeos, con la misma mentalidad cinematográfica que cuando empezó; con presupuesto ajustadísimo y tramas delirantes. Trabaja la leyenda David Carradine (lo cual dio lugar a bastantes coñas, centradas en las leyendas sobre su muerte) y los efectos están hechos con un Spectrum o una Minipimer, no lo tengo claro. Salen muchas señoritas de anatomía eróticamente rotunda con prendas seis tallas más pequeñas de lo que les corresponde y siempre con el pezón bien tapadito, tipos muy machos con brazos enormes y barba de tres días y las conversaciones parecen escritas por el mismo dialoguista de Pocoyó. Es decir, una peli perfecta para la ocasión.

A partir de ahí, chascarrillo va, gracieta viene, la mayoría a cargo de Vigalondo, como he dicho un poco más arriba (repito para los de la última fila, que parecen distraidos). Para que implementéis el calado de los comentarios, vamos con algún ejemplo ilustrativo.

Escena: un muchacho está de pie en un lago con el agua por los tobillos. Por detrás aparece Dinocroc, se lo zampa de un bocado y se vuelve a sumergir en esa capita de agua, dejando la superficie del lago totalmente inmóvil.

Vigalondo: amigos, acabamos de ver cómo se han cargado unas 15 leyes de la física.

Escena: la poli rubia tetona y el prota científico buenorro huyen de Supergator en un jeep por una pista de tierra.

Lardín: ¡y aquí podemos ver a Prisa persiguiendo a Vigalondo por su twitter!

Escena: Una parejita se aproxima a un lago con una enorme y paradisíaca cascada.

Vigalondo (a pleno pulmón): ¡Metaaaaaaaaaaaafora!

Esto es sólo una pequeña muestra de lo que estos tarados de la infracultura pueden dar de sí ante un film de esta calaña. Así que, ya lo sabéis, si aparece un cartel en vuestra ciudad de “Trash entre amigos”, acercaros al cine sin pensarlo. Nunca habríais imaginado que una película más mala que Sauron con conjuntivitis pueda dejar tan buen cuerpo. Además, estaréis un pasito más cerca del lado oscuro.

Muahahahahahahaha.

4 thoughts on “VIII SYFY – DINOCROC VS. SUPERGATOR

  1. Carlos: se hace lo que se puede.

    Neovallense: bueno, la escena del helicóptero con las dos sombras por debajo o la del cocodrilo avanzando tres veces por el mismo sitio con el mismo movimiento, tampoco son mancas.

    Saludetes.

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