VENGADORES: INFINITY WAR

Empecemos con un axioma: todo aquel al que no le haya gustado esta película tendría que haber sabido de antemano que no tenía que haber ido a verla.

Quizá podamos añadir un corolario exceptuando a aquellos críticos profesionales que están obligados a asistir a un pase para informar de ello al medio pertinente pero, para ellos, es como ir al paredón. Crónica de un coñazo anunciado.

Para todos aquellos que han visto las anteriores películas de Marvel y que disfrutan con las pelis de superhéroes, me atrevo a decir que es la película perfecta. Un enorme tercer acto de dos horas y media en el que desembocan diez años de aventura cinematográfica, como la primera parte de un final de una temporada magistral.

Vuelvo a recalcar, la película es un tercer acto inmenso. No hay introducción, pues ya conocemos a todos los protagonistas y sus arcos seguirán desarrollando durante la película, sobre todo el de Thanos. No hay nudo, pues la historia de las gemas del infinito se ha ido fraguando a lo largo de dieciséis películas. Los hermanos Russo no pierden el tiempo y comienzan la película en plena acción, con la nave en la que viajan Thor y Hulk después de los acontecimientos de “Thor: Ragnarok” diezmada por las huestes del Titán que comienza dando muestras de su inmenso poder.

“Vengadores: Infinity War” comienza en todo lo alto y no para de subir, cambiando el punto de vista de los héroes y dando a todos su tiempo en pantalla, aunque no de forma equilibrada. Pero eso no importa, porque el gran protagonista de la función y el que acapara mayor tiempo en pantalla y mayor atención a sus motivaciones y sus actos es un Thanos que está interpretado de forma soberbia por Josh Brolin, con un trabajo impresionante debajo de las capas de CGI. Un villano que deja en pelotas a la gran mayoría de los malosos del cine de superhéroes.

DC debería comparar con atención a Thanos y a Darkseid y sacar algunas conclusiones del detalle que ha de ponerse en el antagonista de las historia, tanto a nivel argumental como a nivel efectos especiales si no quieres que tomen tu duelo por el pito del sereno.

Los hermanos Russo consiguen equilibrar la epopeya moviéndose de un lado al otro del universo, dando cancha a los diferentes frentes defensivos que despliegan los héroes en su intento de impedir a Thanos reunir las gemas y dando tiempo también a contar la historia del propio villano de manera que es casi imposible no sentir empatía por él, a pesar de que su plan sea asesinar a la mitad del universo. Un relato amalgamado por las diferentes personalidades que cada director ha atribuido a los súpers que ha utilizado, la socarronería del Thor de Waititi, el cinismo del Ironman de Favreau, el cachondeo infantil del Star Lord de Gunn, el idealismo del Capitán América de los propios Russo, la inocencia del Spiderman de Watts… es increíble cómo los directores consiguen mantener y ensalzar los puntos cardinales de cada protagonista mezclando las diferentes sensibilidades y los distintos tonos en un todo bien compactado.

¿Quiere esto decir que todo en la película me parece perfecto?

Bueno, a nivel tocapelotas, quizá hay aspectos que se me quedaron en la meninge en forma de pequeña molestia. Por un lado, la dificultad de incluir a superhumanos y mortales habilidosos en las mismas luchas. Que Viuda Negra, Halcón y Capi tengan que salvar a dos tipos que deberían ser casi invencibles como Visión y Bruja Escarlata es algo difícil de asumir, por mucho que Steve Rogers tenga una capacidad estratega fuera de lo común.

O que después de presentarnos a la Bruja Escarlata como un mutante (aunque no utilicen la palabra por temas de derechos) capaz de manipular la mente y la materia, se vea relegada a una muchacha que lanza rayos rojos. Quizá esperaba algo más de su personaje.

Sin embargo, estas pequeñas idioteces no influyen en mi visión de la peli, así como tampoco lo hacen en la lectura de los grandes eventos de los tebeos en los que tipos con diferentes niveles de poderes deben actuar contra amenazas que sobrepasan a los más frágiles.

Quizá la película tenga más fallos, como por ejemplo que la acción, a este nivel tan poderoso, se vuelve a veces algo borrosa, aunque haya escenas de gran belleza visual. Sin embargo, creo que es perfecta a un nivel jamás antes conseguido por un film del género: “Vengadores: Infinity War” es la experiencia más parecida a leer un gran cómic de la casa Marvel que jamás ha existido.

Podría aludir a muchísimos detalles que me llamaron la atención, así como otros tantos que se relacionan con páginas escritas de la casa que he leído en blogs especializados, pero sería alargar el post con detalles que se explican muchísimo mejor en otros lugares por estudiosos mucho más versados en la literatura marvelita que yo, así que os animo a que los busquéis vosotros mismos si os interesan.

El camino de Marvel Studios, que parecía una locura al principio, que nos emocionó y voló la mente con la llegada de la primera película del grupo, ha alcanzado unas cotas que nadie imaginaba y parece que están dispuestos a seguir rompiendo barreras y ya por eso la amaremos siempre.

Los Russo juran y perjuran que los acontecimientos que suceden al final de esta cinta son reales y no pueden deshacerse y, sin embargo, la información que maneja hoy el día el público en cuanto a contratos de actores y anuncios de las nuevas películas que han de venir a continuación nos dicen que esto no puede ser del todo cierto. Así que no puedo esperar a saber cómo van a resolver todo este galimatías, tras las películas de “Ant Man and The Wasp”, que parece ser que sucederá a la vez que la guerra con Thanos y “Captain Marvel”, que estará ambientada en el pasado.

Malditos Russo, me tenéis engachado por las pelotas con un cliffhanger que va a durar muchísimo.

Por cierto, y como pregunta idiota final: ¿no os parece que el ataque a Wakanda lo llevan a cabo Simbiontes? No pude parar de pensar que Marvel Studios le estaba preparando el terreno a Sony para el lanzamiento de “Venom” y, sin embargo, no he leído absolutamente nada al respecto, así que debo deducir que todo es mentira y producto de mi imaginación.

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