SITGES 1 – VAMPIRES

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Con el tiempo pegado al culo, después de recorrernos a la carrera medio Sitges en busca de la entrada para la primera película de nuestra andadura por el festival, llegamos a los cines Prado con las camisetas de monstruos empapadas en sudor, dispuestos a comernos el primer plato del menú fantástico del sábado.

El manjar en cuestión consistía en un documental de ficción en el que un equipo de periodistas intentarían convivir una temporada con una típica familia de vampiros belgas, al más puro estilo de mujeres ricas, pero con sujetos de gustos mucho menos deplorables, que prefieren beberse y apreciar la sangre del entrevistador y presumir de inmortalidad antes que beberse un Cabernet Sauvignon sin distinguirlo de un Don Simón mientras presumen de parasitismo.

La película comienza con un humor absurdo muy acentuado. Como si se tratase de una película de Mel Brooks, antes de meterse en harina, ya hemos asistido a dos gags acerca de lo complicado que fue la realización del supuesto documental y las bajas que sufrieron las filas de aventurados reporteros. Menos de cinco minutos, la sala ya había estallado en carcajadas un par de veces y todo parecía indicar que, de seguir por ese camino, asistiríamos a una de las grandes parodias de cine de género, nada que ver con la sosa y trillada fórmula de los cansinos Friedberg y Seltzer y su “Híncame el diente”, hermana gemela de “Scary movie”, “Disaster movie”, “Date movie” y demás humor de encefalograma plano y chistología de pedos y tetas.

Aunque dicho humor absurdo se mantiene en destellos a lo largo de toda la película, el tono va cambiando desde el inicio hacia una marcada denuncia social en la que se pone a parir la sociedad belga en puntos como la inmigración, la corrupción policial, las condiciones de la educación, los beneficios incontestables de una supuesta clase superior (léase vampiros o, por ejemplo, monarquía) y una generación ni-ni que prefiere servir de refrigerio vampírico a buscarse las castañas.

Así, nos adentramos en la vida de Georges y Bertha y sus hijos adolescentes, personaje a cada cual más loco que el anterior. El padre, es un tipo aristocrático, acomodado, convencido de su superioridad con respecto a los humanos, que intenta guiar a una familia que muchas veces le sobrepasa. Bertha, la madre, es una señora bastante desequilibrada y depresiva, con puntos histéricos e infantiloides que supone un punto de excentricidad importante en la casa. Samson, el hijo mayor, es el típico adolescente con hormonas revolucionadas, testosterona desatada y ganas de revelarse contra todo y todos, mientras que Grace, la hija menor, es la oveja negra (o más bien rosa) de la familia, que envidia la vida humana, no encaja entre sus semejantes y sueña con poder morir algún día de forma natural, ya sea de vejez o incinerada a lo bonzo.

A medida que el “mockumentary” avanza… que para el que no lo sepa el palabro que usan los anglosajones para definir este tipo de comedia en forma de documental de ficción y para el que me puedo inventar ahora mismo una traducción, como por ejemplo “coñumental”, es decir, documental en plan coña. Pues bien, como decía, a medida que el “coñumental” avanza, la sorpresa inicial se va diluyendo y el toque absurdo se va espaciando, la idea pierde fuerza y da la impresión de que hubiese sido más efectiva en un mediometraje, ya que parece que ciertos pasajes han sido estirados de cara a alargar el tema hasta una duración de película estandar.

De todas maneras, hay suficientes aciertos cómicos a lo largo de toda la peli, como el momento en el que George y el vecino se juegan la cena de un modo bastante nostálgico o la escena en la que la nueva novia humana de Samson explica a cámara su situación, ambas absolutamente descacharrantes, como para conseguir mantener el interés hasta el final sin llegar a hacerse pesado.

En ese momento, aún no lo sabíamos, pero el buen nivel iniciado por “Vampires” en nuestro periplo por el festival, iba a caer en picado de aquí en adelante. Sin embargo, esto estaba por venir y nuestra toma de contacto había sido totalmente satisfactoria. Así que salimos de la sala sonrientes, dispuestos a hacernos con el resto de entradas y con fuerzas suficientes como para ver las cinco películas que nos quedaban ese día.

Inocentes de nosotros.

5 thoughts on “SITGES 1 – VAMPIRES

  1. Vaya, pues esta película me hubiera apetecido verla…

    Mira que es raro en mi, porque para mi “pelis de terror” es igual a “Elisa huye!”, pero este “coñumental” (que no sé yo si de coña-documental o de “qué coño de documental es esto” ) me ha picado la curiosidad, y mas sabiendo que es una de las más valoradas que habéis visto en Sitges.

    ¿O será que me acabo de terminar de leer Drácula y el tema vampiresco me pica?, será un poco de todo…

  2. Tal y como la describes me llama la atención, sobre todo por los toques de humor y esa crítica más o menos velada a la sociedad belga.

    Humm, “Drácula”, aún no me la he leído… Lo tengo que hacer un día.

  3. Elisa: si es que no todo lo fantástico es terror, ni todo lo vampiril, ni todo lo oscuro. Largos e inexcrutables son los caminos del cine de género y hay joyitas escondidas que da gusto encontrar.
    En cuanto a Drácula… cómo no te iba a gustar, si es un novelón!!

    Iban: es curioso que ganase el premio de película de no ficción… igual el jurado se creyó que era totalmente real. Me imagino a la nueva aspirante a Miss España con el miembro del jurado belga: “Señorita, ¿qué sabe usted de Bélgica?” “Pues es un país muy bonito, sus gentes son muy amables y su relación con los vampiros aún tiene que mejorar bastante”.

    Neovallense: Los toques de humor es el pilar que sostiene la película y la crítica a la sociedad le da un aderezo muy gustoso. Recomendable si se quiere ver algo diferente. En cuanto a Drácula… ya estás tardando.

    Saludos.

  4. Por cierto, otra cosa que me ha llamado la atención es que le hayan dado la Meilès d’Or a la mejor película europea fantástica a “Buried”, cuando esa película no es fantástica, según mi humilde opinión al menos (eso sí, es una buena película). Aunque quizá soy yo el que no mira el género fantástico como algo más amplio…

    Un saludo.

    PD: Y sí, tienes razón, llevo tiempo diciéndome cada vez que veo un ejemplar: “Tienes que leerte la novela del bueno de Bram”; pero siempre se me apelotonan otros libros y lo dejo correr.

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