UP IN THE AIR

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A George Clooney le sale el actuar de forma fácil, sencilla, natural. Da la impresión de que en gran parte de los papeles, es él mismo. Y la cosa funciona, como funcionaba con aquellos actores del star system de los años 60 que obtenían papeles a medida. Cuando, salvo en ocasiones, James Stewart era James Stewart, Cary Grant era Cary Grant y Errol Flynn era Errol Flynn. No importaba que no fueran tan camaleónicos como Marlon Brando ni que ahora Clooney no lo sea como Johnny Depp. Su carisma es suficiente para sostener un personaje y si el guión acompaña, la película se beneficia del aura que desprende el actor.

En el caso de “Up in the air”, interpreta a un tipo que se dedica a despedir a gente. Un puesto que sólo podría hallarse en los Usamérica, en donde existen los curros más variopintos y rarunos. Porque no me imagino en nuestro país a un jefe, contratando los servicios de un individuo para despedir a alguien, porque él no se atreva o para conseguir hacer ver, al torpedeado trabajador, su futuro de una manera más esperanzadora. Aquí simplemente, aparece el encorbatado patrón, te manda recoger tus cosas sin apenas mirarte y a la puta calle.

Sin embargo, el galán por excelencia del cine moderno, consigue que empaticemos con un señor que trabaja en algo que nos parece tan repulsivo. Jason Reitman, el director y guionista (hijo de Ivan Reitman, que nos regaló películas como “Cazafantasmas” o “Poli de guardería) nos muestra a un hombre sin raíces, en constante movimiento, que ha conseguido despegarse de todo aquello que puede hacerle daño y que por tanto, consigue evadirse del shock que causa en aquellos que despide. Tan sólo tiene un sueño, acumular un número desorbitado de millas en vuelos para lograr ser el sexto cliente que lo consigue en todo el mundo, pasando a formar parte de un exclusivo y absurdo club de viajeros empedernidos.

Todo lo que necesita, puede guardarse en una pequeña maleta de viaje, de las que no hay que facturar siquiera. Su familia es gente a la que apenas ve, no necesita relaciones largas y su casa son cuatro frías paredes sin ningún tipo de personalidad, mucho más desacogedoras que las numerosas habitaciones de hotel que frecuenta. Un verdadero experto a la hora de desenvolverse en los aeropuertos, de elegir los mejores hoteles o clasificar las casas de alquiler de vehículos por sus ventajas e inconvenientes.

Pero dos personas que aparecen en su vida más o menos al mismo tiempo, echarán por tierra los cimientos de su visión sobre la existencia tan bien armados. Una (Anna Kendrick) es una joven y entusiasta ejecutiva que llega a su empresa con nuevas ideas, que pueden dar al traste con su plácida vida nómada. La otra (Vera Farmiga) es tan parecida a él, que le hará replantearse su idea sobre las relaciones emocionales. Tanto una como otra actuarán como catalizador para que el protagonista cambie un discurso tan moldeado y estudiado que incluso le ha llevado a impartir conferencias por todo el país, exaltando las bondades de una vida en constante movimiento y tan básica que se puede empaquetar en un “trolley”.

La historia, una vez presentado, de forma magistral, el trabajo de Clooney, en una serie de despidos hilvanados, coquetea permanentemente con la comedia romántica sin caer definitivamente en ella. Su relación con las dos mujeres, tiene ese aroma al género tan detestado por la testosterona, pero nunca llega a dejarse llevar por la glucosa. Todo conforma una perfecta excusa para mostrarnos los fallos de la teoría del “despedidor” profesional. Reitman nos muestra un tipo de vida para, a continuación, mostrarnos sus posibles fallos. De forma bastante blandita, eso sí.

Jason Reitman, película a película, va construyendo su propio sello de identidad. No he visto aún “Gracias por fumar”, pero puedo establecer paralelismos con “Juno”. Su forma de plantear unas creencias o una forma de vida para luego analizarla, los diálogos rápidos e inteligentes, la magnífica dirección de actores o un tono pausado, meditado, sin prisas, en el que intenta llevar al espectador hacia su visión sin aburrirlo. Señas de identidad que sitúan a Reitman en  mi lista de directores a no perder de vista. Aunque le falte un buen trecho para ascender a la lista de imprescindibles.

5 thoughts on “UP IN THE AIR

  1. Por fin un post en el que puedo comentar y además, he visto todas las pelis a las que aludes, jajaja..

    Ni que decir tiene que George Clooney está, impresionante y como tu dices, creo que se comporta tal y como es. En un momento de la película te encanta su forma de vida, parece que todo es fiesta y hasta a una le entran ganas de viajar y pasar su tarjetita de millas para ser tan requetegenial como él, pero… ¿es tan genial ser así?

    En cuanto a “gracias por fumar”, la hemos visto recientemente y lo cierto es que por un lado quieres ser como el protagonista, pero en el fondo no quieres ofrecer el mismo recurso que él..

    En fin, la peli en general buena, pero el mensaje te deja con muchos interrogantes. Eso sí, en el próximo viaje, yo quiero preparar la maleta tan genial como el!!

  2. Celita: jeje, la verdad es que es una gran maleta, pero eso es porque el tipo no necesita casi nada!! Yo seguro que echaba en falta un montón de cosas.
    Donde carajo mete los trajes??

    Besitos.

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