UNA PALABRA TUYA

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La sensación que me dejó “Una palabra tuya”, película, adaptada y dirigida por Ángeles González Sinde – actual presidenta de la academia de cine – a partir de la novela de Elvira Lindo, fue más bien fría. Anodina es una buena palabra que la describe. No aburre, pero no emociona; no decepciona, pero no convence; las interpretaciones no desentonan, pero parecen algo perdidas. En definitiva, me encontré con una producción descafeinada, correcta y sin demasiada alma.

La historia es la de Rosario y Milagros, dos amigas radicalmente distintas que intentan sobrevivir en un mundo que no las trata demasiado bien. La primera es realista y pragmática. Cree que más vale aceptar lo que le llega sin hacerse demasiadas ilusiones e ir tirando. Su vida serpentea entre los cuidados a una madre de la que se va apoderando el Alzheimer y un medio novio que prefiere mantener para no estar sola a pesar de no ser el amor de su vida.

La otra vive instalada en una permanente broma. Quizás ha sufrido tanto a lo largo de su vida que se niega a tomarse nada en serio para no sentirse más decepcionada. Es sumamente dependiente de Rosario e incapaz de abrirse ante nadie. Una niña pequeña que juega en un tablero que le queda demasiado grande.

La trama se narra en un permanente flasback que arranca desde un largo viaje de sus protagonistas hacia un final poco esperado, contándonos puntos de su vida, desde que se conocen hasta que un suceso desencadena la catarsis final, que supone una prueba de ambas personalidades, que prácticamente no evolucionan en la historia.

Pero no hay nada realmente profundo en lo que se nos cuenta. Tan sólo un puñado de anécdotas que vienen marcadas por los fuertes caracteres de las dos actrices protagonistas, Malena Alterio y Esperanza Pedreño, que tienen pocos momentos para el lucimiento, aunque bastante bien aprovechados. Me sorprendió especialmente Esperanza Pedreño – la Cañizares de “Camera café” – quizá porque no la había visto aún en papeles dramáticos, que construye una delicia de personaje a caballo entre la inocencia desatada y el patetismo de quien no sabe enfrentarse a los problemas.

“Una palabra tuya” supone una demostración de que tenemos una muy buena cantera de actores pero pocos guiones dignos de dar sorpresas al cine español, que a menudo se instala en las aguas templadas de una historia con un ritmo constante aunque algo cansino. Son pocos los directores que se atreven a ofrecer un salto mortal sin red, o por lo menos son pocos los que consiguen llevar aire fresco a la pantalla.

En este caso, que no se preocupen los guardianes de la moral audiovisual instalada en la sede de la SGAE, porque esta película es poco probable que contribuya a seguir desmoronando la industria patria por medio de ese demonio con cuernos y rabo que para ellos supone la piratería. Eso sí, que tampoco esperen que levante demasiado la cuota de espectadores para nuestro cine. Más bien se difuminará con el tiempo sin dejar la huella de los grandes peliculones ni el batacazo de los sonados bodrios.

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4 thoughts on “UNA PALABRA TUYA

  1. Sin que sirva de precedente, estoy más que de acuerdo con lo que dices. Además yo cuando fui a verla, ya había leído el libro y previamente tenía hecha una imagen de la historia y el problema fue que la llevaba clavada cuando fui a ver la peli y no se ajustaba para nada.

    Se que hice mal, pero mira, tampoco como bien dices, te hace que te alegres o que estés triste con lo que ves, sino que más bien uno se queda indiferente y no se queda con mucha claridad qué tipo de relación mantienen entre las dos protagonistas.

    Y para más inri, la directora de la Academia de Cine no sorprende con sus guiones, manda narices¡¡¡

  2. Yo en el cine español solo confío en Álex De La Iglésia, siempre que cuente sus propias historias, porque los Crímenes de Oxford… Mañana estrena serie en la 2, a ver que tal.
    Yo esta obviamente no la pienso ver, y no porque no tenga tiros (que mala fama tengo). Bueno, además el único cine de Zamora que ponía estas películas menos comerciales ha cerrado, porque no iba nadie, obviamente.

    A ver si los cineastas españoles, bueno no, los productores, salen de su burbuja y se dan cuenta de que el problema no son las descargas de internet sino que estamos hartos de dramas y de guerras civiles. Que está bien hacer pensar al público, pero si quieres ganar dinero de verdad no puedes esperar que unos parados vayan a ver una película sobre parados para amargarles más la existencia, y menos si siempre haces las mismas películas.

    Por cierto, ¿qué opinas del Rosales?, ¡que nos va a sacar una película sin diálogos!, venga, ¡Goyas para él y su ingenio!. Jo, como odio a estos artistas modernillos que se creen que cualquier plano raro es una genialidad.

  3. Natileia: al final va a ser que estamos de acuerdo más veces de las que pensábamos y lo nuestro era solo pose!!
    No he leído la novela de tu querida Elvira Lindo, pero me juego el cuello a que le da cien mil vueltas a la pobre historia que nos proponen aquí. Puestos a adaptar libros, podían optar por cosas menos dependientes del medio escrito y con más ritmo cinematográfico… pero eso sería mucho pedir.

    Otro de Sanci: bueno, yo reconozco que hay algún director más en el que confío. Alejandro Amenabar, Fernando León, Rodrigo Cortés e incluso Almodovar me tira de vez en cuando. Incluso si me cuentan algo de la guerra civil, si el asunto está bien contado, me pueden dejar con sensación de haber invertido bien el dinero. Pero también reconozco que la gran mayoría de películas españolas que llegan a las pantallas son muy decepcionantes.
    De Rosales, de momento, no pienso ir a ver absolutamente nada pagando… es más, ni gratis. Tendrían que pagarme a mí. Aún peor que el director modernillo es quien le promociona la película y aún peor los críticos que la ponen por las nubes. Yo tengo una mente simple… sencillamente, paso.

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