UN LUGAR TRANQUILO

En pocos cines hubiera podido ver una película como esta en un ambiente como el que tuve la suerte de pisar.

Soy asiduo a los Cines Renoir de Madrid, uno de los pocos reductos que quedan de cine muy variado en versión original y, con las ofertas que podemos disfrutar los que nos hacemos con la tarjeta de socio y vamos casi todas las semanas, puedo permitirme ir fuera de los días del espectador. Así que el público con el que coincido suele tener un respeto a la sala que casi raya la reverencia, como es mi caso.

Ver una película en la que los silencios son una parte fundamental de la trama, en la que el diseño de sonido es abrumador, sin un sólo sonido de móvil, sin una bolsa de plástico, sin siquiera un ruido de masticar palomitero es casi un milagro y una absoluta delicia.

A dicho silencio mortal le debe mucho la construcción de la nueva película de John Krasinski, después de que aquella dramedia indie tan interesante llamada “Los Hollar” apareciese en las carteleras de nuestro país el año pasado. Una película de terror en el que, quizá, asustar no sea tan importante como inquietar, como introducir al espectador en esa distopía en la que los habitantes de una zona de Estados Unidos (y más allá, como nos dan a entender) son diezmados por unas criaturas letales y ciegas que cazan guiados por el sonido.

En ese escenario en el que el silencio se hace imprescindible, trata de sobrevivir una familia formada por el propio Krasinski, su mujer en la vida real Emily Blunt y tres hijos, interpretados por Millicent Simmonds, la mayor, una adolescente sordomuda, Noah Jupe, el chaval del medio y Cade Woodward, el más pequeño.

El arranque de la peli es espectacular y, sin duda, la parte que ofrece lo mejor de Krasinski como realizador. El de Massachusetts es capaz de plantar las reglas del universo que ha construido en una serie de imágenes poderosas y muy bien hiladas, además de fraguar un enlace de empatía entre el espectador y la familia protagonista con una escena brutal, descorazonadora y sin artificios que golpea nada más empezar.

Quizá no utiliza la misma sutileza en el resto del film, en el que de vez en cuando utiliza sustos de manual para intentar apelar a nuestro sentido del miedo, pero no son tantos como para acabar aborreciéndolos y se dedica a jugar con el sonido de forma magistral en la mayor parte de la historia.

Uno de mis compañeros de vicisitudes cinéfilas se quejaba del recurso utilizado en la historia para provocar el conflicto, por absurdo con respecto a la situación en la que viven los Abbott y, aunque tengo que darle la razón a nivel lógico, a mí no me supuso un problema, a pesar de mi habitual abundancia de quisquillas en lo que a guión se refiere. La premisa parece ilógica desde el punto de vista de los protagonistas, no obstante hay mil y una razones por las que podría suceder y creo que la película hace muy bien en no dar ninguna de ellas y simplemente utilizarla para un clímax que supone uno de los puntos más agobiantes y álgidos del cine de terror reciente y una confirmación de las impresionantes capacidades actorales de Emily Blunt. Así que, por mi parte, no hay pegas.

Tampoco las hay en el diseño de los bichos, muy a lo guillermo del toro, ni en la resolución, que deja el campo abierto a una posible segunda parte en la que jugará en contra la falta de sorpresa que traía ésta, ni la subtrama con la relación entre la hija y el padre, aunque sí que es verdad que ésta lleva a un momento íntimo y hablado entre el hijo mediano y el padre que no me pareció del todo fluida y que sí que creo que ralentiza un poco el ritmo de la película. También es cierto que esta escena da información sentimental en la trama y prepara el terreno para su desenlace, sin embargo es probable que pudiera haberse realizado de otra forma menos rupturista con el conjunto final.

En lo que llevamos de año, creo que “Un lugar tranquilo” supone la mejor propuesta de terror que ha llegado a las salas españolas, lo cual tampoco es mucho decir, pues no es que estemos inundados del género. Una película muy imaginativa y muy bien realizada que corre el riesgo de decepcionar según las expectativas que pueda arrastrar a la sala cada uno. Una propuesta que estoy seguro de que funciona mucho mejor cuando nadie te ha hablado de ella.

Así que, si habéis llegado hasta aquí… tarde.

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