THOR

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Aquel que sea digno de sostener este martillo, tendrá el poder de Thor

El Gollum que tengo dentro de mí, se halla en plena batalla interna. No paran de discutir sobre la última puesta en imágenes de un superhéroe de la Marvel. El más frío, distante y poderoso de los que pueblan el universo de la casa, no en vano se trata de todo un dios nórdico y carece de las preocupaciones humanas más básicas, como pagar el alquiler o ingerir alimentos, ocupaciones impropias de deidades.

Gollum, la parte friki, irracional, emocional e infantil del cerebro, ha salido encantada. Ha disfrutado como un francotirador usamericano con Bin Laden a tiro atado a una diana. Sólo hay 3 batallas en toda la peli pero son emocionantes, aunque en ningún momento de la sensación de que la vida de Thor peligre y no pongan al de la capa roja a volar como un loco con el martillo, cosa que eché de menos después de ver los resultados en este aspecto de Iron Man. Tampoco importa que se hayan pasado por el arco del triunfo el origen de Loki. Los momentos que suceden el Asgard son emocionantes, sobre todo la pelea con los monstruos de hielo y los de la tierra tienen un componente cómico que complementan la personalidad del dios del trueno, haciéndolo más amable y cercano.

Por otra parte, Smeagol, la parte racional, analítica, crítica y quejica, replica que el conjunto podía haber dado mucho más de sí. Kenneth Branagh parece muy interesado por la parte shakesperiana de la historia, con sus reyes llenos de problemas, sus conflictos familiares y su tono épico, con lo que la parte que transcurre en la tierra es tan liviana que apenas tiene entidad alguna. El romance entre la Portman y el maridote de la Pataki entra de lleno en el Guiness de los flechazos. Un par de miradas, un torso que valdría perfectamente como lección de anatomía y una explicación de cómo se mezcla la ciencia con la leyenda nórdica que parece una conversación entre Epi y Blas y catapúm, un amor eterno que ni el de Buttercup y el pirata Roberts.

Está claro que, escudriñando la peli objetivamente, está plagada de claroscuros. No llega al tremendo nivel de “Ironman” o “X-men”, pero ni mucho menos es “Los 4 fantásticos” o “Spiderman 3”. Es correcta, pero deja con ganas de más, de mucho más. Quizá eso no sea malo al tratarse de la presentación de un personaje o quizás se están guardando pólvora a la espera de la reunión de poderes en “Los vengadores”. No todo puede ser martillazo y tentetieso o la historia se volvería de encefalograma plano, pero las posibilidades de ese martillaco de poderes inimaginables son tantas que esperábamos algo más espectacular en esas tres batallas.

A nivel de actuación, perfecto el papel de Chris Hemsworth con ese Thor arrogante y de modales asgardianos y Natalie Portman es una delicia, como siempre, con la intuición para que cada mirada sea la que el momento requiere, pero la química entre ellos es tan cogida por los pelos de la ingle que no hay quien se la crea. Por su parte, los secundarios, excepto Loki, están casi de figurantes. El científico paternal de Stellan Skasgard, el Odin de Anthony Hopkins, la amiga graciosa de Kat Dennings, la reina preocupada de Rene Russo, los amigotes del prota de Ray Stevenson, Tabanobu Asano, Josh Dallas y Jaimie Alexander… todos tienen una participación tan reducida y esquemática que no dan más que para algún momento gracioso o dramático puntual y poco más. Tom Hiddleston, un actor de las islas (las de aquí arriba a la izquierda que toman el té a las cinco) que viene de la tele, también hace un trabajo fantástico con su maquiavélico Loki, aunque al tener genes británicos es como si participara con dopping.

¿Qué versión de mi hobbit errante gana entonces? Parece que no me conozcáis, leñe. Siempre el friki, siempre el infantil, siempre el dispuesto a pasarlo teta en el cine. Pero luego no digáis que no he intentado ser tan ecuánime como un juez del supremo.

Por lo menos.

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