THE LOVELY BONES

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Peter Jackson se ha desinflado como un globo de helio con una fuga: dejando vocecitas cursis a su alrededor mientras pierde volumen.

Cuando dirigía “El señor de los anillos” (momento para la reverencia) se identificó de tal manera con la tierra media que se fue transformando, poco a poco, en un hobbit barrigón y barbudo. Aunque antes de eso, ya nos había deleitado con la magnífica “Criaturas celestiales” y con la sangrientamente divertida “Tu madre se ha comido a mi perro”.

Cuando remató la trilogía del anillo, tras recibir un porrón de estatuillas doradas en reconocimiento a tan colosal misión, tuvo carta blanca en Jolibú, así que aprovechó para poder hacer realidad un sueño infantil. Siempre contó, que la pasión por el cine le entró cuando vio por primera vez “King Kong” y no podía resistirse a jugar a rodar una nueva versión. El remake fue bastante tiroteado por la crítica, pero yo creo que la pasión e ilusión que puso en la peli se notaba en pantalla. Se trataba de un film de aventuras y entretenía lo necesario.

Ya aquí se le empezó a notar un amor bastante desmedido por los efectos digitales. Era un niño con un juguete enorme y parecía querer comprobar cuánto daba de sí.

Hace poco, nos llegaba su última película. Una adaptación de la novela homónima de Alice Sebold titulada “The lovely bones” (libro traducido en nuestro país como “Desde mi cielo”). Un best-seller que contaba la historia del asesinato de una adolescente desde el punto de vista de la niña muerta.

La película, arranca con la presentación de Susie Salmon, una chiquilla inquieta, con una familia feliz, en un entorno agradable, que está a punto de ser asesinada por un vecino bastante perturbado. A partir de dicho homicidio, los 2/3 restantes de película se bifurcan entre dos mundos. Por una parte, el limbo al que va a parar Susie, repleto de escenarios de fantasía en el que se entremezclan la imaginación y los sueños y por otra parte el mundo real que observa desde su particular mirador, donde la vida sigue adelante. Susie comprueba con preocupación cómo afecta el horrible suceso a su familia, el detective que lleva el caso, el propio homicida y algún otro personaje que poco o nada aporta.

Es en esta parte, tras la muerte de la chica, donde la película de Jackson se vuelve lenta como una tortuga reumática y más ñoña que un Teletubbie en una excursión de las Carmelitas por el mundo de Oz. La recepción al cielo en la que acaba Susie es una nueva demostración del director de su gusto por los efectos especiales, pero se le va la mano. Muy bonito y muy metafórico, pero acabamos empastillados por tanto colorín y bostezando. Un universo que recuerda algo a aquella película en la que Robin Williams buscaba a su mujer muerta en un mundo de acuarela llamada “Más allá de los sueños”, de la que tengo mejores recuerdos, quizá por su tono mucho más oscuro.

Por tanto, la parte más interesante se centra en qué pasa con los que quedan vivos y aún allí, todo se hace largo y demasiado pausado. A la película le sobra media hora de congojos, caras de consternación y actuaciones del método, acentuado por el hecho de que la cámara se centra en el personaje del padre, más que en ningún otro, y Mark Wahlberg está demasiado intenso todo el rato.

Salvan la papeleta las actuaciones del enorme y camaleónico Stanley Tucci en el papel del enajenado vecino homicida (tranquilos, que no os estoy “espoilereando” nada importante), que da otra nueva clase interpretativa, convirtiéndose en uno de los secundarios imprescindibles de los últimos años, Susan Sarandon en un loco papel de abuela macarra que pone un poco de contrapunto cómico a tanta tristura y los cristalinos y vivarachos ojazos de la protagonista, Saoirse Ronan (vaya nombrecito se gasta la moza), una jovencísima actriz irlandesa que pide a gritos que le sigamos los pasos y que se me da un aire a Evan Rachel Wood en sus primeros papeles. La bellísima y elegante Rachel Weisz, por su parte, hace lo que puede con un papel bastante anodino y pasa desapercibida.

Una jugada extraña por parte de Peter Jackson que no ha sabido cuajar un material especialmente sensiblero, exhibiendo una falta de garra que no le conocía hasta ahora. Según las informaciones interneteras, vuelve al género fantástico con la adaptación de otra saga titulada “Temeraire”, en la que se mezcla la guerra napoleónica con dragones.

¿Intento suicida de volver al éxito a través de la épica fantástica? Espero que la mala espina que se me ha clavado en el alma al leer esto no acabe infectándose.

2 thoughts on “THE LOVELY BONES

  1. Llevo una racha de elegir películas malas…
    Espero que Los Hombres que miraban fijamente a las cabras no nos desilusione al igual que este “bodrio” 😉

  2. Bueeeeno, tampoco fue tan bodrio. Tenía sus momentos, si uno los buscaba con ahinco.

    Y por lo que he leido por ahí, la de George mirando fijamente a una cabra tampoco acaba de apasionar. No todo pueden ser obras maestras.

    Besos.

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