THE GIRLFRIEND EXPERIENCE

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Steven Soderbergh es el chico listo de la clase. El típico empollón gafotas que está dos o tres peldaños por encima del resto, que necesita un par de días para estudiarse el temario cuando al resto le lleva un mes, que ve la solución antes de que el resto haya atisbado la pregunta. Ese tipo que, si consigue rebajarse a tu nivel medio de entendimiento, te atrapará en el relato, manteniéndote atento a su historia, hipnotizado por ese lenguaje elegante, pero al que de vez en cuando se le sube el genio a la mollera y entonces te puede matar de aburrimiento si no consigues llegar a su nivel. Es en esos momentos cuando me parece un repipi y me dan ganas de colgarle por los calzoncillos en la puerta del lavabo durante el recreo.

Con “The girlfriend experience” ha vuelto a caer en la tentación de dar rienda suelta a su discurso de listillo. En él, cuenta un trocito de historia de una “escort”, es decir, una señorita de compañía de personajes con mucha pasta. Una chica que ofrece la posibilidad al pagador de tener una novia perfecta, que le escucha, le mima y atiende todas sus necesidades, durante un día. Una muchacha que vive enfundada permanentemente en un grueso traje blindado que le aísla de sentimientos demasiado profundos.

En una historia desordenada que muestra las piezas para ir uniéndolas posteriormente (aunque dichas piezas muestren un cuadro bastante falto de contenido), en donde fondo y forma parecen tener una relación directa (o eso me ha parecido ver, pero claro, mi coeficiente intelectual está a años luz del de Soderbergh), nos cuentan la aséptica, fría y distante vida de Chelsea. Cómo es su relación con sus clientes, con su novio (porque tiene uno, mazas y buenorro, que no entendemos muy bien por qué pero bebe los vientos por la chica), con un entrevistador que intenta escribir un artículo sobre ella y con las aves de rapiña que intentan sacar tajada.

Tanto se parece la fotografía y el ritmo general de la historia a esa protagonista fría y egoísta, que cuesta un mundo empatizar con nada de lo que se sucede en pantalla. A pesar de la cuidada fotografía (también obra del empollón en cuestión, como en todas sus pelis, bajo el seudónimo de Peter Andrews), las conversaciones sobre política y economía me aburren soberanamente y me desespero al ver que la trama no avanza. Si a esto sumamos el despiste en la primera mitad, cuando los saltos hacia delante y hacia atrás en el tiempo me tenían más perdido que Scariolo en un partido de baloncesto (ups, se me ha escapado, la resaca de la caída de España en el mundial aún me tiene un poco resentido), el resultado es que mucho antes de que lleguemos al final todo lo que le pase a la señorita de compañía me importa bien poco.

Más que por la labor del cursi de Soderbergh en las labores de dirección o fotografía, o de la historia en sí, la película ha suscitado un interés añadido por ver cómo se desenvolvía una ex-actriz del cine porno en una película comercial. Sasha Grey muestra encantos físicos y frialdad a raudales en una actuación que se ajusta como un pelo a la cabeza de Sca…, casi lo hago otra vez. Quería decir como un guante, a la acompañante de lujo. No se puede deducir de esto que sea buena o mala actriz, sino que es en este caso la chica perfecta para el papel. Veremos si le siguen dando oportunidades en esto del cine para masas y tiene más suerte que otras que intentaron el salto, como Traci Lords o Jenna Jameson o tiene que volver al vaivén del cine en que empezó su cabalgada (esto daba para muchos chistes y creo que he conseguido poner los dos peores).

Por mi parte, me quedo sentado esperando a que al director sabihondo le de por volver a ponerse al nivel de la plebe y me vuelva a entretener con películas como “Erin Brockovich”, “Traffic” o “Ocean’s eleven” y se deje de tanta experimentación soporífera.

3 thoughts on “THE GIRLFRIEND EXPERIENCE

  1. ¿Puedes creerlo?
    A mi esa película me daba mucha curiosidad. Erin Brockovich no me gustó, pero el director tiene una forma personal de contar las historias que no muchos tienen. Fragmentada.

  2. Hola Xmna. Yo creo que el director tiene una manera muy académica de filmar. Un pequeño genio que puede dotar a una historia de alma. Pero le pierde un poco su soberbia… quizás.

    Un saludo.

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