THE BEAVER

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Cómo es Jolibú. No hay nada que le guste más a un usamericano aficionado al cine que ver una rutilante estrella estamparse contra el suelo y perder todo el brillo. Quizá sólo la acción contraria, observar cómo una gloria caída en desgracia resurge de sus cenizas y se redime en pantalla con un papel hecho a medida. Todo puede pasar en la tierra en donde sueños y pesadillas se hacen realidad.

Mel Gibson cumplía hasta hace nada ese status de héroe cinematográfico convertido en el más malo de los villanos. Acusaciones de borrachuco, de maltratador, de machista, de integrista, de homófobo, de xenófobo y una carrera tirada por los suelos. El agente Murtough se había convertido en el pato de feria contra el que disparaban todos los tabloides a ambos lados del Atlántico y quizá no sin razón.

Pero como pasa en la fe católica, por muy malo que seas, todo tiene un perdón. Ya lo decía mi profesor de literatura del colegio, un ex cura y un pedazo de pan. Tú cometes todas las fechorías del mundo pero justo antes de espicharla sueltas un “¡¡me arrepiento!!” y todo solucionado, San Pedro te abre la puerta con una sonrisa. En el catolicismo el perdón lo concede el párroco de turno, mientras que en la meca del cine, la concede el público. Sólo se necesita un buen guionista, un director que quiera trabajar contigo y una sincera sonrisa de arrepentimiento. En el cine, también. Cuanto mejor actor seas, mejor te saldrá la sonrisa. Y otra cosa no será, pero Mel Gibson es un buen actor.

Para acallar aquellas voces que decían que el actor era un misógino y un sexista, la que sale al rescate de su carrera es Jodie Foster, una feminista convencida, celosa de su vida privada y gran amiga del australiano de ojos azules. Para ello, se pone delante y detrás de la cámara para narrar una historia de superación, de inmersión en la mierda y posterior ascenso, de un tipo sumido en una depresión que consigue salir a flote volcando su voz y su iniciativa en una marioneta con forma de castor. Un vehículo de lucimiento para Mel Gibson, que sabe aprovecharlo y derrocha talento en cada gesto, en cada mirada, en cada palabra.

Quizá la historia no tenga mucho del otro mundo. El típico realismo mágico americano con algo más de mala leche y pesimismo del que se pudiera esperar en estos casos. Gibson es el centro absoluto de la cinta, Jodie Foster adopta el papel de espectadora, con el personaje de la esposa y madre que ve cómo la vida familiar se derrumba a su alrededor y no puede hacer nada para detenerlo. Por otro lado, la única subtrama que roba algo de protagonismo al tarado personaje principal, es la del hijo mayor de la familia, muy bien interpretado por Anton Yelchin, en donde ese chaval que trata de alejarse del absurdo comportamiento de su padre, anotando y evitando cada detalle que les acerca, con un gran talento para la escritura, trata de enamorar a la chica perfecta del instituto. Una trama muy típica salvada por pequeños detalles y por la interpretación del joven talento ruso y por la de Jennifer Lawrence.

En definitiva, merece la pena ver el inmenso trabajo de Mel Gibson, capaz de sugerir en una sóla mirada detalles que una inmensa mayoría de actores no consiguen expresar en toda una película. Y es cierto que, pasados unos días, la trama queda como diluída por el tiempo, pero no es menos cierto que hay pequeños detalles que la elevan por encima de la media con facilidad.

2 thoughts on “THE BEAVER

  1. Mola esta peli, y sobre todo mola un gran Mel Gibson, que será como será en persona, pero a mí me encanta cómo actua y cómo dirige. A ver cuándo demonios rueda esa prometida peli de vikingos.

    Salutations ^^

    PD: También mola Jennifer Lawrence, jejeje

  2. No sé yo si le dejarán rodar proximamente. Contentémonos con que le dejen actuar de vez en cuando y a ver si el chaval se va redimiendo.

    Saludetes.

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