TESTIGO DE CARGO

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De vez en cuando, sin saber muy bien cómo, me meto en el berenjenal de ir a parar a conversaciones sobre cine donde me encuentro con gente que realmente domina del tema. Entonces es cuando algún conocido suelta el inoportuno “pero si Heitor es un cinéfilo”. Craso error, pues si se me tira de la lengua, acabo soltando perlas como que aún no he visto ninguna película de la trilogía de “El padrino” o que, por las películas que he visto de Billy Wilder, el director no me acaba de convencer. Es entonces cuando el interlocutor me mira con cara asustada y retrocede levemente como si le pudiera contagiar alguna enfermedad tropical.

En efecto, “Irma la dulce” y “El apartamento”, dos de las películas más aclamadas de Wilder, no me dicen casi nada – aquí es cuando el 80% de posibles lectores cierra la ventanita del navegador – y “Bésame tonto” era la obra que más me había gustado de él, sin llegar a emocionarme.

Pues bien, algo ha cambiado en el discurso que puedo ofrecer la próxima vez que me junte con un listillo del cine. He visto “Testigo de cargo”, peli de juicios del director, magistralmente interpretada por un enorme – en todos los sentidos – Charles Laughton (“La noche del cazador”), la fatal – de mujer fatal, no de mala, entendedme – Marlene Dietrich (“El expreso de Shangai”), la pizpireta y graciosa Elsa Lanchester (“La novia de Frankenstein”) y el correcto Tyrone Power (“Chicago”) y me ha encantado.

La película está basada en una obra homónima de Agatha Christie, donde todo comienza cuando Leonard Vole acude al despacho del genial abogado Sir Wilfrid Robarts, que acaba de regresar del hospital después de un achaque cardiaco, siendo sospechoso del asesinato de una viuda rica. A pesar de que los médicos han prohibido determinantemente al abogado el hacerse cargo de casos estresantes y de los intentos de su enfermera por hacerle llevar una vida tranquila y tremendamente aburrida, no puede evitar ponerse al frente de la defensa de Vole.

El guión huele a esas obras de antes plagadas de diálogos ingeniosos, respuestas agudas, humor negro y discursos encendidos, algo muy difícil de ver hoy en día en los cines entre tanto temblequeo de cámara y efecto digital – que no es que no me gusten, pero un poquito de variedad, si puede ser. Escuchar las contestaciones que dispara el viejo y sarcástico abogado contra todo el que le rodea es un absoluto placer para la inteligencia y los sentidos. La trama está tan bien construida que cada pieza del puzzle aparece ingeniosamente ensamblada y mostrada llevándonos por entre los vericuetos del juicio con los ojos bien abiertos.

En definitiva, con sus escasos escenarios, potentes diálogos y trama condensada en el tiempo, lo podemos ver como una obra de teatro filmada, pero vaya obra amigos. La filmación no tiene nada de espectacular, pero donde de verdad se nota la mano de Wilder es en el texto de los actores y en la brillante dirección de los mismos.

Si tenéis alguno de esos amigos que son incapaces de ver cine en blanco y negro porque les da alergia, o si vosotros mismos pertenecéis a esta especie, no lo dudéis. Dad una oportunidad a los grises y sentaos delante del televisor intentando dejar los prejuicios debajo de los cojines. Saldréis encantados con brillante actuación de Charles Laughton dando alas a la personalidad cascarrabias e irónica de Sir Wilfrid Robarts. A lo mejor hasta encontráis en él a algún pariente lejano del doctor House.

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11 thoughts on “TESTIGO DE CARGO

  1. Me alegra tu comentario. Creo que es una gran “peli”, y estoy de acuerdo en que Laughton está impresionante. En realidad lo era. Power era un do los guaperas de la época, creo que sin más y la Dietrich no era de las mas malas. Eso sí Wilder, ya sabemos que era el Dios de un director español.
    Siempre he dicho que “antes ” había muy buena pelis, y los medios no eran los mismos de ahora. También había verdaderos bodrios.
    Los tiempos cambian, y debe ser así. M e imagino que el tiempo también pondrá en su sitio algunas cosas de ahora.
    Un abrazo.
    Balel

  2. Esta si que es una obra maestra, magistral la interpretación de Laughton, parece que las películas de juicios le iban como anilo al dedo, jajajajaja, recordemos “El proceso Paradine” donde hace de juez.

    Saludos…

  3. Balel: bueno, por fin veo una bandera izada a favor del cine de ahora, jeje. El cine cambia porque la sociedad cambia, es un hecho imparable, pero en cuanto a calidad, se pueden encontrar grandes hitos y enormes desastres tanto antes como ahora. El caso es buscar los primeros en la historia del celuloide y disfrutar con ellos.

    Troncha: Pues sí, tiene ese aire de sabio socarrón al que le queda muy bien la toga. Desde luego estamos ante un genio de la interpretación

    Saludos.

  4. Adoro esta película, aunque adoro a Billy Wilder, de modo que no es de extrañar. Pero esta es papra mi la mejor película de juicios y la mejor adaptación de una novela de Agatha Christie. La pareja Laughton/Lanchester están absolutamente deliciosos, impagables

  5. Uy, cuanto anónimo… es como hablar a través de una cortina. Amos a ver…

    Anónima 4 y 5: Muy buena la aclaración de que la anónima anterior eras tú… de hecho es muy Wilder, supongo que viene al hilo del post 😛
    La mejor peli de juicios, no sabría yo decir. Me encanta “Anatomía de un asesinato” donde James Stewart está impresionante, pero la verdad es que ésta es una verdadera pasada.

    Anónimo 6: Pues sí, tengo que ponerme… pero siempre acabo cogiendo otra película para ver. Supongo que pasará como con “La lista de Shindler”, que tardé en verla años porque me daba pereza y luego acabé absolutamente fascinado.

    Saludos.

  6. ¡¡¡Apunto he estado de “cerrar la ventanita”!!… Se me hace “raro” que un cinéfilo como tú se quedase “indiferente” con “Irma la dulce”, pero ya se sabe que en arte (como en otras cosas) hay diferentes opiniones… ¡¡Y menos mal!!!… ¡¡Menudo rollazo que a todo el mundo nos gustara lo mismo!!…

    La película a la que te refieres en tu comentario me encantó cuando la vi, sobre todo por las interpretaciones de los primeros actores… En cuanto a la supuesta “sorpresa final” creo que daba el cantazo desde cierta secuencia… Creo que aquí más que nunca adolece el que se vea una película doblada al castellano… Aún así ya digo que me encanta la película…

    Un abrazo…

  7. Es verdad que en esta película se agradecería bastante el visionado en v.o. A pesar de tener grandes dobladores, las voces originales son un complemento a la actuación y sin ellas se pierden muchos matices o, en este caso, podrían llegar a desvelar partes de la trama.
    En cuanto a “Irma la dulce” reconozco que la vi hace bastante tiempo ya. Igual algún día le doy otra oportunidad para ver si ha cambiado mi criterio.

    Saludos.

  8. Jeje, a ti te pasa con el cine lo que a mi con la fotografía, en cuanto alguien quiere comprar una cámara digital me vienen a preguntar a ver cual les aconsejo, ¡yo que se! ni que las hubiese probado todas.
    Por cierto, eso de que hay grandes dobladores… yo creo que no hay doblador bueno, a no ser en los dibujos. Porque entonan y cuidan la dicción, y eso choca con la manera de hablar real. Pero bueno, los subtítulos también tienen inconvenientes, lo mejor es aprender inglés y pegar el oido para que no te cuelen burradas. El problema viene con las películas iraníes… suerte que yo de esas no veo.
    Esta pelicula me la apunto, que yo no discrimino por la antigüedad, con decirte que me gustó más la King Kong original que la de Peter Jackson…

  9. Controlas de cámaras? Pues verás, yo estaba dudando entre… es coña!!
    En realidad, sí tenemos grandes dobladores. En los dibujos se ve muy claro, pero también en muchas series de televisión y comprobando los acentos que ponen en las películas. La industria del doblaje está muy asentada y salen grandes profesionales. Eso no quita para que se pierda mucho en el doblaje, tanto del sentido de las frases como de la propia interpretación de los actores originales (ojo, he visto algún caso en el que el doblaje hace ganar puntos al actor, lo que no dice demasiado a su favor).
    Normalmente intento ver las películas en versión original, sean del idioma que sean. Si la peli es sueca o rumana, me tocará leer todo el rato y a toda leche, pero sigo creyendo que merece la pena.

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