STRINGS

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A veces llego a pensar que ya está todo visto en el cine. A pesar de las posibles evoluciones técnicas que nos puedan ofrecer nuevas formas de rodar – ah, mi amada Pixar – o de las temáticas novedosas o de supuestas nuevas y revolucionarias ideas, en realidad pienso que al final todo consiste en marear la perdiz, con mayor o menor acierto. Pero de cuando en vez, cuando menos me lo espero, descubro alguna pequeña joya que me coge desprevenido, que me hace abrir los ojos como ensaladeras y pensar que aún existen mentes pensantes – en serio, hay pocas, pero haberlas hailas – cuya imaginación y riqueza supera con creces la media.

Por recomendación de Carlos – capaz de asombrarme y aburrirme con su ecléctico gusto, a partes iguales – he descubierto una de esas pequeñas gemas, desconocidas para el gran público, inéditas en nuestro país, enterradas, escondidas, ocultas entre la mediocridad que las rodea. Uno de esos tesoros a los que llegas tras conseguir el antiguo mapa con la X en su centro de las manos de un viejo mercader loco – Carlos en este caso, aunque no sea exactamente su descripción – o tropezando con él por pura casualidad, al hallarse semienterrado en la arena.

La ruta del tesoro me llevó esta vez hasta “Strings”, un gran cuento de príncipes, princesas y guerras entre razas, con algunos elementos arquetípicos propios del género y muchos otros tan imaginativos y plagados de encanto que, con el tiempo, el boca a boca y una pizca de suerte, la deberían elevar a la categoría de “cinta de culto” – expresión muy utilizada en esto del cine y que aún no sé muy bien qué es lo que significa.

La característica fundamental de la que se parte para hacer de esta película algo muy especial es que sus protagonistas no son actores, ni dibujos animados, sino marionetas. Elaboradas marionetas de madera, de las que se elevan innumerables hilos que les insuflan vida. Lejos de pretender colocar este punto en un segundo plano, el director e ideólogo de la historia, Anders Rønnow Klarlund – danés de nombre casi impronunciable – utiliza la idea para elaborar un universo con leyes propias de forma tan acertada, que logró cautivarme desde el primer minuto.

El material del que están hechas las marionetas distingue a los personajes y por su calidad, color o elaboración, los posiciona en estamentos sociales o los dota de ciertas características. Las cuerdas, totalmente a la vista, son parte de ellos, de forma que si alguna se rompe o cercena, pierden la movilidad de sus miembros o incluso la vida. La existencia de dichas cuerdas le sirve al director para exponer bellas metáforas acerca de la concepción de la vida – imborrable y bellísima la escena del nacimiento de un nuevo ser –, su fragilidad, la interconexión entre los habitantes que pueblan un mismo mundo o incluso la dualidad entre la existencia de un ser superior y el libre albedrío – impagable también la escena que cierra la película.

Pero no penséis que esto es un tratado filosófico, sino que estas ideas se exponen de forma fluida a lo largo de una trama digna de una novela de Shakespeare. Reyes arrepentidos en busca de redención, príncipes destronados, amores imposibles y traiciones van dando forma a la fábula.

Para redondear la cinta, la calidad visual de la misma es abrumadora. Las caras de madera que tan sólo consiguen su expresión a través del trabajo de las voces, bajo la lluvia, nos transmiten sentimientos mucho más profundos que muchos actores. Los cuerpos que se mueven como bailarines por medio de sus cuerdas vitales, se sitúan en entornos de fantasía. Cada uno de los personajes, cada uno de los decorados o las simples imágenes de los cables, que se pierden en el infinito, por encima de las nubes, son un regalo para los ojos.

Toda una mitología perfectamente hilvanada para regalarnos una de las películas más sorprendentes que he visto en mucho tiempo. Buscad en las alforjas de vuestras mulas hasta encontrar esta dimensión paralela, no os arrepentiréis de visitarla.

Leer critica Strings en Muchocine.net

5 thoughts on “STRINGS

  1. ¿Yo un viejo mercader loco? Bueno, lo de loco tiene un pase, pero ¿viejo?

    Como siempre que coincido contigo, no tengo nada más que añadir. Es una obra maestra y punto.

    ¿Subes la crítica a muchocine con las referencias a mi persona incluidas? ¿No tienen filtro en esa página?

  2. Bueno, al final he decidido sacar de la crítica tu dirección y tu DNI, por si recibías visitas en tu casa buscando mapas del tesoro, lámparas mágicas o manos de mono de los deseos.
    No sé si es una obra maestra, pero si es una película preciosa, inteligente y original y eso es mucho más de lo que pueden decir la mayoría de las películas que pasan por la cartelera.

    Saludos.

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