STAR TREK

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¿Qué sucede cuando un género cinematográfico se nos queda huérfano de ejemplos destacados en fosforito, en nuestro ranking subjetivo, durante demasiado tiempo? Que el criterio se relaja, va perdiendo definición con el paso de los viernes y se tiende a abrazar cintas que, aún alejadas de los picos de nivel que consideramos como material imprescindible, nos valen para disminuir el síndrome de abstinencia. Sólo si revisamos en nuestra dvdteca podemos revivir las sensaciones que genera un bombazo, pero aún así, hemos perdido las emocionantes sensaciones de la virginidad, de la primera aventura que vimos de Indy en una pantalla grande, del primer duelo de sables láser, de la primera vez que el caballero oscuro colgó de una cornisa a un maleante para decirle: “soy Batman”.

Esto es lo que me sucedía con el cine de acción. Sí, vale, “El caballero oscuro” me cautivó, pero no era cine de acción puro y duro, sino que se acercaba más al cine negro o al trhiller psicológico. Me refiero a ese cine en el que uno se deja llevar, en el que quieres sentir la adrenalina de las batallas, reírte con los puntos cómicos de los personajes que se prestan a ello, sentirte identificado con los héroes. Un cine de acción que consiga transportarlo a uno a los 12 años, donde el mundo de la imaginación era como un gigantesco agujero negro que lograba absorbernos y transportarnos a universos paralelos de aventuras increíbles.

Eso es lo que he sentido con la nueva propuesta de la franquicia de “Star Trek” que ha salido del portentoso cerebro de J. J. Abrams, el creador de “Lost”, “Felicity” o de la apasionante publicidad viral de “Monstruoso”, donde logró inundar la red de acertijos, pistas y teorías conspiranoides seguidas por internautas de todo el planeta. Un verdadero despliegue de acción, efectos especiales y adrenalina magníficamente orquestado, con actores a los que sus personajes les sientan como un guante y que, además, logra reinventar una fórmula que se creía ya obsoleta, atrayendo a su fe a nuevos y entusiastas adeptos.

Hasta ahora, no había visto ninguna película de la saga, ni uno sólo de los capítulos de la longeva serie y me sonaban de lejos los nombres de tres o cuatro de los tripulantes de la nave Enterprise. Si escuchaba las palabras Spock, capitán Kirk, o Klingon, conseguía situar la conversación, pero mi información no iba más allá. Después de ver la aventura, salí del cine con ganas de tragarme toda la serie y averiguar los secretos más escondidos de los tripulantes de la nave. Obviamente no lo haré (por si alguien lo dudaba), ponerse al día en una tarea semejante debe llevar años y hay demasiadas series y películas que me están esperando, pero sí estaré atento a las nuevas aventuras de la Enterprise, sin ninguna duda.

La película comienza lanzando precisos dardos directos al corazón de los trekkies de toda la vida, con guiños que denotan un respeto máximo por la serie y al sistema nervioso de los neófitos, con una presentación del universo digna de enmarcar y altas dosis de acción desde el minuto cero, además de abrir, inteligentemente, un camino aún sin descubrir, para poder abordar el tema sin complejos, esquivando las herramientas desgastadas y descubriendo un abanico inimaginable de nuevas posibilidades.

La presentación de personajes tiene un sabor a técnicas antiguas, que creía ya olvidadas (he creído escuchar las voces de los antiguos…). Un regusto a cómic, a serial de las tardes de la infancia, en el que las virtudes y los puntos cómicos de cada personaje brillan en un guión estudiado al milímetro. Chris Pine es el pendenciero, astuto e irónico capitán Kirk, Zachary Quinto (Sylar en “Heroes”) se coloca las orejas puntiagudas del racional y contenido Spock, Karl Urban (Eomer en “El señor de los anillos”) es el preocupado y eficiente doctor Leonard “Bones” McCoy, Simon Pegg (habitual en la nueva comedia británica con películas como “Zombies party” o “Arma fatal”) es el histriónico e hilarante Scotty y Eric Bana (Héctor en “Troya” o el actor que calzaba los piratas morados del primer “Hulk”) da vida al villano de la función. Todos brillantes, todos con su espacio, todos aprovechados.

La grandeza de un tipo como Abrams (un nuevo Steven Spielberg repleto de energía en Hollywood) es aunar corazón y cerebro, sin perder los nervios, en una empresa tan aterradora como la de afrontar una saga que tiene millones de fans detrás que, cabreados, pueden echar por tierra una producción. No sólo ha aceptado el reto sin pestañear, sino que, además, ha salido victorioso. Ha conseguido realizar un ejercicio de precisión en el guión mientras juega con los efectos especiales para lograr batallas estelares impresionantes y aportar un equilibrio casi perfecto entre tradición e innovación, entre el respeto al pasado y la revolución hacia el futuro.

Estoy seguro de que a más de un trekkie le cayó alguna lagrimilla cuando vio aparecer en pantalla al mítico Leonard Nimoy, el auténtico y verdadero señor Spock. Hasta a mí se me puso algún pelo de punta.

Leer critica Star Trek en Muchocine.net

2 thoughts on “STAR TREK

  1. Sin duda un gran divertimento este “Star Trek”, esperemos que tomen nota muchos directivos de Hollywood al respecto y veamos más filmes de este tipo (que no clones, por favor). Eso sí, a tenor de la nota que le has puesto en Filmaffinity y en Muchocine, desde luego te gustó mucho más que a mí.

    Saludetes.

  2. A mí, desde luego, me gustó mucho. Sea porque no iba con ninguna idea predefinida, sea porque es un gran producto, sea porque estaba de humor, hacía mucho que no lo pasaba tan bien con una peli de estas características.

    Saludos!!

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