SPAMALOT

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De vez en cuando, aparece una obra, ya sea en la cartelera cinematográfica o en la agenda teatral, en donde la alquimia producida por la mezcla de ingredientes, sabemos que es infalible. La calidad de los condimentos es tan elevada y el chef tan virtuoso que el resultado final no puede defraudarnos. Esta vez el menú se fraguó en tierras catalanas y esperábamos ansiosos a que apareciera por fin por Madrid. Por fin ha llegado.

Veamos cuales eran las características. Teatro + musical + comedia. Por esa parte no pinta nada mal para mis gustos (bastante amplios de miras, por otra parte), pero lo gordo viene cuando pensamos en los artífices: Monty Python en la obra original + Tricicle en la adaptación y dirección. De ese mejunje sólo puede surgir una cosa: la dislocación maxilar producida por dos horas de carcajada continua.

Spamalot es una locura del Monty Phyton más musical, Eric Idle, el tipo que canta la famosa tonadilla “Always look on the bright side of life” de “La vida de Brian”. Basándose en la película del grupo titulada “Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores”, construye un musical con numerosos sketches realizados por él y sus compañeros a lo largo de su larga vida dedicada al humor y se propone hacer una parodia de esa variedad teatral que tan de moda se ha puesto últimamente. El resultado es una explosión de surrealismo, talento y mucho, muchísimo humor.

La historia comienza cuando el rey Arturo de Inglaterra, recorre la isla para reclutar caballeros que le ayuden en sus andanzas. Por el camino, se encontrará con Lancelot, un guerrero tosco y pendenciero con un secreto oculto, el valiente Robin, un tipo que sabe que dos no pelean si uno corre más, sir Gallahad, un campesino republicano que será convertido a la monarquía por la belleza de la dama del lago y sir Bedevere, un tipo sabio pero con serios problemas de incontinencia gaseosa. Juntos irán en la busca del Santo Grial, ya sabéis, la copa que aparece al final de “Indiana Jones y la última cruzada” y que salva al bueno de Connery de la muerte en el templo de Petra.

Tricicle ficha a unos actorazos cómicos para meterse en la piel de estos descerebrados denotando un ojo igual de bueno para montar sus obras mímicas que para conseguir fichajes estrella. Los que más me impresionaron son Jordi Bosch, veterano actor de teatro, que encarna a Arturo Pendragón, un rey atontado y encantado consigo mismo, incapaz de tomar la más mínima decisión, Ignasi Vidal (actor y tremendísimo cantante) y Fernando Gil (el portero alto de la serie “La tira”), los dos más versátiles y más humorísticos de la obra, que se apoderan de sir Gallahad y sir Lancelot además de pasar por algunos otros delirantes personajes (los personajes del francés cabrón y del padre del príncipe Herbert son increíbles), Victor Ullate (el director del reality “Fama, a bailar”), quizá el más sosete pero con algún diálogo bastante bueno, Dulcinea Juárez, con una voz portentosa y moldeable (le da igual cantar un baladón que un aria que un tema flamenco, ¡que tía!) y una vis cómica genial (se nota que tiene tablas la muchacha)  y que interpreta a la dama del lago y Julian Fontalvo (tremendo actor teatral, de doblaje y cantante que interpretó a Brit y Galileo en el musical “We will rock you” y que a veces se da un aire enorme a Rick Moranis) que lo borda como el sirviente del rey. Todos ellos vigilados por un Dios de pies enormes y voz profunda y ligeramente conocida…

Es difícil destacar un solo momento. Una rana que aparece cuando menos te lo esperas, un gallo de Troya, franceses destemporizados, canciones que se mofan de todo sin complejos, caballeros que no saben cuando han perdido una batalla, interacción con la orquesta y el público, todo vale con tal de hacer reir y, es curioso como, chistes que no funcionan en la pantalla grande, cuajan perfectamente encima de un escenario.

Muchas gracias a la bella abogada por regalarnos dos horas de absoluta y despreocupada felicidad, un tesoro más valioso que todos los “corteingleses” del mundo.

P.D. Para animar a la gente a acercarse al teatro, aquí os dejo la transformación metafísica de sir Gallahad, con el tema de amor que todo musical que se precie debe incluir.

7 thoughts on “SPAMALOT

  1. Yo no cuento, por que estoy tan perturbada que lo ví en Londres y me gustó tanto que cogí un avión para verlo en Barcelona…

    Bueno y pienso verlo en Madrid porque la sóla idea de que Ignasi Vidal sea Gallahad me pone los pelos como escarpias… ¡Vale! Y además amo profundamente a Fernando Gil… ¡Ya lo he dicho! Me voy a sacar el abono de temporada XD

  2. Ignasi Vidal, atención que esata parte te va a molar, antaño concido como NACHO VIDAL.

    ha sido y es uno de los mejores cantantes de musicales de todos los tiempos. La primera vez que tuve el placer fue en la versión del 99 de Grease (la de verdad) y luego le he visto en otras obras de diversa catadura, concretamente la última en Jesucristo Superstar.

    Fue el único motivo de que me tragase la mierda de teleserie de Antena 3 La Lola…

    si lo descubres ahora te has perdido ya muchos capítulos, nada, seguro que Ignasi te perdona. ¿Sigue siendo al Butaca 1-3??

    1. Pues sí que canta bien el chaval y, después de verlo haciendo de Gallahad, me cuesta imaginarlo en Jesucristo Superstar!!

      Nop, ahora es otra. No te lo digo por si te toca cuando la reveas. Supongo que cambia el chiste para llegar a ella. Si la quieres saber, me lo preguntas por mail para no desvelar aquí en comentarios (como si me leyeran centenares de personas…)

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