SITGES 9: NORWEGIAN NINJA

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Y va Carlos y tenía razón; el profeta con especialidad en electrónica le llamaban. Como si fuera una madre dando un sermón a su hijo por no hacer los deberes, me advirtió: “a este ritmo, va a empezar el festival SyFy y aún no has acabado las críticas del de Sitges”. A lo que respondí con un enloquecido ritmo de una crítica catalana por mes. Así que el próximo jueves empieza el festival fantástico afincado en Madrid y aún me quedan un puñao de pelis del anterior.

A estas alturas está claro que ya no voy a solucionar el tinglado, pero por lo menos avancemos. Tras la discusión furibunda de si se podía aprobar una película tan engañifa como la de “La casa muda” y tras unas cuantas birras y un acopio de esencia de toro rojo para la noche, nos metimos en otro maratón. Tras la experiencia del día anterior del maratón zombie, en donde acabamos a las tantísimas de la madrugada y nos encontramos con películas malísimas (no hay letra después de la Z para poder catalogar ese cine), la expectativas volvían a ser más bien limitadas.

Tras ver el percal de los primeros minutos de la primera de las películas, una segunda parte de un delirante superhéroe nipón llamado Zebraman, decidí reservar fuerzas y sustancias dopantes para llegar al final del maratón, en donde nos esperaba una de las películas que más curiosidad nos había generado cuando habíamos estado programando el festival, la de un neumático asesino… pero eso vendrá en el siguiente capítulo. Lo que quería decir aquí es que para la crónica de “Zebraman: Attack on Zebra city”, espero que a Carlos se le escape uno de sus delirantes textos, lo cual enriquecería el blog sobremanera. Si es necesario, pediré firmas para que no pueda negarse.

Bueno, tras tres párrafos de escaqueo, entraremos a la película en sí (tampoco ha de ser demasiado evidente que no tengo mucho que decir, ejem). El caso es que ésta fue una de las sorpresas del fin de semana. Una película noruega que parodiaba las películas de espías al estilo del agente de Su Majestad, en un estilo cercano a los mejores films del gran Mel Brooks. Con la estética del cine ochentero, efectos especiales dignos de una película de Ed Wood extremadamente hilarantes y un puñado de ninjas rubios con enormes gafas de abuelete, nos cuenta la historia de un grupo de élite sueco que opera en la guerra fría para proteger a su país de amenazas externas.

Una película muy breve, menos de 80 minutos, repleta de gags y una acción bastante sui generis. Con soluciones visuales de andar por casa, al estilo de la imaginación de Michel Gondry y una pandilla de personajes muy comiqueros, desde el jefazo imbatible, pasando por el aprendiz atontadico y hasta la aparición del rey de Suecia. Quizá fue la joya escondida del festival porque no esperábamos absolutamente nada de ella. Lo que obtuvimos fue tan sólo diversión y un puñado de carcajadas.

Después de la desastrosa calidad de casi todo lo anterior, lo recibimos  como si fuéramos un grupo de extenuados viajantes por el desierto y nos encontráramos unas botellas de agua del tiempo. Quizás hubiésemos preferido unos refrescos helados, pero al no poder escoger, fue recibida con alborozo.

Sólo nos quedaba, por esa noche, comprobar cómo se podía realizar una película sobre un neumático asesino.

2 thoughts on “SITGES 9: NORWEGIAN NINJA

  1. Jeje, en el fondo, no había mucho más que decir. Y hay que quitarse el ciclo Sitges de encima de alguna forma. Menos mal que me gusta escribir, aunque no diga absolutamente nada.

    Un saludo.

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