SITGES 7 – COLORFUL

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Creíais que me había olvidado, ¿eh? Las vacaciones, los polvorones, la vuelta a casa por navidad, los cuñados, los regalos del tipo gordo de la barba y la pereza propia de las épocas de asueto hacen que la profecía que reza que acabaré las críticas del festival de Sitges justo a tiempo de empezar las del festival SyFy del nuevo año, empiezan a sonar extremadamente acertadas. En fin, vamos a ver si le damos un nuevo empujón a este apartado abordando la película favorita de Carlos de todo el festival. Una vez más, un japonés nos salvó el día. Tras el triunfo de “Summer wars” en el festival SyFy y de “Colorful” en el de Sitges, creo que vamos a incluir en los estatutos festivaleros la obligación de incluir una película anime.

Sin esperar a estas alturas demasiado, con la guardia bien levantada y el listón tirado por los suelos, nos armamos de paciencia para el siguiente plato cinéfilo. Apagaron las luces y comenzó la historia de un concurso en el limbo de las almas perdidas, en plan bingo celestial. Allí una afortunada alma es premiada con una segunda oportunidad para redimir cualquiera que fuera el error que hubiera cometido para acabar en esta eterna sala de espera. Si quiere aprovecharla, tendrá que concursar, volver a la tierra, ocupar el cascarón de un adolescente que ha intentado suicidarse, descubrir el por qué y conseguir reencauzar esa vida.

Así que, el alma en cuestión acepta el reto (¡a jugaaaaaar!) y recala en el cuerpo de Makoto, un chaval de 14 años con un hermano chaponcete con el que no se lleva bien, unos padres con problemas de pareja y pocos amigos en el colegio. Ayudado por Pura Pura, un guía del más allá (algo así como el azafato del concurso, majete pero con algo de mal pronto), tratará de adaptarse a esta nueva familia y descubrir qué ha pasado en la vida de Makoto para tomar la decisión drástica de quitarse la vida, intentando dar un giro radical al camino vital de su nuevo envoltorio.

A pesar de esas notas de fantasía pseudo-teológica de entrada, el relato se encauza rápidamente en las aguas del drama social, narrando ciertos problemas de la sociedad nipona y, en muchos casos, universal. Keiichi Hara, director de alguna película de Doraemon o Shin Chan, cambia de registro con respecto a estos personajes infantiles y no tiene tapujos a la hora de hablar de las razones del suicidio adolescente, de las infidelidades matrimoniales, del bulling escolar, de las presiones estudiantiles, de las dificultades y las bonanzas de la amistad e incluso de la prostitución infantil, introduciendo cada uno de estos temas de forma tan natural que si uno se descuida puede llegar a perder la importancia del mensaje.

De entre todos los puntos mencionados, el de la prostitución infantil es el que más me llamó la atención. No sé si es por el cambio cultural, pero el “hobbie” de la moza en cuestión se describe de forma tan despreocupada e infantil que parece que te lo está contando Coco en un especial callejeros por Barrio Sésamo, por lo que uno tarda un buen rato en saber de qué le están hablando. No existe moralina, ni adoctrinamiento, sino que el director se limita a constatar un hecho y exponer en qué afecta esto al protagonista, de forma casi quirúrgica.

Y como con este tema, con el global del argumento. Todo discurre de forma lenta y pausada, mostrando, siempre en primera persona, los descubrimientos del nuevo Makoro y cómo se va transformando, por causa del entorno que le rodea, en una persona cada vez más parecida al antiguo habitante del cuerpo que ahora habita. Un camino vital de redención y aprendizaje que se me antojó unas veces más interesante que otras, pero nunca aburrido.

Como nota curiosa, me gustó mucho cierta parte de la película, en la que fotografías reales del paisaje en el que se desarrolla la historia se convierten en el dibujo cuidado que conforma el anime, en unas escenas que no vienen demasiado a cuento pero que quedan muy vistosas, como si fueran esos parches decorativos que se ven en las cazadoras.

Un soplo de aire fresco en la bajísima nota media de nuestra selección fantástica que aprovechamos encantados, sabedores que era muy posible que tardáramos en ver algo de un nivel semejante.

¿O no tardaríamos tanto?

5 thoughts on “SITGES 7 – COLORFUL

  1. ¡¡¡Aleluya!!! Al menos ha merecido la pena la espera. Una de esas pelis con encanto que tanto me gustan. Nada que ver con Summer Wars, pero genial igualmente.

    Porque no he tenido tiempo, que si no me habría bajado y visto todas las pelis de Shinchan hechas por este hombre. Deberías dedicar un post entero a purapura.

    Feliz Año.

  2. Feliz año!

    La verdad es que ante la morralla circundante, era difícil no emocionarse al menos un poquito con una historia cuidada y original. Pura Pura fue nuestro héroe del día. Que majo el tío.

  3. Muchas gracias por el peloteo… nunca está de más para el ego.

    Me acabo de pasar por tu blog y también mola un puñao. Creo que me pasaré a menudo para ver las aventuras de los famosetes.

    Un beso.

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