SITGES 2013 DÍA 1/3

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Como todos los años, Carlos y yo teníamos un plan. Un plan sencillo, bien estructurado, de ejecución rápida y ritmo brutal en el que ponemos a prueba nuestra resistencia mental y nuestro desprecio por el tiempo de sueño. Un fin de semana que acaba condensándose en una amalgama de visiones, ideas, fotogramas y bandas sonoras que forman un batiburrillo pesadillesco que hará poso en nuestras meninges sin una finalidad demasiado definida más que la de volvernos aún más frikis.

El plan consiste en acudir año tras año al festival de Sitges y comernos tantas películas como sea posible, elaborando un cuidado calendario que nos obliga a movernos a la carrera por el camino que une los dos cines del centro con el Auditori, que está más a las afueras. Una agenda que nos descubre una infinitésima porción del cine más gamberro, atrevido e imaginativo que se rueda por el mundo y que jamás llegará a las pantallas comerciales.

Hemos visto cosas que jamás creeríais y cuando volvemos, más o menos sanos y más o menos salvos, siempre un poco más locuelos, os lo cascamos.

Quince películas en tres días con calidades que oscilan entre lo soberbio y lo infumable. He aquí lo que dio de sí el periplo de este año.

MAGIC, MAGIC

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A priori parecía una extraña película en la que ese maestro de la sosería que retoma el arte de interpretar el papel del pardillo de las manos de Rick Moranis, llamado Michael Cera, se vestía de psicópata para atormentar a una turista americana en un pueblo perdido de Chile. Y estábamos muy equivocados, el malrollismo venía por otro lado.

La historia comienza con una adolescente americana visitando a su prima, que vive en Chile con su novio. Nada más llegar, la chica, frágil y repleta de inseguridades, se entera de que su prima se tiene que ir por unos días a realizar un examen en la universidad, con lo que se tiene que quedar, en una isla, con el novio de ésta, su hermana y un americano de humor y maneras muy raras.

Poco a poco, la chiquilla va sumergiéndose en una espiral de paranoia y su salud mental se irá resquebrajando al sentirse un elemento hostil entre este trío de personajes tan diferentes a ella y la cámara de Sebastian Silva nos arrastra en esta sensación agobiante de que algo anda muy mal durante toda la cinta.

Además de Michael Cera, que le tiene cogida la medida al papel de rarito, tenemos a Juno Temple, una tremendísima actriz a la que habrá que ir siguiendo la pista por la valentía con la que se adentra en la caída de este personaje tan desvalido, así como la ex Sucker Punch Emily Browning, la colombiana Catalina Sandino Moreno y el hermano del director, Agustín Silva.

Un laberinto mental tremendamente claustrofóbico que te deja con una extraña sensación de desasosiego que se mantiene en el estómago hasta mucho rato después de abandonar la sala de butacas.

THE GREEN INFERNO

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Eli Roth ya es una marca en sí mismo. Desde que sorprendió y escandalizó con su obra magna, “Hostel” y aparece en alguna que otra película de su amiguete Tarantino, cuenta con una legión de fans dispuestos a embarcarse en cada nueva gamberrada que se le ocurre. Esta vez, deja los hoteles oscuros y sangrientos de la europa del este para viajar a la selva del amazonas en un nostálgico homenaje a las explícitas cintas de terror caníbal italianas de la década de los 70. Un género que se hizo famoso por las absurdas polémicas repletas de leyendas urbanas en las que se vio envuelta la aburridísima “Holocausto caníbal” y a partir de la cual surgieron tribus cinematográficas como champiñones, dispuestas a comerse una hermosa porción del cine B y Z de la época.

Así que Eli, se va de vacaciones a las selvas chilenas (doblete del país en las dos primeras pelis del festival) y se deja producir por otro amiguete, Nicolás López, dire de “Aftershock” (peli que, a su vez, produjo Eli Roth) para meter a una tribu de idealistas tontorrones en medio de una tribu con gusto por el jamón de jamona yanki.

Desgraciadamente, el guión me pareció demasiado convencional y falto de originalidad, ofreciendo un más de lo mismo, lo suficientemente cribado como para entrar dentro de los niveles de aceptación del público masivo. Algún desmembramiento salpicado de casquería, salado y cocinado a fuego lento, un par de detalles irreverentes que apuntan a que, aunque dormido, por ahí sigue la mala baba del señor Roth y una protagonista guapa que tiene que lidiar con un intento de ablación sin anestesia.

Lo peor, un ramillete de actuaciones bastante pobres que no llegaremos a saber si están escogidas adrede en sentido homenaje a las películas setenteras de las que hablábamos o se tratan favores de casting a diversos colegas de la industria.

Yo, al menos, me esperaba más del colega Eli.

ANIME MIRAI 2012

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El ministerio de cultura japonés tiene la sana costumbre de organizar un proyecto anual en el que se promueve a nuevos valores del anime para que saquen a la luz y exporten nuevos proyectos que contribuyan a la difusión de este arte mundo adelante. Igualito que por nuestras fronteras, vamos.

Ah, no, que aquí no nos quieren porque nuestra calidad deja bastante que desear, según la última montorada nacional. Entre él y Wert podrían formar un dúo cómico que subiera el nivel.

En fin, que me despisto. El caso es que la siguiente cita del festival fue la proyección de los cuatro cortometrajes seleccionados en el proyecto. Cuatro historias alejadas entre sí como cuatro puntos cardinales en cuanto a temática y estilo de animación, para todos los gustos.

Una niña que se siente triste cuando su padre rompe la promesa de llevarla a la playa, por motivos de trabajo y se imagina una aventura submarina con su nuevo acompañante hinchable, en la que deberá salvar a su progenitor de las garras de un caprichoso monstruo marino. Un chaval que debe debatirse entre hacer caso a su conciencia o a su sentido de protección cuando observa el bullying al que se ve sometido un compañero de colegio. Un escritor y una mozalbeta que se encuentran una pequeña demonia mitad humana, mitad araña en un antiguo libro y deciden acompañarla en la búsqueda de su madre perdida. Un samurai cerdo que tiene que proteger a un pequeño zorro con un antiguo mapa antiguo huyendo de unos malvados piratas que desean hacerse con él.

Quizá entre Hiroshi Kawamata, Shinpei Miyashita, Toshihisa Kaiya y Kazuhide Tomonaga esté el nuevo sucesor de Hayao Miyazaki, ahora que éste se retira y nos podamos aprender nuestro segundo o tercer nombre enrevesado para presumir en las fiestas de gafapastas.

Una delicia de cinta que nos permite comprobar que la imaginación nipona, en cuanto a animación, terror y fantástico se refiere, es inagotable.

SPACE PIRATE: CAPTAIN HARLOCK

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Continuamos con el anime del país del sol naciente, esta vez viajando mucho más allá del sol naciente, del poniente y de un montón de soles esparcidos a lo largo y ancho de la galaxia con esta ambiciosa y preciosista megaproducción que trata de colmar las expectativas de los innumerables fans de una famosa saga manga.

En un tremendo 3D que no tiene nada que envidiar a cintas usamericanas como “Avatar” y con una animación realista y espectacular, la peli narra las andanzas de un pirata espacial de leyenda que surca el espacio a bordo de La Arcadia, una potente nave que ondea su bandera de tibias y calavera a la velocidad de la luz, gracias a su motor de antimateria.

El misterioso capitán tratará de llevar a cabo su plan para desenmascarar las mentiras del gobierno oficial, que mantiene el planeta tierra como un santuario, un edén al que no se permite volver por la imposibilidad de albergar a toda la raza humana esparcida por el universo.

Un relato épico y con algunos puntos de humor centrados en algún personaje que sirven para relajar el ambiente que se va enmarañando con un lenguaje excesivamente oscuro a medida que avanza para rematar en un desenlace en el que uno se queda la impresión de que ha dejado un montón de conceptos por el camino.

A pesar de ello, es imposible no abrir los ojos como platos ante las aventuras de la tripulación de la Arcadia, con un universo propio tan vasto y extenso como para dejar ganas de ahondar en la mitología de este pirata espacial.

ESCAPE FROM TOMORROW

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La idea no es mala y voto al espaghetti volador que es original. Un equipo de rodaje de guerrillas se infiltra en la tierra mágica e hiperconsumista de Disneylandia para rodar, de extrangis y con cámaras ocultas una curiosa película a medio camino entre el terror y la fantasía malsana en la que el celebérrimo parque de atracciones no es la tienda de la piruleta y la gominola que todos conocemos, sino un territorio maldito con poder para transformar alegres familias en demoníacos portadores del mal.

Así explicado, no suena mal, ¿verdad?

Pues olvidaos del párrafo anterior, porque lo que empieza como una promesa de gamberrismo y terror, se convierte en un guión improvisado día a día en el que los actores tienen que lidiar con una trama deslabazada que poco a poco se hunde en un sinsentido surrealista del que no llega a saber salir.

Padres que persiguen peligrosas ninfas, construcciones con forma escrotal que esconden absurdos laboratorios mentales, enfermedades animales que provocan síntomas dalinianos, brujas lascivas que tratan de romper familias y tipos grotescos que juegan con la paciencia de los protagonistas.

Por lo que a mi paciencia respecta, comienza a agotarse traspasado el meridiano de una película de poco más de hora y media que se convierte, por arte de campanilla, en tres insufribles horas mentales.

CONTRACTED

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Para rematar el día, Carlos hizo una nueva amiguita. Él, feliz y cansado, se sentaba en una butaca a la espera de la última película del día, satisfecho con el nivel medio de las películas que habíamos visto hasta el momento. Ella, risueña y dicharachera, cogía el micrófono para presentarla, a la propia peli, a su director y un par de sus estrellas. Y fue entonces, mientras yo estaba bastante a mi bola, con la meninge desconectada de las palabras de la moza, cuando se fue de la lengua. Bonito spoiler que jodía el desenlace de la película y una bonita amistad que, estoy seguro de que perdurará de aquí en adelante.

Desde luego, sin esa información, la película es más disfrutable, así que trataré de omitirla.

Samantha acude a la fiesta de una amiga y, en una de esas combinaciones de juerga, alcohol y despecho, viendo que su novia pasa de ella, se acuesta un poco sin querer con un tío, en su coche. Un poco sin querer, también, se olvida de ponerse gomita. Al día siguiente, observa una extraña erupción y un intenso dolor de estómago que se convertirá en una degradación progresiva de aspecto y de salud.

Una peli agobiante y con un nivel de grima mucho mayor al que puede exhibir el amigo Eli Roth con cualquier desmembramiento (querido Eli, entre arrancar una uña y un brazo, suele dar más cosilla la uña). Menos es más, que dicen por ahí. El caso es que el descenso mental y físico a los infiernos de Samantha es angustioso e intrigante, mientras trata de descubrir qué es lo que le pasa y quién se lo ha pasado.

Es un gustazo saber que no paran de salir nuevos valores del cine de género que siguen apostando por retorcer y trastocar las leyes clásicas de los mitos de toda la vida. Lástima que dichas pelis se suelan quedar en cuarentena en los festivales especializados.

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