SITGES 2011 – THE PRODIGIES

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La siguiente película de nuestro particular día de la marmota era un film de animación en 3D de producción francesa cuya fabricación por ordenador recordaba ligeramente a esos dibujos de media tarde del club Megatrix, lo cual me resultaba poco halagüeño. Sin embargo, la historia sí que me intrigaba bastante, con su rollo entre “Héroes” y “Misfits”, así que ahí me debatía yo en la cola de entrada, como un Gollum cinéfilo, discutiendo conmigo mismo sobre lo que me podía esperar.

Al final, la animación fue lo de menos y, una vez acostumbrado al universo, aunque los movimientos no estaban del todo conseguidos y por momentos parecía que estábamos jugando alguna aventura gráfica de ordenador, la historia, como siempre, acaba siendo más importante (siempre que las imágenes no sean lamentables o, lo que es peor, filmadas por Uwe Boll). El problema es que dicha historia tampoco es para tanto. Tras una premisa jugosa, se acaban las ideas y el final se vuelve más convencional de lo que apuntaba.

Un niño prodigio lleva una vida de penurias con unos padres que le zoscan demasiado a menudo. Lo que no saben es que el chaval tiene una habilidad escondida en lo más recóndito de su cerebro. Es capaz de controlar los cuerpos de las personas y utilizarlos como marionetas. Un poder temible e incontrolable que sale a flote cuando ya no puede más, provocando una tragedia que le llevará hasta una institución mental. Allí, un anciano filántropo y forrado hasta las barbas lo tomará bajo su protección para enseñarle a controlar dicho poder.

Años más tarde, cuando el niño se ha hecho mayor, dedicará su tiempo y su brillante mente a perseguir seres de su especie para ayudarlos, de la misma forma que han hecho con él. El destino le llevará a descubrir tras años de infructuosa búsqueda, a cinco nuevos talentos al mismo tiempo. Cinco chavales igual de puteados que él estaba cuando era un infante, que están a punto de rebasar el nivel de aguante. El problema es que el poder de los cinco juntos, puede llegar a ser imposible de detener.

La premisa de partida, como decía al principio, no es mala y el tono adulto que se le otorga a la cinta desde el principio, con ese comienzo sangriento o las relaciones personales entre los personajes, la hacen interesante. También los derroteros poco transitados que toma en un primer momento, con el concurso de talentos que utiliza como excusa el protagonista para reunir a los elegidos. El problema es que muchos elementos son desperdiciados, como si no le diera tiempo al director a desarrollar todo lo que tenía pensado.

El concurso acaba sin pintar nada, el papel de la hija del millonario, que al principio parece clave para el desarrollo de los acontecimientos, se queda cojo y la relación del prota con su prometida está desaprovechada. Un montón de buenas ideas a medio cocinar, como si el entusiasmo se hubiera ido esfumando a medida que se profundizaba en la escritura del guión.

A pesar de ello, hay alguna escena imaginativa que eleva el nivel en ciertos momentos, como las imágenes que tienen los freaks de lo que les rodea cuando entran en conexión y uno de ellos está siendo brutalmente agredido. Imágenes de la realidad distorsionada, en donde el mundo que les rodea se vuelve un infierno habitado por monstruos pesadillescos con el único objetivo de torturarles.

Finalmente, todo conduce a un desenlace algo trillado, con los esbozados personajes que se acercan al cliché y una lucha final que no consigue transmitir la emoción necesaria, no sé si por las limitaciones de la técnica de animación, que tiene su parte de culpa o por la falta de interés en sí, ya que se intuye de antemano cuales van a ser las consecuencias.

Cómo no, antes de encenderse las luces, todo queda abierto hacia una posible secuela, con su grupo de héroes formado y un villano que se esconde en la ciudad, dispuestos a emprender una batalla sin final. Quién sabe si veremos todo esto desarrollado en una serie infantil de sábados por la tarde en el club Megatrix. Desde luego, un destino mucho más apropiado que un festival internacional de ciencia ficción y fantástico, que requeriría un nivel medio al que no consiguen llegar estos pardillos con poderes.

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