SITGES 2011 – RED STATE

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Esta película, era una fija en mi programación del festival. Normalmente, intentamos elaborar una lista de lo que vamos a ver, atendiendo a los gustos de todo el mundo, aunque los del resto sean una castaña. Todos tenemos alguna que no queremos dejar pasar y esta era la mía. Luego resultó que fue la ganadora del festival, lo que puede daros a entender que mis conocimientos sobre cine, géneros y vieiras al horno, me convierte en un hacha para rastrear los mejores estrenos de la taquilla. No diría yo que llego al nivel de Mesías, pero si queréis llamarme así no seré yo quien os detenga.

La razón de mi interés por la película, era la transformación de Kevin Smith en director de cine de terror, intriga, thriller o como queráis llamar a la mezcla de géneros que supone “Red state”. Mr. Smith es un tipo que me cae endiabladamente bien, que dirigió una ópera prima repleta de chispa e intuición, con diálogos geniales y muy pocos billetes verdes, llamada “Clerks”. Tras ella, vinieron dos películas que le iban a la zaga y conservaban parte del encanto de la primera, aunque no llegaban a su nivel, que eran “Mallrats” y “Persiguiendo a Amy” y después, la oscuridad.

Comedias que cada vez se alejaban más del pueblo Ingenio para adentrarse en Villa Chorrada, que por mucho cariño que le tuvieras al barbudo director, eran imposibles de ver sin poner cara de morder un limón. De todas formas, el tío no se quedaba quieto y se dedicaba a guionizar algún que otro comic de la Marvel, o a sacar un par de DVDs de sus conferencias por universidades usamericanas, con intervenciones que no tienen desperdicio. Si queréis observar la rapidez mental, el discurso hilarante y la verborrea fluida de Kevin Smith, buscad donde podáis dos títulos como “An evening with Kevin Smith” y “An evening with Kevin Smith 2: Evening harder” y preparaos a partiros de risa con su poca e ingeniosa capacidad para hacer amigos en el negocio.

Así que cuando supe que había dejado de lado la comedia para buscar su lado oscuro, que lo presentaba en Sitges y que cuadraba en sesiones a las que podíamos asistir, no lo dudé ni por un momento. Quería comprobar en mis propias carnes si Smith había recuperado la chispa. Confiaba en él y, por suerte, no me equivoqué. El director de New Jersey construye una película sin héroes, en la que carga contra ciertos convencionalismos y tendencias de los thrillers y nos sirve una locura que va cambiando de género de manera magistral a un ritmo endiablado.

La aventura comienza como una típica comedia de Smith, como para que no nos despistemos sobre quién está detrás del guión. Tres adolescentes de hormonas desatadas encuentran un anuncio de contactos en el que una mujer madura se ofrece a tener sexo con varias personas a la vez. Sin dudarlo, se presentan en la sucia caravana de la señora con los vaqueros tirantes y se disponen a probar la nueva experiencia.

De repente, todo cambia y, tras perder el conocimiento, se despiertan en una especie de templo de majaras, descubriendo que son víctimas de una secta de extremistas religiosos ultra-católicos deseosos de limpiar su sociedad de inmundicias como la homosexualidad, el fornicio indiscriminado, la televisión, los hippies y los programas de Jorge Javier Vázquez, si me apuras. Un grupo de familias liderados por el padre Abin Cooper que no tiene demasiadas buenas intenciones para con los tres jóvenes capturados.

Por ciertas casualidades, entrarán en juego las fuerzas especiales del orden, que ya les tenían ganas a estos pirados de las profecías bíblicas y, lo que podía haber sido un rescate, se convierte en una locura casi mayor de lo que había dentro de la iglesia, con órdenes por parte de los mandos destinadas a limpiar el nombre del cuerpo mucho antes que a poner orden y hacer justicia.

Dos son los aspectos que más me llamaron de “Red state”. Por una parte, la realización de Kevin Smith, muy alejada de la de sus pelis anteriores, en las que se limitaba a poner la cámara delante de los actores y dejar que sus diálogos fueran la estrella de la función. Esta vez, el director amarra la cámara y la sumerge en la historia, dejándonos planos con nervio y una gran planificación de escenas. Esta parte no me la esperaba y me alegró profundamente.

Por otra parte, la capacidad de Smith para cargarse los clichés del género, de no dejar títere con cabeza. Lo importante es la historia y retratar la soplapollez humana a todos los niveles y, quizá salvo el personaje de John Goodman, la persona en la que acaban confluyendo todas las tramas, el resto de personajes están repletos de defectos y de estupidez, con una mezcla de nihilismo y humor negro que deja diálogos y secuencias memorables.

Entre los actores, destaca el enorme trabajo de Michael Parks, un habitual de Tarantino, como líder de la iglesia extremista, que se luce creando a este iluminado con poder de seducción en esos monólogos tremendistas que encandilan a su parroquia. Aunque no le van demasiado a la zaga Melissa Leo, como una de los miembros más activos en la congregación, John Goodman como jefe de la unidad que intenta llevar a cabo el asalto o Kerry Bishé y Michael Arangano, los dos jóvenes actores que llevan una parte de la trama.

Una delicia de película que recupera a un Kevin Smith que estaba algo desnortado y que demuestra que no sólo de comedia vive su ocurrente cerebro, que, además, nos sirvió para ganar un concurso de Facebook en el que preguntaban qué película iba a ganar el festival y nos reportó un par de entradas para la gala de clausura de la que disfrutaron (más o menos) Bea e Iban.

Un día redondo.

2 thoughts on “SITGES 2011 – RED STATE

  1. Menos lobos, ¿o no recuerdas la cosa que nos hiciste ver el año pasado llamada Legend of the Fist?

    Después de Dogma, me apetecía ver una peli de Kevin Smith tanto como asistir a un mitin de Duran i Lleida, pero he de reconocer que le salió una peli entretenida, interesante y divertida, así que igual algún día me animo con Clerks.

  2. Sssssh, no cotillees tanto, que tengo una reputación. “Legend of the fist” fue un error de cálculo… soporífero y mortal.

    Hombre, con “Clerks” no te vayas a esperar nada ni remotamente parecido a “Red state”, pero tampoco a “Dogma”. Yo no pondría la mano en el fuego a que te guste, pero sí en algo calentito como una piedra de granito al sol. Podría pasar.

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