SITGES 2011: LIVIDE

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Existía otro film que, teníamos claro, antes de llegar a la costa catalana, que queríamos ir a ver, ya que sus directores, Alexandre Bustillo y Julien Maury, nos habían regalado una de las películas más bruticas, sangrientas y psicóticas de los últimos tiempos. La francesa “A l’interieur” supuso uno de los mejores descubrimientos del festival SyFy de hace, por lo menos, tres años. Un film desquiciado sobre una loca que quiere arrebatarle el hijo a una mujer, con el agravante de que la segunda aún no ha dado a luz, que produjo más de una cara de asco (y posiblemente alguna retirada).
Con esta carta de presentación, esperábamos mucho de los realizadores galos y su propuesta titulada “Livide”, una historia que parecía mezclar fantasmas y vampiros, pero el tiro no volvió a dar en el centro de la diana. De hecho, apenas alcanzó la diana.
Lucy va a empezar a trabajar como enfermera visitacional, así que comienza a realizar prácticas con la enfermera veterana del barrio, que le hace un tour por los ancianos del lugar que necesitan algún tipo de ayuda. Así que allá que se va, conociendo a los extraños y solitarios seres que precisan de algún cuidado, sorprendiendo a su tutora con su carácter tranquilo y decidido.
Hasta que llega a la ancianísima señora Jessel, una especie de momia que yace en coma en una enorme cama dentro de una mansión de aspecto siniestro, repleta de libros polvorientos y mobiliario de época. Un caserón en el que, según la leyenda popular, se halla un tesoro escondido, que podría solucionar los problemas financieros de Lucy y su pendenciero novio William. Así que ellos dos, acompañados de Ben, el hermano pequeño de William, se adentran una noche en la casa, descubriendo que la mujer no estaba tan en coma como parecía y que la casa esconde un montón de turbios, oscuros y paranormales secretos.
Lo mejor de la película es la ambientación. El departamento encargado del diseño de producción puede estar contento por el ambiente tétrico que logra imprimir a la vieja mansión, rodeando cada estancia de un ambiente malsano, de un olor a mal rollito del más allá. Cada vez que una puerta se abre, descubriendo un nuevo lugar, se nos erizan los pelillos del cogote, suponiendo que algo horrible se esconde detrás. Lástima que la sensación dure poco gracias a una historia sin pies ni cabeza que mezcla ingredientes típicos de películas de terror, consiguiendo una masa informe que se lanza en picado hacia un final cogido con pinzas que logra que se te quede cara de zombie pasmao.
Si la baza de “A l’interieur” se basaba en su simpleza, su historia directa y sin recovecos, alrededor de la cual se tejía un ambiente de tensión, “Livide” peca de todo lo contrario. Bustillo y Maury intentan dar un triple salto mortal con tirabuzón, tripe Axel y sin red cogiendo ladrillos clave de distintos géneros terroríficos y uniéndolos de una forma novedosa y lo que acabamos viendo es un muro sin armonía, que se cae a pedazos, sin un rasgo conjunto que cemente el total.
Lo que durante su primera hora se va apuntalando hacia una película muy bien filmada de casas encantadas, se empieza a desmoronar en cuanto empiezan a salir conejos de distintos colores de todas las chisteras que hay escondidas por la casa, dejando una sensación de guión poco trabajado y escrito a impulsos. Que si un ratito de poltergeist, que si otro de historia de dominación de madre ultraposesiva, que si vampiros heterocrómicos, que si fantasmas bailarines, que si alquimia ocultista… algo muy difícil de unir con gusto y sincronía si no eres un japo loco.
Así que, si bien no es el momento de quitar a los directores su credibilidad, no en vano llevan un 50% de acierto, mucho más de lo que muchos directores pueden decir, esperemos que en su siguiente aventura opten por volver a la sencillez, dado que tienen una buena mano para meter el miedo en el cuerpo al espectador. Aunque de momento, según las webs cinéfilas de la red, no tienen más proyectos que su participación en una obra conjunta que pretende dar la contrapartida a aquel almibarado experimento multicultural llamado “Paris je t’aime” que se titulará “Paris I’ll kill you”, en cuyos créditos figurarán nombres como los de Joe Dante, Vincenzo Natali o Paco Plaza.
Un experimento al estilo “Cuentos asombrosos” que no me pienso perder.

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