SITGES 13: INSIDIOUS

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¿Dónde se encuentra la frontera entre el homenaje y el plagio? Cuando Gus Van Sant se dispuso a rodar de nuevo “Psicosis”, de Alfred Hitchcock, manteniendo la construcción de cada uno de los planos, supongo que lo que pretendía era un homenaje, a su manera. Cuando D.J. Caruso dirige a Shia Labeuf en “Disturbia” plantando la trama de un adolescente problemático que por causa de un arresto domiciliario no puede salir de casa y se dedica a espiar a los vecinos con unos prismáticos creyendo ver un asesinato y cita, de nuevo, al maestro Hitchcock y su “Ventana indiscreta”, también se le supone voluntad de homenaje. El nexo común es que en ambos casos, se nombra la fuente original, aunque en una se tome el texto de forma literal y en el otro lo que se mantenga es la esencia de su trama central.

Pero hete aquí que nos llega el dicharachero James Wan, artífice del inicio de la saga Saw (que tiempos  aquellos en los que creíamos que dicha película se convertiría en un icono del cine de terror, sin llegar a imaginar que el personaje acabaría sobado a base de repetición sin sentido en múltiples secuelas), a Sitges y nos presenta una nueva película muy personal, según él. Una vuelta a los orígenes del cine de terror, con una de sus variantes más míticas, la de las casas encantadas. Nos suelta un discurso que exhala amor por el género, respeto por los clásicos y deseo de alejarse de Jigsaw y las malas influencias de los grandes estudios, controlando el proceso al completo de la construcción de una película. James nos cuenta que casi no llega a tiempo a la presentación por la resaca sufrida tras comprobar los efectos de una noche de juerga “Made in Spain” y que se ha enterado hace nada de que ya le habían invitado más veces al festival, pero nadie se lo había dicho. Nos reímos, nos parece que es un tipo extrovertido y majete, le creemos el “speech” y nos acomodamos en la butaca a la espera de ver un buen film de terror.

El caso es que el tinglado empieza muy bien. Efectivamente hay un caserón encantado, antiguo y recién comprado, un matrimonio joven, con un par de retoños angelicales, un desván sucio y polvoriento y un mal rollo poltergeisteril muy conseguido. Además, cuenta con Patrick Wilson, un tipo que me va pareciendo, cuanto más lo veo, un actorazo. Lo descubrí en “Hard Candy” (a él y a Ellen Page, vaya pareja increíble) y lo seguí por productos tan dispares como “Juegos secretos”, “Watchmen” o “El equipo A” y por mala que sea la peli, siempre me parece que consigue hacer creíble su personaje. Y no está sólo, le acompaña una actriz resultona salida de la televisión con quien tiene una gran química, el bellezón Rose Byrne. Así que, como decía, todo empieza fenomenal.

Pero a medida que avanza la película, empiezan a saltar alarmas en las sinapsis neuronales que rebuscan en el trastero de la memoria. El hermano pequeño comienza a sufrir los mayores ataques por parte de los entes sobrenaturales. En un momento, la conciencia del chaval es raptada por los rondadores del otro mundo, desapareciendo y quedando la parte física en una especie de coma. Los progenitores se buscan la ayuda de una experta en desaguisados extra-terrenales que acude con un par de ayudantes y un arsenal tecnológico propio de los cazafantasmas a la casa para averiguar el problema. Finalmente, la única solución que encuentran para rescatar al chiquillo es que uno de los padres (en este caso el amigo Patrick) penetre en el submundo en el que su hijo está preso para traerle de vuelta. ¿Nos va sonando todo esto?

Una pequeña ayuda, aunque supongo que a estas alturas no la necesitáis. Cambiad hijo pequeño por hija pequeña, a ser posible rubita y con cara de no haber roto nunca un plato. Cambiad señora medium por señora medium muy bajita y con enormes gafas. Cambiad padre que se sacrifica entrando en el mundo de los espíritus por madre que hace exactamente lo mismo. Cambiad coma por desaparición física. Y si queréis añadidle una tele y una frase: “ya están aquíiiiiiiiiii”. El cachondo de James Wan se ha cogido la historia de Poltergeist, tan bien llevada a la gran pantalla por Tobe Hopper y Steven Spielberg, le ha hecho un pequeño lavado de personajes y entes sobrenaturales y nos la ha intentado colar como vuelta a los orígenes de casas encantadas. Qué listillo.

Si dejamos esto de lado, la película es resultona, tiene momentos de susto muy conseguidos y un ambiente que pone los pelos de punta, excepto en el sprint final, desde que el padre entra en ese reino onírico repleto de fantasmas, dónde los maquillajes de todo a cien provocan la pérdida absoluta de la magia. Pero es muy difícil abstraerse de que está copiando al compañero de pupitre y eso queda muy feo.

Así que, ¿entra “Insidious” en el terreno del sentido homenaje o más bien es una fotocopia llena de tipex y correcciones? En realidad, no creo que Mr. Wan crea que nadie se va a dar cuenta de que su historia recorre exactamente el mismo camino que “Poltergeist”… pero entonces, ¿por qué no lo dice de primeras?

Sólo hay una persona que pueda responder convincentemente.

Carolaaaaaaiiiiiiin.

2 thoughts on “SITGES 13: INSIDIOUS

  1. Puto colgado el director este. Al menos nos hizo reír más que Berto.

    Qué ritmo llevas últimamente. Qué poco queda para leer la crítica de The Shock Labyrinth… ¿Para cuándo la crítica de Mary & Max? xD

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