SITGES 12: VANISHING ON 7TH STREET

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Después de la locura inmobiliaria de “Dream home”, nos metimos en una de las pocas películas más o menos comerciales que elegimos. Director con cositas conocidas: un tal Brad Anderson que había sorprendido al mostrar el grimoso look de Christian Bale en “El maquinista” (la primera muestra que dio de que, como Reed Richards, puede inflarse y desinflarse a voluntad) o la oscura “Session 9”, además de capítulos en series como “Fringe” o “Broadwalk empire”. Un actor que podría entrar en el Guiness por cosechar el mayor número de críticas negativas a edad temprana, al atreverse a mirar a través de la máscara de Darth Vader en la trilogía moderna de “Star wars”: Hayden Christensen. Un par de secundarios resultones y de caras conocidas como John Legizamo y Thandie Newton. En fin, cinta usamericana, con producción cuidada y pasta gansa (¿por qué se dirá pasta gansa y no pasta pata, tucana o buitra leonada?).

En principio la sesión no pintaba mal, pero no contábamos con que el guionista se había cansado de escribir a mitad de libreto y se había ido de jarana en un barco repleto de universitarias en un viaje que duraría hasta, aproximadamente, una semana antes de entregar el trabajo a la productora. Esto me lo estoy inventando, pero sería una buena razón para explicar por qué, una historia que comienza de forma intrigante, planteando un montón de incógnitas, situando la historia en un escenario claustrofóbico y amenazante, se queda sin ideas hacia la mitad y remata de forma abrupta, sin desarrollar y bastante absurda. Tampoco es que pida que me lo expliquen todo, pero cuando dejan de pasar cosas nuevas, de plantearse nuevos caminos y de dar respuestas, me aburro cual ostra en el fondo del Pacífico norte.

El desaguisado comienza cuando Luke (ningún parentesco con la familia Skywalker, que sepamos), un periodista, o presentador de noticias, o algo por el estilo, acude a su puesto de trabajo después de un apagón en Nueva York. En ese camino al trabajo se da cuenta (con una perspicacia envidiable… después de pasearse por media gran manzana) de que todo el mundo se ha evaporado, dejando detrás sus ropas, coches en marcha y comidas a medio hacer. Pronto descubrirá que cuando te quedas en la sombra, vienen unas voces que hablan culebro y te desvaneces, creando una nueva definición para la expresión “que te llevo a lo oscuro”. En su lucha por sobrevivir, se encontrará a otra gente que trata de escapar de las sombras puñeteras.

Y eso es todo. Una vez desgranado el punto de partida y cómo hacen para seguir dentro de sus ropas, se acaba todo. No hay novedad, los momentos de angustia se cuentan con los dedos de una mano de un personaje de los Simpsons (y más que angustia viene siendo mínimo desasosiego), la trama deja de avanzar y nos da la impresión que como cortometraje hubiese funcionado mucho mejor, algo que pasa de forma demasiado habitual en el cine de hoy en día. Parece que aquellos guionistas que eran capaces de construir tramas densas, repletas de momentos icónicos, que incluso descartaban páginas para que la peli no se hiciera muy larga, están en peligro de extinción.

¿Será que el cerebro del guionista se ha adaptado en estos años al formato de 20 o 40 minutos de las series usamericanas y no es capaz de expandir más su imaginación? Si la trama rebasa esas longitudes estándar, se produce un fallo de “overflow” en memoria, el lobanillo sufre un calambre y el resto de metraje hasta llegar a la hora y cuarenta es hierba verde puesta a secar en el granero. Es por ello que no se puede echar culpa a los actores de lo aburridísimo de la peli, que bastante hacen con no dar la sensación de absoluto ridículo en una trama sin pies ni cabeza. Nunca he sido de los que ha criticado la labor de Christensen dando vida al joven Anakin. No creo que lo hiciera tan mal y era un papel demasiado icónico, demasiado legendario, demasiado pesado para que cualquier actor joven que hubiese seguido ese camino hacia el lado oscuro, no fuera criticado. El chaval tampoco es que tenga un registro de personajes infinito, pero no lo hace mal y sus acompañantes le siguen el juego, pero es que hay tan pocas reglas que la partida se acaba demasiado rápido.

Así que un nuevo fiasco en el penúltimo día, pero como veníamos de buen humor de la locura asesina de la que acabaría siendo el premio a la mejor actriz femenina en “Dream home”, la china Josie Ho, pues nos fuimos tan contentos al siguiente reclamo comercial. Otra peli horrible empezaba a ser la tónica dominante, así que ya no molestaba como al principio, como ese ruido continuo y desagradable que al final acabas filtrando.

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