REVOLUTIONARY ROAD

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Hoy voy a ir al grano (como decían las “Amistades peligrosas”, pero no os preocupéis, no os voy a meter mano). En los diez primeros minutos de esta película he asistido a una lección magistral sobre cómo colocar al espectador en el punto exacto que la historia requiere, introduciendo el estado emocional de los dos personajes principales. Sobre cómo esbozar un lienzo de 10 años de vida en la mente del observador sin necesidad de mostrárselo en imágenes. Sin largas introducciones, tan sólo el golpe justo para empezar a narrar lo que uno pretende.

Primera escena: una pareja asiste a una fiesta, se ven en la distancia y sus ojos no pueden desprenderse el uno del otro. Hablan y la seguridad de ella sobre su futura carrera como actriz contrasta con la vitalidad sin rumbo de él. Ambos acaban bailando ensimismados y confiados en que son especiales y tienen toda la vida por delante para demostrarlo, el uno junto al otro.

Segunda escena: el tiempo ha pasado. Él asiste medio abochornado al final de una obra de teatro. Encima del escenario, antes de que caiga el cartel, los ojos de ella, a punto de inundarse de lágrimas, se cruzan con los de él en una mirada repleta de decepción, cansancio, quizá rencor.

En ese corto espacio de tiempo hemos comprendido que el sueño se ha roto, que el sistema ha conseguido fagocitarlos, que lo que los hacía especiales y diferentes al resto de la humanidad se ha ido desdibujando como un dibujo a tiza en una baldosa bajo una fría y cansina lluvia de invierno. Y aún nos quedan casi dos horas por delante en las que Sam Mendes, aquel que ya diseccionó la clase media americana desde su visión británica en la teatral “American beauty”, nos mostrará la lucha de esta pareja por volver a recuperar sus sueños, saliéndose de la poderosa corriente de sus vecinos, amigos y compañeros de trabajo, que intenta arrastrarlos a través de la monotonía y el conformismo.

A través de continuos diálogos, el director nos muestra sin compasión, la dificultad de romper con todo y seguir nuestro propio camino. La sociedad del “qué dirán”, de la alfombra inmaculada bajo la que se van ocultando las pelusas que pronto se convertirán en montículos que nos harán tropezar, del trabajo seguro y gris por encima de los sueños quiméricos, va taladrando poco a poco la relación. Los niños han dejado de ser un regalo para convertirse en otro estorbo a la hora de escapar y todo está tapiado bajo una sonrisa al exterior, completando un falso cuadro.

En este mundo de gritos de puertas adentro transformados en compostura ante los demás, destaca John Givins, el hijo de una amiga de la pareja que está internado en un psiquiátrico, el único capaz de saltar por encima de las normas sociales y anular el filtro entre el cerebro y la lengua, escupiendo las verdades a la cara. Un personaje ligeramente estereotipado y el que menos cuadra con el tono general de la historia, pero necesario a la hora de establecer un contrapunto brutal, necesario para golpear con la realidad las ensoñaciones de los protagonistas.

Para que todo esto funcione, se hace fundamental el buen trabajo de todos y cada uno de los actores, dirigidos de forma excepcional. Tan sólo Kate Winslet y Michael Shannon – la protagonista y el presunto loco – han sido nominados a los premios de la academia, pero tanto los pusilánimes compañeros de trabajo, como la pareja vecina aparentemente feliz de la muerte, así como los padres de Givins, podrían haber recibido un premio coral al mejor marco actoral.

“Revolutionary road” es un puñetazo al sueño americano, necesario para revolverse contra los convencionalismos y alcanzar el propio destino.

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3 thoughts on “REVOLUTIONARY ROAD

  1. Pues sí señor, muy recomendable la película, aunque se te ha olvidado mencionar que el trabajo de Dicaprio también es excelente (al menos a mi juicio), considero que este actor tiene talento, lo que pasa es que tenemos todavía impregnada la imagen de un tal Romeo y de un tipo que se hunde con un barco…

    Saludossssss

  2. Balel: Pois dura pero boa… q non é tan fácil de encontrar.

    Neovallense: Cierto es. No tengo ningún prejuicio contra el actor, me parece que está al nivel de sus compañeros y que hace un gran trabajo. Desde “A quien ama Gilbert Grape” siempre me pareció que este chaval no era sólo una cara bonita.

    Saludos.

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