PRINCESAS VS. GUERRERAS

Vamos a abrir un nuevo apartado en el cuaderno de bitácora, por qué no. Ya echaba yo de menos una categoría que pudiera comenzar para luego sentir cargo de conciencia por no tener tiempo para actualizar.

Como muchos sabréis, la vida de este piloto estelar ha sufrido algún que otro giro de guión. Las llegadas, primero de la fiera corrupia que protege la nave, el veloz y espigado Logan y, a continuación, la de la heredera de mi fortuna, llamada a convertirse en líder de la flota y generala de la alianza rebelde, han abierto una nueva temporada repleta de aventuras y misterios. Así que he decidido que de vez en cuando iré plasmando en el diario de a bordo pensamientos, batallas y curiosidades de mi relación con la joven padawan.

Y es que el caso es que la nueva habitante de la nave estelar ha traído consigo nuevas prioridades, nuevos dilemas, nuevas conversaciones, nuevas preocupaciones, nuevos futuribles y un enorme y nuevo campo de estudio bastante interesante que no está de más compartir con el resto del universo conocido.

En general, la pequeña padawan es tan buena y la fuerza es tan poderosa en ella que lo ha puesto todo muy fácil, así que lo que más me ha chocado hasta ahora, se ha producido en su entorno, no en su comportamiento. De cuando en cuando, vengo escuchando comentarios a mi alrededor, cuestionando o sorprendiéndose de algunas decisiones que estamos tomando, que me hacen pensar que vivimos en un mundo mucho más arcaico y conservador de lo que yo quería imaginar.

Para muestra, un botón. Algunos de los comentarios que se han dejado caer alrededor de ella, tienen que ver con un tema tan intrascendente – o al menos debería ser intrascendente – como la forma de vestir.

Me explico.

Como es muy frecuente que cuando llega una pequeña padawan a tu hogar, la gente de alrededor te regale ropa, he dejado caer que eviten el color rosa. En especial ese típico rosa pálido de bebé que suele liderar la cromática principal de los escaparates de la zona femenina de ropa infantil, así como el azul pálido destaca en la de niño.

Esto no quiere decir que padezca fobia a ese tipo de rosa, ni que sea alérgico, ni que me provoque mareos y vómitos, sino que por la enorme cantidad de prendas de bebé confeccionadas en ese color, la pequeña padawan va a tener, seguro, cubierta esa gama. Lo que no quiero es que se pierda todos los demás colores. Rojos, azules, verdes, malvas, amarillos, grises e incluso el bastard-amber y todos esos nombres de colores raros que muchos seres humanos jamás llegaremos a distinguir.

Alguien podría pensar que qué más me da, que vista de rosa o de cualquier otro color pero no es así, porque en el fondo no se trata sólo de un color y entronca con otro de los comentarios que he escuchado a mi alrededor. En general, para que la pequeña padawan esté cómoda, solemos vestirla con pantalones anchos, camisetas, bodies, petos y prendas de ropa fáciles de poner y quitar. Evitamos volantes, ganchillo y demás ropita de encaje porque no es nuestro estilo, porque suele ser más complicado de poner y sacar y porque tiene pinta de ser más incómoda. A raíz de esta decisión, consciente y meditada, se han producido comentarios e indirectas del tipo: “es que a esta edad lo que tiene es que ir vestida como una princesa”.

Aquí es donde se encuentra el mayor punto de discordancia entre nosotros y una gran parte de la sociedad. Mi pequeña padawan no va a ser educada para ser una princesa. Intentaremos educarla para que sea una guerrera, si nos queremos poner en símiles de literatura fantástica.

Luego será lo que le dé la gana, claro está. Pero mientras sea permeable, las ideas y la energía por nuestra parte no irá encaminada a convertirla en la clásica damisela en apuros del cine y la literatura.

La educación que recibirá por nuestra parte, por la de Khaleesi y por la mía, intentará ser la adecuada para que no necesite ser rescatada por ningún caballero andante, para que no le importen los comentarios de los demás, para desarrollar gustos, filias y opiniones propias, para que se vista como le dé la gana, para ser parte de una generación de mujeres que rompa las estúpidas barreras que las separan de los hombres, para que pueda acceder a los mismos puestos de responsabilidad, para que su sueldo se equipare al de sus colegas masculinos, para que su voz sea escuchada con la misma atención.

Gracias al Spaghetti Volador, ideas como éstas empiezan a sonar mucho más a menudo y ya era hora de que empezasen a hacerlo. El mérito reside, en gran parte, a un movimiento feminista cada vez más arraigado y apoyado. Empezamos a entender, muy lentamente y con dificultad, que vivimos en un heteropatriarcado injusto y aberrante. O para expresarlo con palabras menos finolis: vivimos en un mundo donde ser hombre te allana el camino y te pone las cosas mucho más fáciles.

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Gracias a voces cada vez más numerosas del mundo de la cultura, de la política, de las artes o de cualquier otro ámbito, el feminismo cada vez está menos desprestigiado. A pesar de que mucho machito acostumbrado a su posición de poder pretenda debilitar e insultar el movimiento, se empieza a entender que el feminismo no es un odio contra los hombres, sino la lucha constante y diaria por la igualdad de derechos y de oportunidades entre ambos sexos.

El machismo más acérrimo sigue implantado en nuestra sociedad y no hay más que ver las últimas noticias de violaciones o violencia machista, que pasear por los trending topic de las redes sociales o incluso que prestar un poco de atención a las conversaciones de los adolescentes para entender que no estamos ni mucho menos próximos a erradicarlo.

Por eso, nuestra pequeña padawan no será educada para ser Peach, ni Aurora, ni Gwen Stacy, ni Olivia, ni la última tronista de “Mujeres, hombres y viceversa”. Su educación la llevará a fijarse en Carol Danvers, Diana Prince, Ellen Ripley, Imperator Furiosa, Rey, Emilia Pardo Bazán, Marie Curie, Clara Campoamor, Ada Lovelace, Amelia Earhart o Sally Ride.

Por eso, la próxima vez que veáis a la pequeña padawan con unos pantalones rojos de chándal que le quedan flojos y una camiseta de Guns n’ Roses, no penséis que iría mucho más mona con un vestido rosa con vuelos y diadema a juego. Pensad que tiene la oportunidad de ser una de las mujeres que van a patear este mundo hasta convertirlo en algo mucho más justo, hermoso y habitable y sentíos orgullosos de que sea así. Alentadla y apoyadla vosotros también en este tortuoso camino. Dadle la seguridad necesaria para hacer frente a todos los obstáculos, impedimentos, baches, insultos y miradas recelosas que se va a encontrar por el camino.

Y después, achuchadla un montón, para que os dedique una de sus famosas y enormes carcajadas de felicidad.

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5 thoughts on “PRINCESAS VS. GUERRERAS

  1. Bienvenido al mundo del rosa y del azul. No oses escapar de la senda marcada porque los señores que se cruzan en tu camino te recordarán que las cosas tienen color y categoría asignada, los ma´s cercanos te reprenderán por regalar por reyes una cocinita (recuerda, lo mio tiene pito) o si elige el globo rosa en una feria. A partir de ahora será una serie de batallas que piensas que ganas y los demás piensan que pierdes. pero en el camino te vas a reir.

    Ea, a disfrutar.

  2. Bebé Friki: Aún falta un montón de pedagogía con esto de la división de colores, tareas y juegos por sexo. La verdad es que sí que está gracioso meterse en estos berenjenales.

    Neovallense: Viene una generación con la oportunidad e incluso la necesidad de cambiar muchas cosas. Va a ser interesante ver qué van consiguiendo.

  3. “Os avós galegos” intentarán por los medios a su alcance, a que pueda, si quiere, ser totalmente libre, en un mundo que seguro no se lo va a poner nada fácil.

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