PRIMER

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No tengo ni puñetera idea de qué poner en esta crítica. No porque no me pueda enrollar (puedo, todos lo sabéis, más que una persiana), sino porque, ¿qué contar de un film del que no he pillado ni la mitad? Una peli, con muy poco presupuesto, sin efectos especiales de los que hablar, ni complicados planos, en donde los actores son principiantes y donde la música pasa inadvertida.

Me acerqué a “Primer” con curiosidad. Venía avalada por el premio del jurado en el festival de Sundance del 2004 y, lo poco que había leído sobre ella la presentaba como una historia difícil de seguir, con diálogos matemáticos ininteligibles, saltos en el tiempo y sus consiguientes dilemas morales. A mi cabeza acudían imágenes de “Donnie Darko” o “Pi” y pensaba que podría volver a ver una pequeña joya del cine independiente más puro, pero el resultado fue totalmente distinto.

El argumento… uf. Vamos a ver. Dos chavales trabajan como informáticos y electrónicos diseñando placas de circuitos impresos que intentan vender a empresas desde el garaje de la casa de uno de ellos. Sin querer, descubren que han construido una máquina que permite dar un salto temporal durante un tiempo determinado, para luego volver al mismo punto… y hasta aquí puedo leer. No porque os vaya a destripar nada de lo que viene luego, sino porque prácticamente fue todo lo que logré entender de la historia.

Cuando hemos llegado hasta ese punto (que tampoco es fácil, no os creáis), la historia entra en el campo de las paradojas temporales, de los dobles en el mismo espacio y tiempo y, mientras los protagonistas se vuelven cada vez más parcos en palabras (nunca llegamos a saber qué motivaciones tienen o por qué hacen las cosas), empezamos a perder la referencia de en qué parte temporal nos hallamos. Saltos hacia adelante, hacia atrás, elipsis narrativas, personajes que aparecen y desaparecen absolutamente desdibujados, giros que comienzan sin explicación y finalizan sin resolverse. El director nos presenta un puzzle al que le faltan la mitad de las piezas y no se molesta en rellenar esos huecos de ninguna manera, con lo que, en vez de generar curiosidad, lo que al final me provocó fue hastío y dejadez.

Una película de este corte, no deja a nadie indiferente. Mientras su oscurantismo puede provocar en una parte de los espectadores la indiferencia que a mí me creó, otros la pueden tomar como un reto, estudiándola a fondo, dándole mil vueltas y doscientos visionados hasta que consigan sacar un esquema como éste, que algún seguidor con ganas, interés y tiempo ha conseguido parir. Si os encontráis en ese sector, enhorabuena, la película os emocionará y no habréis desaprovechado 77 minutos de vuestro tiempo (al menos, la duración está pensada para no provocar demasiadas desconexiones neuronales) en el sofá con cara de interrogación.

De todas formas, no puedo evitar ver a Shane Carruth, el matemático que decidió abandonar su gris empleo en una empresa para lanzarse a la aventura escribiendo, dirigiendo, produciendo, editando, actuando y componiendo la música en lo que supone su primer largometraje, como un tipo valiente. Y lo admiro. Tiendo a pensar que no ha tratado de engañarme vilmente y que tengo parte de culpa al no haber entrado en el juego. Quizás mi disposición ese día no fuera la adecuada, o no puse suficiente empeño, o la di por perdida demasiado pronto o mi limitado cerebro es incapaz de acercarse a su brillante ingenio.

O quizás, todo ha sido una enorme broma, nada tiene sentido y Carruth se halla ahora sentado en su trono en lo alto de una montaña, riéndose de todos nosotros, como si de un Andy Kaufman reencarnado en matemático se tratase. Lo cual, creo que me haría más gracia.

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7 thoughts on “PRIMER

  1. No puedo estar más de acuerdo. Yo tampoco me enteré de nada y probablemente nadie lo haga. Es que ya no solo es enrevesada, sino que en ningún momento se explica nada. Esta la vimos en el pueblo en casa de Dani y sí, también llevó ese mismo esquema. Me parece que en el momento en que el espectador necesita un esquema para enterarse de lo que pasa y encima así de gordo, es que la película es malísima, pero mala, mala, mala. Y no estamos hablando de las típicas tramas en las que hay que estar atento y darle al coco un poco, no, es que en esta hay que ser licenciado en Primerología.
    Estos se empeñaron en verla por segunda vez intentando seguir el esquema y yo me tiré en el suelo a echar una siestecita, que en verano despues de un día nadando en el río es un pasatiempo más ameno que ver este horror de película.

  2. Está claro, si no lo tomas como un reto, aburre y, entrar en ese juego, es complicado, a mi modo de ver.
    ¿Consiguieron llegar a alguna conclusión en el segundo visionado (que yo no pienso hacer ni de coña)?

  3. Pues yo, con un par, la vi en el cine!!! Los míticos multicines norte, refugio de la marginación. Que tiempo aquellos de películas raras (ya se sabe, tanto va el cántaro a la fuente que se acaba rompiendo)

    La peli? Ni me acuerdo, pero era mas rara que un perro verde. A ver si tengo las narices de repetir…

  4. Ya te digo… que tiempos. Yo descubrí este cine raruno gracias a ti y al final me he enganchado a ver cualquier cosa que me llame la atención.
    De hecho, aún recuerdo que Pi la fui a ver al Concello contigo.
    Con la de películas que hay por ver… ¿para qué repetir?

    Saludos.

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