PETER PAN, EL MUSICAL

Photobucket

Atentos a las aproximaciones que se realizan por pantallas y escenarios a mi alter ego, el niño que no quería crecer y el mundo en el que decidí colocar sueños, ilusiones, aventuras y posts variados, este fin de semana, la nena y yo decidimos ir a ver el musical de la obra de J. M. Barrie, que llegaba desde tierras londinenses con grandes críticas. Fui, eso sí, sin grandes expectativas, ya que trasladar la obra de teatro al musical, a priori no me parecía otra cosa que aprovechar el tirón de este género en nuestro país. Así que allá que nos sentamos en la butaca, dispuestos a volar hacia la segunda estrella a la derecha junto a Wendy, Campanilla, Tootles, Garfio, sirenas, pieles rojas y demás habitantes, pero las indicaciones tenían que estar mal, pues el sitio al que llegamos sí tenía un lejano parecido a Nunca Jamás, pero tenía más puntos en común con el plató de Operación Triunfo.

La adaptación a la que asistimos resultó ser un pastiche de enfoques tan heterogéneo que acababa por no encajar en ninguno, con un casting horrible en algunos apartados y escaso en otros, un libreto que cercenaba la historia del escritor escocés (que consigue sitúar al guión de Disney al nivel de un premio Pulitzer) y unas canciones… dignas del tiempo en que vivimos, para qué nos vamos a engañar. Canciones que siguen la estela de la ya mencionada O.T, de Hannah Montana, los Jonas Brothers y demás productos de consumo rápido e indigesto.

Parece que en la industria del entretenimiento sigue pensando que un niño es un raro ser de escaso raciocinio que se conforma con cuatro gracias y dos muecas, cuando en realidad tienen más criterio que muchos adultos. Pero si tan sólo lo enfocasen a los más pequeños, tampoco podría haber salido esto. Está claro que también querían meter al público de entre 9 y 14 años, ya que los momentos "Fama, a bailar" abundan, como el número de las sirenas, totalmente prescindible en la historia (pues los personajes ni siquiera interactúan con ellas), que sólo sirve para montar un número de baile.

Se cargan también la esencia de algún personaje, convirtiendo al entrañable, nervioso y vejete Smee en un andaluz graciosete y pachorrento, con más alma de monologuista que de pirata y no sólo eso, sino que después de tamaña herejía, resulta uno de los mejores personajes de la obra. Ciertamente, mejor que una Wendy sobrada de muecas, mohines y ñoñez (aunque con una voz espectacular), o que unos Michael y John, interpretados por dos actores demasiado mayores como para que cuadre sin resultar casi ridículo.

Un plantel, además, demasiado reducido, provocando que veas las mismas caras en los indios, en los niños perdidos y en los piratas, o que haya una mayoría de mujeres piratas al mando de Garfio, algo que choca de frente con la idea con la que fueron concebidos en la obra.

Sin embargo, hay varias notas positivas en la producción, no quiero ser más garfista que Garfio y ponerme gruñón y quisquilloso todo el rato. Por un lado, la elección de la actriz (por tradición, en toda obra de Peter Pan que se precie deben cumplirse dos premisas: que a Peter Pan lo interprete una mujer y que el personaje del señor Darling y de Garfio lo interprete el mismo actor) que interpreta al niño que se niega a crecer, la sevillana Silvia Villaú, que transmite la energía, el carácter rebelde y bromista y la ternura que el personaje requiere. Tanto en los momentos cantados, como en las bromas a Garfio, como en los dramáticos, como en la interactuación con el público, estamos viendo en todo momento a Peter Pan. Gracias a ella, el espectáculo consigue ganar muchos enteros.

Por otro lado, la narradora, la señora Darling, también está perfecta, interpretada por Cristina Fargas, que es también la directora artística de la obra y la responsable de la adaptación del libreto original o el actor Miguel Angel Gamero que consigue crear a un digno capitán Garfio.

De todas formas, a pesar de todo lo que cuento aquí, que son tan sólo mis impresiones, "Peter Pan, el musical" está teniendo una trayectoria intachable. Se estrenó en 2002 en Madrid, se tiró 6 años de ciudad en ciudad con una asistencia de espectadores espectacular, fue el primer musical con capital íntegramente español representado en nuestro idioma en el West End londinense con el mismo montaje que en estas tierras y ahora ha vuelto con más fuerza que nunca. Así que, está claro que las opiniones son tan personales y variadas como los humanos. Si tenéis hijos, sobrinos o chavales pequeños cercanos, llevadlos y que juzguen desde su virgen perspectiva, probablemente sean mucho más fiables.

Como dice mi padre, en cuanto a gustos, sólo hay una verdad inmutable. Pruébalo y si te gusta, está bueno.

2 thoughts on “PETER PAN, EL MUSICAL

  1. Tu padre dice, que lo mas probable es que no vaya a ver este músical,
    pués estos no me gustan mucho, y por lo que dices prefiero aquel
    Peter Pan de Walt Disney.
    Un abrazo. Tu padre

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.