PESADILLA EN ELM STREET (EL ORIGEN)

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Pues de origen nada, chicos. La coletilla que han tenido a bien añadirnos en nuestro país es más falsa que un duro de madera. Cuenta aproximadamente el mismo origen que Wes Craven contó en la película original. Es más, diría que han hecho aproximadamente la misma peli que hace 26 años, lo cual, cuando menos, es arriesgado. Si has de tomar la decisión de hacer un remake de una película de culto, eficaz, revolucionaria, que hizo dormir a un buen puñado de chavales de una generación con la luz encendida, intenta ofrecer algo más, un tratamiento distinto o aportar nuevos puntos de vista, porque si no lo haces, es más que probable que salgas perdiendo. Aunque sigo creyendo que la decisión más acertada es quedarse quietecito.

¿Es este remake una mala película? En realidad no lo creo. Tiene una factura cuidada, una ambientación adecuada, unas víctimas muy “matables”, un personaje principal carismático, imágenes pesadillescas para el recuerdo… el problema es que todo eso ya lo tenía la versión original. Por lo tanto, este producto es absolutamente prescindible, un sacacuartos que ha apuntado con nocturnidad y alevosía a la nostalgia. No llega al nivel del “Psicosis” de Gus Van Sant, en la que copiaba plano a plano la peli de Hitchcock (aunque algún plano calcadito sí que hay), pero, ¿para qué vas? Si ir “pa na” es tontería.

Me da un poco de pereza poner el argumento, ya que dudo que alguien no lo sepa. Puñado de chavales que empiezan a soñar con un mismo tipo, de cara quemada, jersey a rayas rojas y negras, sombrerete y guante con cuchillas (seguramente os lo habréis cruzado en algún Halloween) y, dentro de estas pesadillas, empiezan a morir uno detrás de otro, hasta que descubren (los pocos que quedan) que el tipo en cuestión había sido ajusticiado por sus progenitores por hacer cosas malas.

En principio, Jackie Earl Haley parecía adecuado para el papel, con esa cara raruna que se gasta y ese vozarrón grave, pero yo eché de menos al buenazo de Robert Englund todo el tiempo. El humor negro de Freddie, con sus chascarrillos premortales, intentaba salir a la superficie, pero parecía haber sido descafeinado. En realidad, hace un montón de tiempo que no veo la saga primigenia, pero yo la recuerdo más fresca, más acertada, más graciosa. Ahora no sé si revisitarla o más bien quedarme con los retazos que hayan quedado en el baúl de la memoria, no vaya a ser que al volver a verla empeore el recuerdo que tengo de “carapizza”.

Michael Bay sigue en su propósito de conseguir nuevos adeptos a los clásicos del terror de los 70 y 80 pasándolos a través de su tamiz “blockbustero”, empeñado en que es imposible que las nuevas generaciones disfruten con películas de veinte años para atrás (en esto puede que tenga algo de razón, ya que por lo general al Jonathan y la Jessi ese cine les parece de viejunos) y, de paso, asestándonos patadas voladoras en la memoria de los que de verdad hemos disfrutado cagándonos de miedo con esos iconos del cine. Ha reconstuido, hasta la fecha, en su calidad de productor intocable y mandón, “La matanza de texas” y “Viernes 13” y las no tan icónicas “Carretera al infierno” y “Terror en Amityville”. ¿Trauma infantil? ¿Síndrome de abstinencia de billetes verdes? ¿Ganas de tocar las pelotas?

Tengo que decir, a mi favor (si me lo permite, señoría), que no suelo picar con estos productos prefabricados del ricachón productor. A pesar de que soy capaz de disfrutar (y mucho) con las obras con exceso de red bull que dirige, como “Armaggedon”, “Dos policías rebeldes”, “La roca” o “Transformers”, que me profanen el museo mitómano a la torera, se me suele indigestar. Porque una cosa es que lleven una serie mítica a la pantalla grande, adaptando el formato y ofreciendo nuevas sensaciones, como han hecho (afortunadamente, no el señor Bay) con “El equipo A” o planean hacer con “El gran héroe americano” y otra es calcar una película que ya ha funcionado sólo por la pela.

¿Entonces por qué carajo has ido, Heitor? Buena pregunta. En este caso, tanto por la curiosidad de encontrarme a un actor del nivel de Jackie Earl Haley en el papel principal, como por tratarse de uno de mis villanos preferidos del cine, no pude evitar dejarme llevar por los cantos de sirena de volver a sentir las sensaciones que me produjo la original, cuando podía haberlo hecho de gratis y cómodamente sentado en el sofá. Los superpoderes frikis tienen a veces estos puntos negativos.

Así que, querido Bay, espero que esta vez te hayas pegado el batacazo en taquilla y dejes tranquilos a otros amiguitos de la infancia, como Chucky, Pinhead, los Critters, El hombre alto y demás tropa. Que a este paso le veo produciendo una versión en 3D de “El silencio de los corderos”.

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