PA NEGRE

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Pa Negre se estrenó en los cines el 15 de octubre del año pasado. La pasada semana, decidiendo qué nos apetecía más ir a ver al cine, nos encontramos con que aún estaba en un cine madrileño. Eso quiere decir que lleva unos cinco meses en la sala. Al empezar la película, giré el cuello 360 grados, como los buhos y vi que la sala estaba al menos mediada. Esto me genera varias preguntas y es que yo siempre he sido mucho más de preguntas que de respuestas: ¿de verdad que el cine español va mal, o sólo van mal las películas realmente malas? ¿Por qué algunas producciones duran una semana en cartel y no se les da más oportunidad y otras se tiran 5 meses y siguen atrayendo público? ¿Tanto caché dan los premios Goya como para atraer al público al cine como esquirlas de hierro hacia un imán? ¿Los cines en V.O. tienen otro ritmo y otro público menos interesados en el estreno de fin de semana y más en la calidad de los films que los cines de versiones dobladas? ¿Qué carajo es un paletó y por qué lo usaba Fernando VII?

Por suerte, las preguntas pasan por mi cerebro como una exhalación, habitualmente sin dejar huella, así que me pude concentrar con tranquilidad y sosiego en la gran ganadora de los premios del cine español de este año, una historia de posguerra en la cataluña profunda, filtrada a través de los ojos de un niño que observa las penurias por las que ha de pasar su familia por ideales políticos, diferencias monetarias y absurdas venganzas que nadie alcanza muy bien a comprender.

Está claro que la infancia en las zonas rurales de hace 60 años era diferente. Da igual que se trate de Cataluña, Galicia, Andalucía o Castilla y León. Y ni tan siquiera hay que retroceder tanto. Los problemas de la urbe son totalmente diferentes a los que surgen en un pueblo, los entretenimientos y las diversiones son otros, la libertad e independecia de los chavales no tiene nada que ver y la forma de acercarse a preocupaciones “de mayores” siguen caminos diferentes. Todo esto está magníficamente reflejado en “Pa negre”. La ambientación es excelente y cualquier espectador que haya crecido en un ambiente similar, estoy seguro de que sentirá una nostalgia instantánea nada más zambullirse en las imágenes.

También son tremendas las actuaciones, sobre todo las de los chavales. Ambos, Francesc Colomer y Marina Comas, se llevaron los premios a actor y actriz revelación y aquí también cabe la reflexión de todo a 100% de si un chaval, que prácticamente se limita a ser natural ante la cámara y que sabe del oficio de actor lo que yo del de aparador, merece un premio al mejor actor revelación. Pero basta ya de preguntas por hoy, que parezco el gafotas acusica de la clase. La peli también acaparó los premios de mejor actriz principal para Nora Navas y de actriz de reparto para Laia Marull, aunque este último más que de reparto es de refilón, porque aparece muy poquito.

Dichas las virtudes, vamos con el defecto, que recae en la pata del entramado en la que más me fijo, como me dijo Paco en el festival SyFy. La verdad es que no era muy consciente de esto, pero es verdad que, en mi concepción del cine, el argumento sigue siendo la clave de arco en la que se debe apoyar el resto de la obra. Esto no quiere decir que tenga que ser complicado ni enrevesado, sino que si esta pieza falla, la estructura se me acaba desmoronando. Y precisamente es en argumento en lo que esta peli me pareció que andaba escaso. Se plantea el detonante en la primera escena, se van desmadejando las consecuencias a medida que avanza el relato y se deja caer un giro final para cerrar. Pero las consecuencias no son tantas, así que la parte central no tiene apenas fuerza, se deja ir, persiguiendo los avatares del chaval protagonista y no se hace pesada en exceso, pero al acabar nos damos cuenta de que nos han contado más bien poco.

Así que, ya veis que si yo fuera académico (de cine, se entiende, no de nanoelectrónica… que tampoco), no podría coincidir menos con los premios Goya de este año (no siéndolo tampoco coincido, pero tampoco tengo ninguna posibilidad de influir en su fallo). Ni mi voto a la categoría de actores revelación, ni el de actriz de reparto (bueno, antes de que se lo dieran a Carolina Bang, bien está donde está), ni el de guión adaptado, ni el de mejor película irían para “Pa negre”.

Esto no quiere decir que no me gustara, en absoluto. Pero se supone que los premios han de recaer en el mejor… al menos en otras culturas.

3 thoughts on “PA NEGRE

  1. Interesantes preguntas y reflexiones… aunque no estoy de acuerdo contigo, quizá contar no cuente muchas cosas, pero las que cuenta son suficientes para sustentar la película de principio a fin, y las consecuencias quizá tampoco sean muchas, pero son duras y crueles.

    Por cierto, no creo que “Pan negro” haya estado 5 meses en cartel en ese cine, más bien la volverían a poner cuando le cayeron tantos premios (su estreno fue en 75 salas si mal no recuerdo, y para su reestreno fueron 100 las salas).

    Saludetesssss

  2. Antes de nada:

    paletó.
    (Del fr. paletot).
    1. m. Gabán de paño grueso, largo y entallado, pero sin faldas como el levitón.

    😛

    Dicho eso… tenía ganas de verla y supongo que aún las tengo… pero me has creado más dudas de las que tenía 😉

  3. Neovallense: lo lógico es que no estemos de acuerdo, si no no tendría gracia.
    Efectivamente, tiene consecuencias, pero se ven en los cinco últimos minutos de la película, así que el resto se me antojó un poco relleno.
    En el segundo punto, ya no te puedo discutir (y eso que me gustaría). Es posible que no estuviera ahí de forma ininterrumpida.

    Kimuko: gracias por la lección de historia y sapiencia, jeje.
    Lo mejor ante la duda, siempre es verla y constatar que no tengo criterio. Yo lo haría.

    Saludetes.

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