NO ES PAÍS PARA VIEJOS

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No soy un fan acérrimo de los hermanos Coen. Algunas de las películas más aclamadas de su filmografía, como “Fargo” o “Muerte entre las flores” no me dijeron nada en su momento y, por el contrario, algunas de las menores como “El gran salto” y “O Brother!” sí que consiguieron cautivarme. Por lo tanto, me suelo tomar sus nuevos estrenos, por mucho que vengan precedidos por las alabancias de la crítica, con una buena dosis de escepticismo.

Pero esta vez, el western sosegado, la violencia con pausa, el slasher reconvertido o lo que diablos sea esa mezcla que han conseguido los dos hermanos, me ha atrapado desde el primer minuto. Desde el primer minuto, sí, pero no hasta el último.

Joel y Ethan Coen construyen una historia de perdedores, de seres humanos que creen estar de vuelta de todo pero que se ven superados continuamente por las circunstancias. De tipos duros, que se enfrentan a las adversidades de frente para ser machacados por la espalda. De personajes sin escrúpulos con férreos códigos de honor y un buen número de personalidades complejas, llenas de baches y aristas.

Llewelyn Moss es un tipo rudo, de los que caminan durante horas por el desierto sin notar el calor y viven en una caravana junto a una chica a la que quieren sin demostrarlo demasiado. Sus problemas empiezan cuando encuentra una matanza en medio del desierto en lo que parece un intercambio frustrado de droga y una maleta llena de dinero, que se llevará sin pensarlo demasiado.

El problema es que no es el único que sabe de la existencia del dinero. Un despiadado y psicótico asesino llamado Anton Chigurh le seguirá la pista en una lenta y persistente persecución por donde quiera que vaya, sembrando el camino de muerte y destrucción.

Detrás de ambos, intentando poner orden en los acontecimientos, un veterano sheriff apura los últimos días antes de su jubilación aportando una mirada cínica y descreída a los acontecimientos.

La película discurre lenta y obstinadamente por la violenta persecución, mostrando a unos personajes en estado de gracia. Javier Bardem está perfecto en su papel de malo malísimo, aunque no sé hasta que punto merece dicho rol el oscar más que el de su compañero de reparto, Josh Brolin (que nostalgia cuando uno lo imagina con la cinta de deporte en la cabeza en las aventuras de “Los Goonies”), igualmente magistral en su creación de un personaje rudo y obstinado.

En medio de ambos, Tommy Lee Jones borda un personaje al que ya nos tiene acostumbrados y por ello no llega a sorprendernos. Uno imagina que cuando se mete en la piel de estos tipos sarcásticos y de vuelta de todo no está interpretando, sino mostrándose natural ante las cámaras.

La trama no presenta demasiados diálogos, pero los pocos que hay complementan la historia de un modo único. Las conversaciones consiguen llevar al espectador desde la angustia hacia la carcajada en décimas de segundo, con ese peculiar sentido del humor de los dos cineastas.

Tanto dichos diálogos, como los tres personajes, me mantienen totalmente absorto en la historia hasta llegar al desenlace de la misma, momento en el que el guión toma un brusco giro hacia unos derroteros que provocaron que me dispersase de forma brutal, esperando un nuevo giro que diese forma a un final que nunca llega.

Ni entendí el último tramo del guión, ni me atrapó, ni sé que es lo que intentaban los Coen, pero ni siquiera esta tara de la película mitigó la sensación de haber presenciado un film de una fuerza increíble.

No sé que pasará con la próxima, pero en su última obra, los Coen me han dejado más que satisfecho.

Leer critica de No es país para viejos en Muchocine.net

8 thoughts on “NO ES PAÍS PARA VIEJOS

  1. Creo que tú y yo no hemos visto la misma película.

    De todas formas, reconozco que tiene mucho mérito escribir una página entera sobre ella.

    Yo la resumiría en una sola palabra: ZzZzZzZzZzZzZzZ

  2. El último tramo del guión, en mi opinión, no es más que el remate de la deconstrucción del género y de las tradiciones narrativas en la que se han empeñado los Coen con esta película. Así, el gran enfrentamiento entre los protagonistas se sitúa enmedio del segundo acto; y, en realidad, los protagonistas no son Bardem y Brolin, sino Tommy Lee Jones: todo el film nos muestra ese mundo que él no entiende, en el que no encaja (no es país para viejos), para el que su escala de valores ya está anticuada. Lo que más desconcierta es el episodio del accidente de Chigurh, que aparentemente no hay por donde cogerlo. Hilando fino, se podría interpretar que lo que se nos quiere decir es que ni la maldad absoluta y perfectamente eficaz (encarnada en Anton Chigurh) está a salvo del azar. Pero podrían ser otras setecientas cosas. Saludos.

  3. Ya estaba esperando yo esta crítica. Suscribo todas y cada una de las zetas del primer comentario. Me aburrí como una ostra. Tommy Lee Jones no sé lo que decía porque simplemente desconectaba totalmente cada vez que abría la boca. La actuación de Javier Bardem sin duda es lo más interesante de la película, pero ni por asomo es de oscar, cualquier actor decente con esa cara de boxeador lo habría hecho igual. Se lo mereció mil veces más en la anterior nominación que le robaron vilmente para dárselo a Russell Crowe por Gladiator (supongo que por ser capaz de poner la misma cara durante toda la película).
    Bueno, en definitiva, que me gustó más Arizona Baby.

  4. Carlos: ya, ya vi que desde el minuto 5 empezabas a resoplar en el cine. Es como cuando una persona te cae mal desde el primer momento en el instante en el que escuchas su risa, es casi imposible cambiar de parecer. A veces pasa.

    Marcbranches: desde luego, nunca le veré tantos matices al cine como lo hace el maestro Darth Marcbranches. Al ver una peli no pienso tanto en géneros y estilos como en la seducción de la narración o las imágenes, por eso a mí me mató este desenlace. De todas formas, si la vuelvo a ver intentaré hacerlo con nuevos ojos.

    Otro de Sanci: parece que las opiniones se van alternando. ¡Como amo el cine por esta capacidad de polarizar el mundo de los sentidos! Entiendo perfectamente el aburrimiento en una peli lenta que puede cogerse mal desde el principio, pero disiento en lo de Bardem, ya que esa risa de loco y esa mirada asesina no me parecen solo un rostro de palo. Que lo hubiese hecho mejor en otros papeles, en eso sí estoy de acuerdo… sólo hay que ver “Mar adentro”.

  5. Ya sabes lo que opino sobre la peli, puesto que ya has leído mi critica en mi blog, así que ratificaré ante el personal que el trabajo de Bardem es fantástico, que esa malévola y siniestra sonrisa era increible, que mantener un rostro de palo durante todo el metraje no debe ser fácil…

    Además añadir que escribes bastante bien. Muy bien escrita la crítica, sí.

  6. Neovallense: uala, me tengo que poner manos a la obra para contestar a todos tus comentarios, pero antes de nada muchas gracias por entrar y muchas más por ponerte a revisar posts hacia atrás, todo un honor.
    Poco que decir en este caso, ya que opinamos más o menos lo mismo. Muchas gracias también por los piropos (sobre todo viniendo de alguién que escribe tan de p.m. como tú).

    Saludos.

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