MONSTER BRAWL

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Metidos en plena vorágine del festival SyFy, del que hablaré en breve, echamos el resto para acabar de una tacada lo que quedaba pendiente del festival de Sigtges del año pasado. Como siempre, a trancas y barrancas, pillándonos el toro y mentiéndonos el asta por el ojete.

La película que quedaba por comentar del maratón del sábado, me la dormí de principio a fin. Carlos no tuvo tanta suerte, así que se ha puesto con la tecla y ha hecho un resúmen de la infumable experiencia que supuso el torneo de monstruos cutre y sin gracia que llevaba el título de “Monster Brawl”.

Ahí os la dejo.

Yo tenía mucho sueño. La mini siesta durante ‘Livide’ no me había hecho descansar mucho, pero sí pensar en lo bien que estaría durmiendo en el sofá cama del hotel. A pesar de ello, había sido incapaz de siquiera pestañear ante la particular e hilarante sublimidad de ‘El callejón’.  Pero una vez secas las lágrimas de risa, llegó el bajón.

Me encontraba ante la película a la que más ganas tenía de todo el maratón (que como bien sabe el que haya sufrido alguno, es como no decir nada), así que no pensaba dejarme vencer por el ejército Morfeense. ¿El nombre de la peli? Monster Brawl. ¿El argumento? Ocho de los monstruos más famosos del folclore mundial (Frankenstein, la Momia, la bruja Piruja, Draculina, el Hombre Lobo, Cíclope, un zombie y la Cosa del Pantano) se juntan para pelear a muerte en un torneo

Yo me esperaba algo del estilo de los torneos de Bola de Dragón, con combates épicos, mucha destrucción y tensión narrativa. No acerté en ninguna.

La peli empezaba con dos comentaristas gritando gilipolleces al estilo humor amarillo, pero con (aún) menos gracia y mucho más irritantes. Al poco llegó el primer combate: Cíclope contra la bruja Piruja. Un tío con rayos X en el ojo contra una pava que hace hechizos y controla la magia a su antojo. No pinta mal ¿no? Pues la pelea fueron 10 minutos de puñetazos e intentos de apuñalamiento hasta que Cíclope parece darse cuenta de que tiene un mortal LED parpadeante en el ojo y lo usa. Todo esto amenizado con gruñidos por ambos bandos y comentarios aún menos graciosos pero con más volumen.

Al terminar el decepcionante combate, miré a mi derecha. Héctor yacía sobre la butaca, completa y felizmente dormido. Levanté un poco la vista y lo único que veía era gente dormida o con cara de querer suicidarse (probablemente la misma cara que tenía yo). Así que si queréis saber cómo acaban el resto de combates, lo siento, pero no tengo ni idea. Me desperté justo en el último combate. Creo que era Frankenstein contra el Hombre Lobo. Parecía que iba a ganar uno, pero no. Cuando ya lo estaba celebrando, el otro le atacó por la espalda y se puso a celebrarlo victorioso con su cinturón y todo. Un final superoriginal ¿verdad? Pues no. Mientras este lo celebraba, el primero lo atacó por detrás y, esta vez sí, se proclamó campeón de la cosa esa. ¿Querías ver la peli y tras este spoiler se te han quitado las ganas? De nada.

Vamos, que la peli es una puta mierda. Salí con la sensación de que acababa de ver una peli snuff en la que dos colgados secuestraban el día de Halloween a los peor disfrazados de la fiesta, les drogaban y les obligaban a combatir a muerte mientras hacían comentarios estúpidos producto de otra droga distinta.

Y el que presentó el maratón dijo que nos iba a gustar.

Carlos.

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