MÁS ALLÁ DE LA VIDA

Photobucket

El tito Clint se nos está haciendo mayor. Va a haber que cambiarle el apodo cariñoso y empezar a llamarle yayo Clint. Se nos pone tierno, empieza a darle a la bola y pensar en el ocaso de la vida, en que este camino de espinas no puede ser el final y que algo más ha de haber detrás del telón. Son las típicas preocupaciones a esta edad, cuando los achaques empiezan a hacer mella, pero en vez de contárselo a los nietos cuando vienen de visita, al yayo Clint le da por contarnos sus miedos y esperanzas en una peli. La más floja de las que nos ha regalado últimamente (y si me apuráis, la más floja que ha hecho, pero no me apuréis que no me atrevo a decirlo) ya que, aunque está muy bien rodada y tiene una fotografía bonita y una música agradable (compuesta una vez más por él mismo), es demasiado sencillita, demasiado fácil, demasiado esquemática.

Y ahora una de las clases magistrales de todo a cien de Heitor: se dice que un argumento suele consistir en presentación, en donde se presentan los personajes y el conflicto, nudo, en donde se desarrolla la historia y desenlace, en donde se dota de sentido a lo anterior y se cierra la acción. Pues bien, el argumento de “Más allá de la vida” me pareció que tenía una presentación larguísima, un nudo minúsculo y al final de todo, un esbozo de desenlace. Se toma un tiempo eterno para presentarnos a los personajes, algo comprensible al tratarse de una historia coral, pero la historia apenas evoluciona a partir de que conocemos el conflicto de cada uno que ellos. Sabemos que están destinados a encontrarse de alguna manera, ya que sus búsquedas se asemejan, pero nada sorprende en ningún momento. Supongo que Eastwood quiere plantear el tema sin estridencias pero entre la estridencia y el inmovilismo hay un trecho. Cuando llega al final, no lo cierra, sino que deja entrever un nuevo comienzo, pero de pasando de puntillas. Tampoco es que el film aburra soberanamente, se deja ver, pero me pasé la película en un estado de “ahora empezará a pasar algo”.

La peli va, como ya he dejado entrever (y anuncia el título a trompeta celestial y campanitas), de la búsqueda de respuestas sobre la existencia de un más allá tras la llegada a la tumba. Tres son los personajes que, por distintas razones, se encuentran sus vidas relacionadas con la muerte. Una periodista francesa que se ve envuelta en un Tsunami y se tira un rato clínicamente muerta, con sus respectivas visiones de túneles, luces y demás, un tipo que tiene la habilidad para escuchar lo que tienen que decir los seres queridos fallecidos de aquel a quien toca y un chaval que ve cómo a su hermano gemelo, al que está extremadamente unido, se le escapa el último aliento entre sus brazos, tras ser atropellado en un accidente fortuito.

Los tres tomarán decisiones radicales en sus vidas para encontrar sus propias respuestas, durante casi dos horas de las dos y pico que dura. Si nos interesa el camino, entonces vamos bien, la película discurrirá plácidamente, con sus momentos de lágrima densa incluidos. Si esperamos que en el sendero haya recovecos, curvas y percances… entonces es probable que la mandíbula acabe desencajándose en un ruidoso bostezo.

Quizá sea sólo un descanso en la carrera de director de Eastwood, como cuando el abuelo, tras unas cuantas historias emocionantes de su juventud, nos habla un rato de cómo le duele el lumbago, de que la acidez de estómago es un suplicio o de que está a punto de cambiar el tiempo porque le está empezando a doler la rodilla. Evidentemente lo escuchamos pacientemente, porque le queremos un puñao, pero la verdad es que estamos deseando que vuelva a sus historias de abuelo cebolleta y le tiramos de la lengua para que lo haga. El yayo Clint es un tipo entrañable y nos encanta cuando cuenta historias, así que ahora le escuchamos mientras nos cuenta qué es lo que le duele, pero esperamos que el siguiente cuento, que será parte de la biografía de J. Edgar Hoover, con Leo DiCaprio como prota, sea de las que nos deja embobados escuchándole.

Ala, ala, yayo Clint, ya pasó.

3 thoughts on “MÁS ALLÁ DE LA VIDA

  1. No entierres (metaforicamente hablando) a Clint tan pronto. Es cierto que no llega a su mejor nivel, ¡pero es que el nivel de sus últimas películas es muy alto! A mi “Más allá de la vida” me gustó mucho, su final me resultó un tanto descafeinado, demasiado abierto para lo que cuenta, pero me tuvo encandilado desde el principio hasta el final.

    Ahora a esperar su próxima peli (que por ahora no me llama mucho la atención, la vida del tal Hoover no me interesa).

  2. Tu blog no publica mi opinión!!!!!.

    Yo manifestaba mi desacuerdo con tu crítica. Decía que la peli paga sus hipotecas por estar producida por quien está (Spielberg y Kennedy) y que la peli tiene consistencia y es contundente en sus personajes y tramas. Trata un tema complicado con solvencia, cosa que no hizo su productor Spielberg, sin ser un “yayo”, con Always. En fin que me gustó. No es lo mejor de Eastwood, pero es una gran película.

  3. Neovallense: que va, si no lo entierro. Es más, la peli tampoco me ha parecido aburrida, pero tratándose de Clint, pues me esperaba más. Es lo que tiene ser un crack, que subes las espectativas y los baches son más visibles. Pero estoy convencido de que volverá a dejarnos peliculones.

    Iban: Ya, mi blog está bastante tonto muchas veces, hay que tener paciencia.
    Que es mejor que “Always”, no hay duda. Que el estar producida por el rey Midas le haya afectado… ya no lo tengo tan claro. El texto es el que es y bastante jugo le ha sacado, para la poca chicha que me parece que tiene. Y el tema es complicado, mucho… tanto que creo que no sabe muy bien qué hacer con él.
    ¡Pero disparidad de criterios tiene que haber siempre! De todas formas, ya digo que no me disgustó del todo, sólo que me esperaba más.

    Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.