MAMUT

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Me imagino a Lukas Modysson como un tipo taciturno, dramático, con una expresión preocupada en la cara e incapaz de contar un chiste. En realidad todo es pura inventiva y podría ser el hombre más alegre y dicharachero del mundo, pero cuesta pensar que esto sea así viendo los argumentos de sus películas. Que tan solo he visto dos de ellas, pero vaya dos pedazo de dramones, de esos que Pedro Piqueras estaría encantado de utilizar como portada de su espacio de noticias.

La primera, por recomendación de Carlos, fue “Lilja 4-ever”, la historia de una preadolescente rusa, con una madre que pasa de ella olímpicamente, con un chaval menor que ella como único amigo, viviendo en una casa ruinosa, sin apenas dinero, que se enamora de un desalmado que le promete una vida mejor en suecia y en vez de eso la prostituye, encierra y maltrata vilmente. Una película que es una continua subida dramática y de desgracias, en la que, cuando crees que la pobre no puede estar más jodida, algo sucede que la putea un poquito más. La definición literal de la desdicha.

“Mamut”, la nueva película del sueco, no es tan triste (eso sería realmente complicado) y dibuja una historia más global. Recuerda en bastantes aspectos a la “Babel” de Iñárritu y Arriaga, en cuanto a que plantea una historia que viaja por todo el mundo uniendo los destinos de una serie de personajes, interconectados desde el núcleo de un matrimonio rico afincado en Usamérica.

Leo es un joven que se ha hecho rico triunfando en el mundo de los videojuegos, lo que le ha llevado a un estilo de vida bastante lujoso en el que no se encuentra demasiado cómodo. Donde sí se siente cómodo es en su idílica vida familiar, compartida con su mujer Ellen, una médica de urgencias y su hija Jackie, que por causa del trabajo de sus padres, pasa la mayoría del tiempo con Gloria, una mujer filipina, que se encarga también de la casa, relación que provoca, de vez en cuando, celos en Ellen.

Esta vida nos llevará a otros dos universos que se conectan en distintas partes del mundo. Por un lado, un viaje de Leo lo dirigirá hasta Tailandia, sumiéndole en una realidad paralela que tambaleará su mundo. Por otro, asistimos a la cotidianeidad de los hijos de Gloria, en Filipinas, que tratan de superar su ausencia mientras la madre consigue el dinero necesario para una vida mejor.

La historia va cambiando de localización, hilvanando las tres historias, mostrándonos las miserias de tres vidas muy diferentes. Moodysson pretende mostrarnos que la desgracia se ceba por igual en todos los estratos sociales, sin hacer diferencias monetarias, ideológicas o geográficas. De todas formas, no golpea con igual fuerza en todas las capas. Mientras que los problemas de la clase rica son más de calado moral y sentimental, las cuitas de las clases más pobres son verdaderas miserias humanas, que destrozan el alma y el cuerpo a partes iguales. No está mal para dar un pasito atrás y aprender a relativizar. ¿Te sientes deprimido porque tu trabajo te estresa y no te da la pasta para salir todos los fines de semana? Alza la cabeza y siéntete afortunado por no haber nacido en un pueblo perdido de Tailandia.

De todas formas, me volvió a pasar algo de lo que sentí cuando vi “Lilja 4-ever”. El cúmulo de desgracias, aunque en “Mamut” da algo más de tregua, es de tal magnitud que, de vez en cuando, me patea fuera de la película y me cuesta empatizar con los personajes. Eso, a pesar del gran trabajo de los excelentes actores que completan el reparto: Gael García Bernal y Michelle Williams como el matrimonio adinerado, Marife Necesito como la nanny filipina o Natthamonkarn Srinikornchot (nombre de estos estudiados para que se queden con facilidad en la memoria) como la dulce prostituta tailandesa, actores que en manos de Moodysson nos ofrecen un recital de realismo, baza principal del director.

Así que, ahí me dejó el sueco, dividido entre la artificialidad que me parecía que destilaba el argumento, empeñado en globalizar y entremezclar vidas de culturas muy diferentes a toda costa y el realismo de sus personajes si los cogía en nucleos independientes. Eran esos saltos de efecto mariposa los que me sacaban un poco de la película.

Eso sí, después de semejante bofetón de realidad, necesito algo de fantasía y buen rollo para compensar, antes de que se me arrugue el alma de todo y se convierta en una uva pasa.

3 thoughts on “MAMUT

  1. Carlos, yo ya no te dejo elegir otra de este tipo… salvo que me pille un día de esos que apetece a llorar…
    Porque joer macho… menuda peli, sales con dolor de barriga, de cabeza, de corazón… Así es difícil “disfrutar” del cine!!!

    Héctor, I totally agree with you (esta es esa “1” de cada 100 veces)

    😉

  2. Carlos: el otro lado de Lukas espero que no sea el oscuro y tenebroso, porque no sé si podría aguantar sin suicidarme en la sala. De todas formas, hay que reconocer que en penurias, esta ha bajado con respecto a la primera que me dejaste, así que igual le seguimos dando oportunidades.

    Elisa: una de cada 100 veces… exagerada!! Por lo menos coincidimos una de cada… 98.

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