LUCÍA Y EL SEXO

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Mi prima Palita y yo hemos hecho un trato cinéfilo. Yo me tengo que sumergir en el intimista mundo de Julio Medem, del cual aún no había visto ninguna película y ella tendrá que bucear por la imaginería oriental y la poderosa imaginación de Hayao Miyazaki. No se lo digáis, pero creo que salgo ganando, pues para poder discutir la filmografía del maestro nipón con ella, tengo que ponerme las pilas y ver el resto de películas que me faltan de él. Teniendo en cuenta el tiempo del que dispongo, todo este proceso tocará a su fin alrededor del año 2015, tirando por lo bajo.

Pero lo importante es empezar y, aprovechando que tenía por casa “Lucía y el sexo” y que en su portada aparece Paz Vega ligera de ropa sobre una motocicleta en un ambiente vacacional inigualable, pues me pareció un buen punto de partida. No conocía de la película más que algunas escenas de alto voltaje a cargo de la protagonista andaluza y la guapísima Elena Anaya, así que podemos decir que llegué mucho más desprevenido de lo que me suelo acercar a una película. El resultado constituyó una grata sorpresa.

El argumento, tratándose de Medem, es complicado de resumir, pero haré lo que pueda. Lorenzo es un escritor con el síndrome de la página en blanco que conoce a Lucía, una chica decidida que le confiesa a las primeras de cambio que le sigue a todas partes y está enamorada de él. Lanzándose a la aventura, Lorenzo se va a vivir con Lucía, descubriendo un intenso mundo de pasiones desprovisto de vergüenza y, animado por su nueva relación, las palabras empiezan a fluir de nuevo en su ordenador.

Pero el mundo presente del escritor chocará de frente con el pasado, dando lugar a dos futuros que desestabilizarán su mente; el futuro real, en el que sus miedos, sus frustraciones y sus errores darán alas a su imaginación y el futuro literario, algunas veces más real que la propia realidad. Lorenzo caminará a ras del abismo, entre estos dos universos, intentando mantenerse a flote, mientras observa cómo su relación con Lucía se va deteriorando.

Quizá lo más llamativo de la película son las personalidades intensas que el director expone en la pantalla. Almas complejas, a veces forzadas, intensas, superlativas, que golpean al argumento y lo llevan, plagado de metáforas, a través de las obsesiones de Medem, los sentimientos extremos, la muerte, el sexo… acompañados de un estilo de narración rico en detalles. Un alma de cuentacuentos y poeta encerrada en un cuerpo de cineasta con una visión muy especial, incapaz de dejar a nadie indiferente. Nos pueden gustar o no sus películas y sus argumentos, pero hemos de reconocer que ofrecen una visión original, un mundo propio, incluso una ventana hacia sus neuronas, mucho más de lo que pueden decir la gran mayoría de los realizadores.

Si todo esto no os convence para ir a ver la película, pensad que es posible que veáis algunas de las escenas eróticas mejor rodadas de la historia del cine, sin censuras, sin medias tintas, sin prejuicios, tan sólo sexo destilado, del más puro, sin conservantes ni colorantes. Si encima pensamos que tres de las actrices más guapas de nuestro cine las protagonizan, Paz Vega, Elena Anaya y Najwa Nimri, aún no entiendo cómo tardé tanto tiempo en acercarme a esta película.

Filosofía, tetas, metafísica y sexo salvaje, una poderosa combinación que no es alcanzable por cualquiera.

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3 thoughts on “LUCÍA Y EL SEXO

  1. La verdad es que esta peli mola toda ella. Descubrí a Médem con “Los amantes del círculo polar”, y ciertamente me encantó su estilo, cuando vi “Lucía y el sexo” también me encantó, y es que además de una buena historia está plagada de escenas realmente buenas. My recomendable sin duda.

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