LOS VENGADORES

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Una pregunta circula entre cinéfagos, frikis, forofos de los comics, expertos en cultura pop y espectadores en general, en este fin de semana de locura marveliana, de records de recaudación de taquilla y de productores frotándose las manos:

¿es “Los vengadores” la mejor película comiquera de la historia?

Dicha cuestión es simplemente absurda, ya que la amplitud del término hace la comparación inabordable. ¿Puede compararse “Los vengadores” con “Persépolis” o con “Tintín”? Los temas son tan diferentes, la forma de abordarlos tan distantes, que no tiene sentido siquiera pararse a pensarlo.

Reduzcamos el campo entonces. ¿Es “Los vengadores” la mejor adaptación a acción real de superhéroes de la historia? De nuevo me parece que entramos en un terreno pantanoso. Con mi reducida capacidad neuronal, soy incapaz de meter en el mismo saco esta película y “El caballero oscuro”. No es sólo que, por tradición, los personajes de DC y de Marvel, las dos grandes competidoras en el mundo del superpoder, tengan historias, preocupaciones y perspectivas totalmente distintas, es que los enfoques de ambas películas podrían situarlas en géneros cinematográficos distintos, aunque ambas tengan puntos en común como la acción o la épica. Es que, si entramos en el propio universo de Marvel, en cuanto a viñeta impresa se refiere, encontramos autores, guionistas y dibujantes, que han parido comics de enfoque y resultado muy diverso. La trayectoria de estas casas se puede definir por un término popular que lo etiqueta a la perfección: multiverso. Cada nueva línea de un mismo personaje, tenía la potestad de reinventarse, pudiendo tener millones de vidas, de relaciones, de aventuras, de sentimientos e incluso, de muertes.

Marvel dio un valiente paso de gigante en el momento en el que decidió dejar de ceder los derechos sobre sus personajes a otras productoras y ella misma se convirtió en productora. No es que hubiera habido sólo malos productos hasta el momento, pero así se aseguraba el control absoluto del proceso, desde las páginas del cómic hasta las pantallas de todo el mundo. Ahí quedaban las películas de X-men de Bryan Singer (cuyos derechos descansan en las oficinas de la 20th Century Fox), quizá una de las razones de que todo esto haya empezado gracias al estupendo trabajo del director, o Spiderman (cuyas ideas surgen de los despachos de la Columbia Pictures). Pero la gran idea de ponerse a sacar adelante sus propias películas es la posibilidad de cruzar personajes, de mezclar historias, de llegar a construir una bomba que ha ido llegando poquito a poco, en forma de pequeñas perlas al final de las películas anteriores de Marvel Studios. Un agente que encuentra un martillo, Tony Stark utilizando un escudo con una estrella para nivelar un aparato, de nuevo Stark que trata de charlar con un Bruce Banner que intenta controlar su ira interior… detalles que nos dejaban con la baba colgando, sabiendo que llegaría el día en el que intentasen el más difícil todavía, fuera para bien o para mal.

Después de unos cuantos párrafos de vaguedades, información friki y rodeos, ha llegado la hora de mojarse. Desde mi punto de vista, “Los vengadores” es la mejor película de acción real basada en personajes de la Marvel rodada hasta la fecha. Un ingenio que parecía imposible de ensamblar a la perfección, por el peligro de juntar tanto protagonista en menos de dos horas y media. Un mecanismo perfectamente mezclado y engrasado, cuyo gran artífice es un enamorado de los comics, un friki redomado, un tipo de imaginación desbordante llamado Joss Whedon. Un tipo al que le ha tocado la lotería, cuando confiaron en él para dar forma a un guión mastodóntico, para ponerse detrás de las cámaras y dominar los tempos de un montón de egos, cuando en su currículo contaba con unas cuantas series de consumo popular (“Buffy cazavampiros”, “Angel”), una serie de culto cancelada antes de acabar la primera temporada (“Firefly”) y su respectiva película para fanáticos (“Serenity”), un divertimento delicioso realizado durante la huelga de guionistas que se ha transformado en un ejemplo de que la creatividad no tiene fronteras ni barreras (“Dr. Horrible’s sing-along blog”) y una serie de escaso éxito (“Dollhouse”), aparte de guionizar algunos comics de la casa que se convertirán, con el tiempo, en legendarios, como la saga “Astonishing X-Men”. Así que, por una vez, debo aplaudir el arrojo y la valentía de unos productores que han confiado más en el talento que en el nombre.

El resultado es una historia casi perfecta, con un desarrollo en continua subida, hasta acabar en una orgía de acción, épica y humor, en una enorme viñeta en el que todo el mundo encuentra su momento, en un número circense final en el que cada pirueta es aún más espectacular que la anterior y demostrando a Michael Bay que no hay por qué convertir la cámara en una pelota saltarina, se puede filmar algo adrenalínico de forma limpia y clara, sin tener que dejar al lado del asiento la típica bolsa marrón para mareos de los aviones.

Eso sí, para poder empezar bien arriba, para conseguir aprovechar el tiempo y que la historia coral encaje en un metraje soportable de película, Whedon asume que el espectador está al corriente de las anteriores películas de los personajes, o al menos, de la gran parte de ellas. Así que, que no os engañen estos usamericanos, diciendo que es igual de disfrutable si no has visto todo lo anterior. Mentira cochina. Quizá sea disfrutable pero, ni de lejos, será lo mismo. Whedon se sabe la lección y los guiños son continuos al bagaje cinematográfico que llevan los héroes, con el gran Iron Man a la cabeza, que para eso es el actor de más rango y el único que tiene dos películas cargadas en la armadura.

Así que, se presupone que todo el mundo sabe quienes son los implicados y la trama comienza con la llegada de Loki, poniendo las cosas patas arriba. A partir de aquí, la reunión del equipo, con tiempo de lucimiento para todo el mundo y tomándose las cosas con calma. Nada de explosiones y batallas desde el primer momento, que para eso nuestro dire es un enamorado de los comics. Sabe perfectamente que para que nos importen los personajes en las batallas, tenemos que haberles dado la ocasión para plantar sus problemas frente al patio de butacas. La trama conspiranóica, los problemas de convivencia entre diferentes egos, entre diferentes formas de ver la vida, entre los diferentes caminos para enfrentarse a los problemas son los que hacen que no sólo estemos esperando al proximo martillazo de Thor, al próximo rayo de Iron Man o la próxima transformación de Banner en Hulk.

El guión trata cada personaje con un cariño inusitado, sin olvidarse de ninguno. Iron Man ya estaba estupendo en sus películas, Chris Evans ve mejorado el dibujo de su Capitán América, Mark Ruffalo clava a un tímido Bruce Banner, haciéndonos olvidar el desplante por diferencias creativas de Edward Norton, Chris Hemsworth continúa la estela de su dios asgardiano, quizá con mejores frases que en la peli dirigida por Kenneth Branagh, Tom Hiddleston observa cómo su villano hermanastro de Thor gana enteros en cuanto a personalidad, Scarlett Johansson es, quizá, la más beneficiada, demostrando que Whedon tiene querencia por los personajes femeninos y cuenta con algunas de las mejores escenas, Jeremy Renner es uno de los conductores de la trama con su Ojo de Halcón, el agente Coulson y Nick Furia, encarnados por Clak Gregg y Samuel L. Jackson son mucho más importantes en la historia e incluso el segundo empieza a sonar como candidato a peli por separado y hasta podemos ver un papelito para Cobie Smulders, nuestra querida Robin Scherbatsky en “Cómo conocí a vuestra madre”, como agente especial de SHIELD. Absolutamente todos tienen sus momentos para el lucimiento, sin estorbarse y sin saturar, en una fórmula alquimista que parecía imposible de conseguir.

Whedon va sembrando el camino para que la locura final, esos treinta minutazos de exhaltación del espectáculo, sea aún más épica. Sin olvidar los toques de humor, salpicando la acción aquí y allá, como mandan los cánones de la casa editorial, algo que echamos mucho en falta los fans en las entregas del trepamuros. En este aspecto, quizá Tony Stark aka Iron Man aka Robert Downey Jr. tiene los mejores momentos, gracias a que Jon Favreau dotó al personaje de esa personalidad y a que el actor consigue impregnar en cada frase, en cada mueca, al personaje de toneladas de ironía y estilo.

En fin, qué puedo decir. Un punto y aparte en el universo Marvel, un baremo por el que se medirán las películas que vengan a partir de este punto (están ahí al caer Iron Man 3 y Thor 2), una fina delicatessen para todos los que hemos crecido entre las páginas a todo color de los héroes de la casa y espero que el comienzo de una fructífera carrera repleta de frikadas en pantalla grande para Joss Whedon.

Hulk… smash.

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Las fantásticas ilustraciones de los personajes son de Nicholas Hyde.

2 thoughts on “LOS VENGADORES

  1. Todo un divertimento, desde luego, señor Heitor, aunque a mí esa batalla final no me enganchó tanto (aunque me gustó) como el resto. El sentido del humor, por otra parte, es grandioso, absurdo en muchos momentos, lo que me pude reír con el tipo de los marcianitos xD

    Saludetes

    P.D.: Por cierto, un apunte sin importancia, “Alias” es de J.J. Abrams (yo casi cometí esa misma confusión, pero me percaté a tiempo).

  2. Y que lo digas, una película de disfrute, palomita y tentetieso. Para mí, la batalla final fue un espectáculo de juegos artificiales, mezclada con chistes de monóloguista afortunado, una delicia más.

    Muchas gracias por lo de Alias. Efectivamente, me emocioné, me colé y la pata metí. Solucionado está.

    Saludos!!

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