LOS TRAJES… DE LA JUSTICIA

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Hace mucho que no me meto en berenjenales políticos porque me dan pereza. El cine, en donde los malos y los buenos se distinguen fácilmente por el tipo de maquillaje, es mucho más sencillo. Los niños aplauden al de la capa y la moral inquebrantable y abuchean al villano de los mocasines brillantes y los fajos de billetes que se le escapan del bolsillo. Todos queremos ser el héroe y los mafiosos, los gangsters, los asesinos y los conspiradores acaban mordiendo el polvo. A casi todo el mundo le gusta y salimos reconfortados de la sala, pensando en lo fácil que son las cosas de esta guisa.

Pero luego, abrimos la puerta que conduce al mundo en el que vivimos y todo es distinto. Los vítores no siempre van para el héroe y los tipos faltos de moral que hacen negocio con las ilusiones de la gente, no reciben los abucheos ni acaban entre rejas. A veces los papeles se invierten y yo me quedo con cara de tonto y sin entender ni jota.

Así que hoy voy a contaros un bonito relato, con personajes interesantes y con apodos, tramas conspiranóicas y tesoros suculentos, de los que hacen dudar al más honrado. Más o menos, el cuento tiene el siguiente diagrama temporal:

– En cierto momento, se abre el telón y aparecen en escena, en el reino de la piruleta y la fantasía en que se ha convertido la política en nuestro país, los personajes que abren la trama:

Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana, es acusado de recibir regalos de parte de un grupo de empresas que en los últimos años ha conseguido contratos con el gobierno que preside, por valor de más de siete millones de euros.

Francisco Correa, empresario, es acusado de estar al frente de una trama corrupta que se beneficia de amistades en las altas esferas políticas para conseguir contratos públicos millonarios.

Álvaro Pérez, “el bigotes”, es acusado de regalar a Camps 12.000 euros en trajes. Es el peón de Francisco Correa en Valencia.

Se llama a declarar a Francisco Camps y se le pregunta si es verdad que va con esa percha por el mundo, tan bien vestido, sin haberse pagado la ropa. Camps dice que siempre paga sus trajes, que nadie le ha regalado nada. También dice que no conoce a “El bigotes” de nada. Téngase en cuenta que este es “El bigotes”:

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Si vosotros habláis con este tipo una sóla vez en vuestra vida, no olvidaríais su cara ni aunque lo intentaseis.

Se filtra a la prensa una conversación muy acaramelada entre “El bigotes” y Francisco Camps. El diálogo parece escrito por un guionista becario de telenovelas que intentara fabricar una historia para los Teletubbies infiltrados en el barrio de “Los Soprano”. En la R.A.E. se plantean una nueva definición al término cursilería. Algunos extractos son:

Bigotes: Presidente.
Camps: Feliz navidad, amiguito del alma.
Bigotes: Oye, que te sigo queriendo mucho.
Camps: Y yo también. Tenía que haberte llamado. Te quería haber llamado para contarte todo, cómo fue, para decirte que tienes un amigo maravilloso, Romero, y que el otro es un tipo excepcional, ¿eh?
Bigotes: Vale, me alegro, pero me han ido informando puntualmente de todo.
Camps: Ya, ya lo sé, pero sobre todo para decirte que te quiero un huevo.
Bigotes: Bueno, que contarás muchos años con mi lealtad, ¿vale?
Camps: Perdona, ¿durante muchos años? No, hijo de puta, durante toda tu vida. (Ríe malévolamente)

La conversación continúa un rato, pero es como ver una y otra vez la entrada de Giovanella a Manuel Pablo, es difícil de mantener la vista enfocada. Veamos otro extracto, de otra conversación distinta, en la que también interviene la mujer de Camps, una tal Isabel:

Bigotes: Bueno, escucha, tú… ¿Has leído mi tarjetón?

Camps: Sí, sí, sí…

Bigotes: Bueno, pues fíjate, fíjate si te debo…

Camps: No, no, nada.

Bigotes: Sí, sí, sí.

Camps: Bueno, yo quiero que nos veamos con tranquilidad para hablar de lo nuestro… que es muy bonito.

Bigotes: Cuando tú quieras, y te dejen, y puedas…

Camps: Un abrazo muy fuerte, te paso con Isa.

Isabel: Álvaro

Bigotes: Hola.

Isabel: Con el mío te has pasado 20 pueblos.

Bigotes: ¿Qué dices?

Isabel: Que sí.

Bigotes: Si es un… si es un detallito, hazme caso.

Isabel: Un detallito. (risa de actriz de cine)

Bigotes: Qué dices…

Isabel: Bueno, no, eso lo tenemos que hablar, ¿eh?

Bigotes: Bueno, vale, va. Lo hablamos cuando tú quieras.

Isabel: Detenidamente… no en serio.

Bigotes: Vale, vale. Oye, escucha, ¿le ha gustado a Isabel el suyo?

Isabel: Bueno, de eso también tenemos que hablar, es que le está pequeño.

Bigotes: ¿Le está pequeña?

Isabel: Es que es tamaño de niña pequeña, y mi…

Bigotes: Es que yo pensaba, que sería la muñequita como la tuya.

Isabel: Mi niña… no.

Bigotes: Ah… claro, es que he pensado en la muñeca de una chica muy joven, como tú.

Isabel: Claro, claro (se ríe otra vez). Yo no me la he probado.

Bigotes: No te preocupes que eso lo arreglamos. Pero… ¿Le ha gustado la medallita?

Isabel: Sí, le ha gustado, le ha encantado.

Bigotes: Vale, me alegro, vale, vale. Oye, pues entonces no te preocupes que yo mañana…

Isabel: Y ahora hablamos, porque es que es muy fuerte, no en serio.

Bigotes: ¿Quién está fuerte?

Isabel: No, en serio, no me lo voy a quedar.

Bigotes: ¿Quién está fuerte? Es que no te oigo bien, no te oigo nada.


De todo esto deducimos que Camps miente cual bellaco cuando dice que no conoce de nada al “Bigotes”. Este será el primero de los renuncios que se le pillan al buenazo de Camps. Desde luego, como jugador de poker debe ser horrible. También parece evidente que “El bigotes” ha hecho llegar más de un regalo a la familia Camps, aunque cierto es que no se habla de ningún traje.


Poco después la investigación pone de manifiesto los regalos de los trajes a Francisco Camps. Mientras éste deja de dar ruedas de prensa con preguntas, para no tener que responder cuestiones incómodas, Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia, sale en su defensa diciendo que recibir regalos no es delito, que todos los políticos lo hacen y pone como ejemplo las latas de anchoas que el presidente de Cantabria le regala al presidente del gobierno. Evidentemente, han cambiado al guionista por el genio que ponía frases legendarias en boca de Groucho Marx. Segunda mentirijilla que se le pilla a Camps, que, desde luego, no dimite y es aplaudido por decenas de fieles seguidores en cada esquina de su querida comunidad.


El caso pasa a la justicia Valenciana, pero el juez que es puesto al cargo, un tal Flors (seguimos con la cursilería, hasta en los apellidos de los personajes) le acusa de cohecho pasivo. La fiscalía protesta, porque parece ser que dicho delito, es sensiblemente más flojuno que el delito de cohecho. De esta forma, las penas son menores y sólo se castiga al funcionario, dejando libre cual canario al “Bigotes”.


Por último, el tribunal superior de Valencia reconoce que Francisco Camps mintió (niño malo) y que sí existieron regalos, pero que no hay delito, porque no hay relación entre estos y los contratos multimillonarios de los que hablábamos al principio, lo que deja claro el corazón de oro de “El bigotes”, que quiere tanto a la familia de Camps que no puede parar de obsequiarles detallitos sin que, por supuesto, quiera nada a cambio.


Detalle sin importancia, más cotilleo malsano que otra cosa (que la gente es muy mala y habla en la cola de la frutería) es que de los tres jueces de la sala que llegaron a tan sabias conclusiones, dos fueron nombrados por el partido político de Francisco Camps y, el tercero, Juan Luis de la Rúa, presidente de la sala, es su amigo personal, como bien dejó claro el presidente valenciano en uno de sus discursos, cuando dijo: “Tendremos que buscar en el diccionario otra palabra distinta a la de amistad que resuma y defina la íntima y sentida colaboración entre De la Rúa y el president de la Generalitat”. A lo que el juez respondió: “Me siento feliz de esa relación”. Lo cual me transmite más conclusiones: que en estos círculos se habla todo el rato como si se estuviera en un telefilme romántico malo y que Camps habla de sí mismo en tercera persona, como Julio Cesar.


Cada vez lo tengo más claro. En este tipo de cuentos, la justicia es injusta, los jueces son parciales, los corruptos son coreados, aclamados y admirados, la verdad es pisoteada y estirada hasta que se puede colocar en cada punto de vista, la pillería y la falta de escrúpulos es la base para prosperar, el fin siempre justifica los medios y la conciencia es una voz que ha dejado de sonar hace mucho tiempo en la sociedad.


Parafraseando a Mafalda, paren el mundo, que yo me bajo.

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2 thoughts on “LOS TRAJES… DE LA JUSTICIA

  1. Desde luego la justicia es maravillosa, y es que no hay otra cosa mejor que poner en el caso a un amiguete… Ya me imaginaba que iba a salir indemne, y dudo mucho que el recurso de la fiscalía vaya a ser aceptado a trámite… Eah, ahora todo el mundo a votar al PP como locos.

    Saludetes ^^

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