LOS CRONOCRÍMENES

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Por fin. Posts, festivales internacionales y lágrimas le han costado a Nacho Vigalondo ver su ópera prima estrenada en la cartelera nacional. Una obra llena de pasión, con poco presupuesto, pocos actores, muy imaginativa y apartada de los blockbusters que recaudan dinero a espuertas durante el verano. De esas apuestas arriesgadas a las que ningún productor o exhibidor quiere agarrarse y que ha llegado a buen puerto gracias al buen hacer y a la excelente autopromoción que ha llevado a cabo el director.

El que aproveche para acercarse a un cine y comprobar en que consiste el salto al largo de este extravagante autor, se encontrará con una peli entretenida, sin más pretensión que la de currarse una buena historia de género fantástico, al estilo de aquellos capítulos de “Cuentos asombrosos” que tanto me gustaban cuando era peque.

Una tranquila tarde, Héctor (como no va a caer bien un protagonista con este nombre) observa desde el jardín de su casa, una curiosa escena con unos prismáticos. Una joven, se desnuda a lo lejos y a continuación, desaparece. Cuando Héctor, movido por la curiosidad, se acerca al lugar para echar una ojeada, descubre a la muchacha inconsciente en el suelo y a continuación es atacado por un extraño individuo con la cara tapada por una venda de color rosa.

Al tratar de escapar, se verá envuelto en una extraña pesadilla de la que tratará de escapar con la ayuda de un misterioso científico, mientras averigua el misterio de la muchacha y de la momia asesina.

Intentar sorprender al público con una historia de ciencia ficción a la antigua usanza hoy en día, es una tarea arriesgada. Los espectadores ya no son aquella masa inocente que se asombraba con las historias de extraterrestres de los años 50, con científicos locos que realizaban horribles experimentos sobre aterrorizadas víctimas o monstruos que vivían debajo de las camas de rubias adolescentes.

El cine de género puro, vive horas bajas y la industria intenta atraer a las salas a un público más formado y con mayor cultura cinematográfica con mezclas de géneros y argumentos más densos. Los superhéroes ya no son héroes que salvan el mundo, sino hombres con problemas personales que intentan evitar su destino, las obras de ciencia ficción vienen cargadas de dobles sentidos y críticas hacia el mundo en el que vivimos, los buenos son menos buenos y los malos tienen sus motivos para provocar el caos. Cualquier película, por pequeña que sea, lleva su doble lectura debajo del brazo.

En ese sentido, “Los cronocrímenes” supone un soplo de aire fresco en cuanto a inocencia, pureza y amor hacia el género fantástico se refiere. Se nota que a Vigalondo le encantan las historias clásicas y se toma la molestia en idear una que mantiene enganchado de principio a fin. Nada de lecturas complicadas, nada de personajes repletos de claroscuros, nada de finales moralizantes. Tan sólo una historia amena, un puñado de actores con muchas ganas dando forma a la misma y unos cuantos giros de guión que provocaron que estuviera a cada momento intentando imaginar cual sería el siguiente paso del puzzle.

Si queréis volver a sentiros niños, si aún disfrutáis de películas como “El hombre con rayos X en los ojos”, “El hombre menguante” o los capítulos de “El doctor Who”, si no sois de los que intentan buscar la trampa a cada instante en las películas de ciencia ficción y tan sólo os dejáis llevar por la pericia del autor, ésta es vuestra película.

Aprovechad ahora, e id a verla antes de que sintáis la tentación de hacerlo cuando lleguen los usamericanos con su remake. Seguro que será más espectacular, pero también es seguro que no conseguirá el nivel de complicidad de una obra hecha desde la pasión friki de un director entusiasta.

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5 thoughts on “LOS CRONOCRÍMENES

  1. ¡Ojo, a lo mejor este comentario te desvela partes de la trama!

    Buena crítica, Héctor, como las demás por supuesto, pero yo creo sí tiene su “entrelineado” (sin ofender a Nebrija), sobre todo el protagonista, que pasa de ser un bonachón acojonado a un ser despiadado dispuesto a hacer lo que sea para recuperar su inocencia, incluso perdiéndola definitivamente. Sí, un pez que se muerde la cola, como el mismo guión. Porque, ¿qué es el tiempo sino un círculo vicioso?

  2. Magnífica reseña, compa Héctor, que me ha despertado aún más el interés que ya tenía de antemano por una peli que aún no he visto, pero a la que terminaré echando ojo más tarde o más temprano (ojalá que pronto…).

    Un abrazo.

  3. Jjejejej, pues eso, que la gente vaya a verla, que hay que apoyar a filmes como este. Ojalá se hiciera más cine de este estilo.

    Por cierto, Hector, muy buena la crítica, eso sí, a mí el nombre de Héctor no me da confianza jejejjejejeje

    Saludos.

  4. Anónimo: hombre, si queremos, le podemos buscar dobles lecturas hasta a la peli cutre de las tardes de antena tres, pero no creo que en este caso sea el objetivo. Yo creo que la película sólo busca mantenernos pegados a la butaca con la boca abierta, pero si le has sacado tu propia lectura, pues eso que te llevas!!

    Manuel Marquez: A ver a cuantas salas va llegando, porque me temo que la distribución no está siendo muy generosa.

    Neovallense: Estaría bien que el boca a boca se extendiera y la peli tuviera la posibilidad de llegar a más público, porque, como he dicho antes, no está expuesta en demasiadas salas.
    Lo de la poca confianza por el nombre, lo atribuiría a la envidia, jeje.

    Saludos.

  5. Una buena película, con sabor algo añejo y sacos de honestidad. Quizás su mayor problema sea la previsibilidad de la historia, que llega a un punto, demasiado pronto en la narración, en la que el espectador prácticamente deja de ser sorprendido, dejándole demasiado a huevo el paso siguiente. Tampoco tengo muy claro el cambio de personalidad del personaje de Karra Elejalde, que en ocasiones parece que mueve la trama a través de decisiones “pormiscojones”, cuando al principio nos lo pintan como un apacible hombre de su casa. Puede ser justificable, porque en realidad no sabemos nada de él ni de su pasado, pero a mí me chirría. Saludos.

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