LISTA DE LO MEJOR DEL 2017

Ya se estaba demorando la lista de las diez películas que más me han gustado del 2017 y esto ha permitido que alguna película más, vista este año pero estrenada el pasado, entrara en la misma.

Este año me ha costado bastante la elaboración, pues había bastantes películas que se encontraban en un nivel similar, así que he tardado un buen rato en decidir tanto el orden como cuales se quedaban dentro y cuales eliminaba.

Tanto me ha costado, que ésta es la segunda versión del ranking, después de que el Maestro de Motores me advirtiera que había dejado fuera dos películas que, aunque FilmAffinity afirma que son de 2016, en España se estrenaron en 2017.

Al final, sorprendentemente entran dos películas de superhéroes, a pesar de las voces que aseguran que el género se está agotando, hay una de animación aunque esta vez no procede de Estados Unidos, dos de ellas han salido del Festival de Sitges y una, creo que por primera vez, procede de una plataforma de vídeo por demanda en vez de venir de una sala de cine.

Estas son las elegidas, en orden ascendente:

10 – THE DISASTER ARTIST

La vimos este año, aunque se estrenó al final del anterior y supuso la culminación de un festival de risas que comenzaron con la visualización, durante la muestra Sitges y en el apartamento alquilado, de la película que homenajea. Una película que ha conseguido el honor de alzarse como la peor cinta del cine moderno.

James Franco eleva un canto al cine, a los perdedores, a los errores y a la profesión con este retrato de un personaje único. Un tipo que quiso realizar una obra maestra sin tener ni puñetera idea de cine, a base de pasión irrefrenable y de billetes verdes. Una disección de los mecanismos de la amistad llenita de carcajadas.

Brutal la interpretación del propio Franco e impresionante el cameo final del propio Tommy Wiseau.

9 – TIERRA FIRME

Para mí, es la mejor película española del año. Para la Academia de Cine, ni siquiera merece una nominación. Y así va siempre el distanciamiento entre las instancias oficiales y yo.

Carlos Marqués-Marcet se ha convertido, con sólo dos películas, en el director patrio del que más fervientemente espero su nuevo proyecto. Se lo ha ganado con dos propuestas que exudan verdad por los cuatro costados.

Además, el trío que forma con sus dos amiguetes, David Verdaguer y Natalia Tena dan tanta impresión de buen rollo que es como meterse entre una historia de colegas. Una historia muy bien contada e interpretada.

8 – DAVE MADE A MAZE

Cuando elegimos esta película para nuestro planning de Sitges, ya intuíamos que podía ser algo especial. Una película que destilaba originalidad, autoría y un punto artesanal que llamaba mucho la atención.

No defraudó. El poso surrealista que marca toda la propuesta y el precioso mundo papirofléxico que se construye alrededor del viaje de los protagonistas convierten la peli en algo único y cada vez es más difícil ver algo que no recuerde a ideas que se hayan visto anteriormente.

Le falla quizá un desenlace a la altura de todo lo demás para ser perfecta, pero eso no quita para que sea de lo mejor que he visto.

7 – THOR: RAGNAROK

Cómo le hacía falta al Dios del Trueno una película a su altura. Después de dos propuestas que tenían un nivel enorme en sus dos caras más características, Chris Hemsworth y Tom Hiddleston pero que no conseguían una historia a la misma altura.

Un nuevo experimento de Marvel Studios eligiendo a un director que, a priori, nadie pensaría que puede cuadrar con un proyecto de esta magnitud que le consigue dar a la saga un toque único, personal y convertirla en algo nuevo.

De repente, el drama shakesperiano con el que trató de empezar se convierte en un festival lleno de luces de personajes muy locos. Y le sienta de maravilla.

6 – DÉJAME SALIR

Que gusto da el cine de terror cuando utiliza la aprensión del espectador para contar males de nuestra sociedad. Entonces no es sólo el susto por el susto, que también es disfrutable, sino un miedo más atávico y más reconocible.

Y de repente, tiene que venir un cómico de color para contarnos los problemas de racismo que sufre la sociedad americana en sus raíces. Y nos lo cuenta con una historia que sumerge desde el primer instante y que tiene el desenlace perfecto.

Y entonces sabes que el cine de género aún tiene muchísimo que contar.

5 – JIM Y ANDY

Las plataformas de vídeo bajo demanda están ganando terreno de forma constante y bastante rápida. No sólo se dedican a pujar por la distribución de las películas en festivales, sino que empiezan a tener una producción propia nada desdeñable. Y creo que esto es bueno, tanto para unas, que ofrecerán catálogos más jugosos, como para otras, que no se pueden dormir en los laureles.

Y esto provoca que un documental sobre el proceso que sufrió Jim Carrey en la construcción de su personaje de “Man on the moon” se posicione como la quinta película que más me llenó el año pasado.

Un documental. En casa. Yo.

Igual no sois conscientes de la locura de esta afirmación.

4 – LOGAN

La mejor película de superhéroes del año no fue una película de superhéroes. Fue una road movie polvorienta. Fue una buddy movie crepuscular. Fue un western distópico. Fue el mejor final posible para que Hugh Jackman se despidiese del personaje que le trajo la fama y al que tanto adora.

Fue una lección magistral de cómo adaptar un cómic impresionante, como es el de “Old man Logan” a una película manteniendo el tono y el poso de tristeza pero cambiando todo lo demás.

Es una historia de personajes donde lo menos importante es que uno tenga garras, otro poderes mentales y el de más allá un radar genético.

Es una muestra de cómo entender la personalidad poliédrica de un macaquito pintado de colores entre viñetas.

3 – YOUR NAME

No es la primera vez que la animación nipona le come la tostada a los Pixar, los Disney, los Dreamworks y demás pandilla americana y demostrando, además, que no sólo de Ghibli vive el dibujo oriental.

Tampoco es necesario tirar de la mitología japonesa plagada de ecologismo y bichejos monérrimos para plantar un argumento repleto de giros y locura como sólo la mente libérrima de los guionistas de manga japoneses es capaz de imaginar.

Que si romance por aquí, que si intercambio de conciencias por allá, que si una pizca de fantasía más allá. Pim, pam, pum y de repente tienes delante de ti una película que te hace reír, que te hace llorar y que te obliga a permanecer algo más de hora y media sin pestañear.

El fenómeno anime del año provocará que muchas más películas de este género lleguen a nuestras pantallas y eso siempre es una buena noticia.

2 – COLOSSAL

Estaba claro que Nacho Vigalondo tenía que empezar a petarlo algún día. Esa cabecita que jamás para, que ha dado a luz cortos brillantes y brutales puntos de partida de largometrajes, ha conseguido, al fin, una película redonda de principio a fin.

Además, no sólo ha construido un guión muy entretenido y plagado de grandes diálogos, sino que lo ha hecho con un trasfondo de maltrato machista engarzado en una película de monstruos japoneses.

Para la sutilidad de la violencia de género, como los buenos prestidigitadores, te muestra, en la otra mano, un conflicto gigantesco y muy ruidoso, consiguiendo plantar en tu cerebro una pequeña semilla que continúa creciendo mucho más allá de la pantalla de cine.

Esta profundidad de capas sólo está a la altura de los más grandes.

1 – BRIGSBY BEAR

Y cuando nadie se lo esperaba, llegaron un oso y un treintañero aniñado y reventó la banca. Cuando menos me lo esperaba, una historia loquísima, me hizo llorar de emoción.

Dos amigos salidos de la comedia americana televisiva condensan miedos, tristezas y amor en un guión marciano y vuelven niños a los espectadores, que asisten embobados a una metáfora sobre el paso al mundo adulto y lo que se pierde en él.

Y descubrimos que Mark Hamill es mucho más que un jedi, sino un actor inquieto y en búsqueda de proyectos que le llenen. Y que Greg Kinnear pasa de ser una estrella porque es mucho más valioso sentirse parte de un buen proyecto.

Cuando nadie se lo esperaba, la mejor película del año será una que poca gente conozca y eso da pena y orgullo a partes iguales. Pena porque el mundo desconocerá imágenes preciosas y orgullo porque seré capaz de hacer feliz a la gente recomendándola.

Que oso más grande, joder.

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