LILJA 4-EVER

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Hay ciertas películas en las que, al acabar, me quedo pensando en si el autor quiso mostrarme la cruda realidad para concienciarme o más bien, lo que ha intentado es generar en mí los sentimientos más tristes posibles a base de encadenar jugarretas y desgracias en el personaje protagonista.

Tampoco es que esto me parezca demasiado mal, pues si me gustan las que tratan de provocarme terror a base de sustos o las que intentan hacerme reir concatenando gags, ¿por qué iba a renegar de estas? Pero sí que pierdo algo de implicación en la historia cuando ésta no me parece que fluya de forma natural.

Este es el mayor problema que le he encontrado a “Lilja 4-ever”, la película más aclamada del sueco Lukas Moodysson. Aún siendo una historia que consiguió atraparme en determinados momentos, en gran parte gracias al trabajo de la actriz protagonista, el drama se va incrementando hasta tal extremo que llega a parecer forzado, lo que provocó que mi empatía con la Lilja del título no fuera total.

La historia trata sobre una resuelta chica de 16 años que es abandonada por su madre en Estonia mientras ésta se marcha con su nuevo novio a vivir a Usamérica. A partir de aquí empieza una lucha por la supervivencia plagada de todo tipo de tragedias. La madre no le envía dinero, su tía la echa de casa, una amiga la acusa de puta delante de todo el instituto y ella empieza a prostituirse para conseguir pasta.

En medio de todo este caos, su único salvavidas será el pequeño Volodja, un niño profundamente enamorado de ella que será el único que la respete y valore como se merece.

La película está narrada de un modo sencillo, directo y sin estridencias. Moodysson sabe bien lo que quiere contar y no se detiene en florituras. Lo que le interesa es la perra vida de Lilja y la denuncia de una situación tan denigrante y destructiva como es la trata de blancas y hasta donde puede aguantar en esa situación un espíritu alegre, optimista y casi imposible de rendir.

Pero si algo destaca en este mar de desgracias es la actuación de Oksana Akinshina, la actriz protagonista, que consigue mezclar en una sola personalidad fuerza y fragilidad, arrogancia y timidez, descaro y miedo, conformando un personaje lleno de matices y de fuerza, algo real en medio de tantas escenas dramáticas, que por sí solas podrían llegar a conformar un mundo casi de ciencia ficción.

En definitiva, es una película llamada a remover conciencias y a dejarnos clara una situación inhumana, que se sigue produciendo en las zonas más deprimidas de nuestro “primer mundo”, con una actriz protagonista brillante y que, aún así, no consiguió golpearme de forma contundente debido a una masificación de desgracias que complicó el que me identificara con lo que se me estaba contando.

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5 thoughts on “LILJA 4-EVER

  1. NO ME LO PUEDO CREER!!!!!

    Pensé que ibas a poner “la película más aclamada por Carlos” juro solemnemente que casi lo leo aunque no estuvuiera escrito…

    ¿Cómo vas a tener empatía con una pobre niña rusa prostituta? De evrdad que a veces dices cosas muy feas, tú eres el amigo del balón tonto.

    Carlos te va a matar por ponerle 3 estrellas cuando merece 4, no digo nada más.

  2. El amigo del balón tonto… te prometo que he leído esta frase como 10 veces hasta que la he entendido, jejeje.
    Es cierto, Carlos me va a matar… pero eso le pasa por puntuar mal las mías!!

  3. En fin, no está hecha la miel para la boca del asno…

    Ya he discutido sobre si las cosas le pasan o en parte se las busca ella. De todas formas, la peli es básicamente el personaje de Lilya y sus reacciones, no las cosas que le ocurren.

    ¡¡¡¡¡¡PELUCHE DE VOLODYA YA!!!!!

    PD: Ahora me acuerdo de que la viste doblada… Así que te vuelvo a echar la bronca.

    @Ana ¿Qué fuiste a ver? ¿Fue en la misma sala? ¿Sigue nuestro aroma en aquella zona?

  4. Jejeje, desde luego, estaba visto que no me iba a impresionar lo mismo que a ti, aunque estoy de acuerdo en que parte de la culpa puede haber sido del doblaje.
    Veremos a ver la próxima que me prestes que tal está.

    Saludos.

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