LEHMAN TRILOGY. BALADA PARA SEXTETO…

Fue la obra de teatro de moda en Madrid. Todo el mundo habló de ella y parece que todo el mundo habló bien. Un libreto italiano que cuenta una parte importante de la historia económica de EEUU, con tan sólo seis actores, decenas de personajes y en clave de musical.

La apuesta, que puso el punto y final (o el punto y aparte, no lo sé) el pasado mes en Los Teatros del Canal (ahora se encuentra de gira por la península, así que aprovechad si veis que va a vuestra ciudad) con todo el aforo vendido, estaba dirigido por un tipo que adora los montajes diferentes, arriesgados y que gozan de escenografías brutales. Sergio Peris-Mencheta ya lo petó en su momento con su montaje de “La cocina”, una obra que cambiaba según la ubicación del público en la sala, dada la forma del escenario y la cantidad de historias que se sucedían al mismo tiempo y ahora asombra con las tres horazas de función y el curro monumental que se pega este sexteto con un libreto que apenas deja momentos para el respiro.

La obra es un relato que abarca desde la llegada de los hermanos Lehman a los EEUU en 1844 hasta la caída del banco que lleva su nombre en 2008, deteniéndose en determinados puntos de la historia de la familia y de la historia de la economía mundial, dejando una sensación de vértigo acojonante y una visión de cómo nos hemos ido viendo devorados por un capitalismo feroz que no detiene su avance ante nada ni ante nadie.

Una obra que avanza ganando velocidad y derrochando talento gracias a seis actores brillantes: Litus Ruiz (al que podemos ver dirigiendo la banda de “Late Motiv” y responsable de la dirección musical de la obra), Leo Rivera, Pepe Lorente, Victor Clavijo, Darío Paso y Aitor Beltrán. Seis animales escénicos que se marcan diálogos y monólogos estratosféricos y que tocan instrumentos en directo en una vorágine de ideas que pueden dejar turuleto, durante sus tres actos y sus más de dos horas de función, al más pintado.

“Lehman trilogy” es una obra que se escapa al esquema dramatúrgico convencional. No posee introducción, nudo y desenlace ni protagonista y antagonista. Es casi un ensayo en clave cómico-musical sobre los capítulos de la historia que nos han traído hacia la crisis ética, económica y política de hoy en día y lo hace con un montaje del que es imposible desconectar. Una crítica a un buen número de aspectos de nuestra sociedad que nos convierte en seres carentes de escrúpulos y de empatía.

Obras como estas son las indicadas para acercar a cualquier profano al mundo del teatro. Un cúmulo de buen hacer que convierten dos horas de tu vida en algo diferente, que te introducen en la magia de las tablas como pocas obras son capaces de hacer, que te agitan de un lado a otro sin dejarte respirar y que provocan conversaciones sin fin a la salida de la sala.

Enhorabuena señor Peris-Mencheta. Y ahora que me he enterado de que va a encarnar al villano de la función en la nueva peli de Rambo, ya estoy por encaramarle al pedestal de mi panteón cinematográfico y teatral privado.

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