LADY HALCÓN

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Ni me acuerdo ya de cuanto tiempo hacía que no incorporaba una nueva entrada a alguna de mis secciones fijas. Incluso hay alguna que creé en su momento con la intención de engordarla periódicamente y se quedó en una triste y solitaria aportación. Pero no desesperéis, el proyecto infinito parece estar tocando a su fin y a partir de ahí, pueden pasar dos cosas: o bien el blog experimentará un incremento exponencial en variedad, cantidad y calidad o Nunca Jamás seguirá teniendo el ritmo normal de posteo, o sea, el de un tipo vaguete al que le gusta darle a la tecla de vez en cuando. Si hacéis una porra, incluidme en el segundo grupo.

Así que aquí llega una nueva entrega de la sección más esperada por todos los niños, “las películas de mi infancia”. Un apartado que huele a peta-zetas, a frigolosina de cola de 25 (“flash” para casi todo el resto del planeta), a estanterías de videoclub de barrio cubiertas de polvo, a macarrones con salsa de tomate de mamá y a mercromina para rodillas despellejadas.

Como una gran parte de las películas de los 80 que colorearon mi niñez, está llena de aventuras, magia, caballeros con un sentido del honor inquebrantable, damas elegantes y repletas de bondad, protagonistas juveniles que se enfrentan a una misión que a priori les supera pero que se crecen ante las adversidades, malos malísimos y un gran final feliz. Lástima que ya no existan películas para chavales de 10 años con ganas de vivir aventuras, en las que se enfrenten a grandes duelos de espadas para rescatar damiselas en apuros, o combatan a un ejército alienígena, o se hagan amigos de un robot, o encuentren tesoros perdidos o se infiltren en un ordenador secreto del gobierno.

“Lady Halcón” no es más que eso, un cuento de caballeros y princesas realizado con cariño, la voz de un abuelo leyendo una gran aventura sentado al lado de la cama del nieto, que escucha con los ojos bien abiertos, una puerta a la imaginación hacia un mundo fantástico en el que no existen las “pleiesteixons”, ni los sms, ni los “mesenyers”.

Phillipe Gaston, más conocido como “ratón”, es un ratero de buen corazón condenado a muerte en las mazmorras de Aquila, reino en el que gobierna con puño de hierro y corazón putrefacto el malvado obispo. Gracias a su agilidad y su capacidad para pasar a través de los más estrechos pasadizos, “ratón” escapa de una prisión que se suponía inexpugnable y se encuentra con Navarre, antiguo capitán de la guardia de Aquila, que le salva la vida y le ordena una misión: acompañarle, a él y a su fiel halcón, hasta el interior de la ciudad para saldar cuentas con el obispo.

Pronto, “ratón” descubrirá la relación que une a Navarre, con el obispo y con el extraño halcón. Una maldición, un amor inmortal, un hombre corroído por los celos, un extraño monje al que la culpa lo ha zambullido en el alcohol, una enigmática y bellísima mujer que aparece sólo por las noches y la profecía de un día sin noche y una noche sin día.

La tríada de protagonistas es todo un lujo. En el papel de “ratón”, un actor que gracias a esta película y a “Juegos de guerra” – film que caerá en la sección tarde o temprano y de la que hay rumores que están pensando hacer un remake – se convirtió en uno de mis héroes cinematográficos. Dando vida a Etienne Navarre, la enorme presencia y la voz grave de Rutger Hauer, el replicante poeta de “Blade runner” y prestando su rostro al personaje femenino, una de las actrices más bellas de Hollywood, la, por aquel entonces jovencísima, Michelle Pfeiffer.

Rebuscando en IMDB, he visto que el guionista, Edward Khmara, ha sido el responsable de otras dos películas que me encantan, “Enemigo mío”, que también subirá algún día a esta sección de clásicos de mi niñez y “Dragon: la vida de Bruce Lee”, un biopic muy bien realizado sobre el actor maestro de las artes marciales. Por otra parte, el director es el responsable de haberme pasado innumerables tardes frente a la pantalla asistiendo a toda una avalancha de imágenes que poblaron mi cabeza de grandiosas historias y personajes que me acompañarán el resto de la vida. Richar Donner es el responsable de films como “Superman”, “La profecía”, “Los Goonies” o “Arma letal”, un director con más baches que aciertos, pero al que hay que conceder el título de maestro sólo por haber parido este ramillete de películas.

Quizá, vista hoy en día, la película goza de una ingenuidad que ya no se estila demasiado en las salas de cine y hay que acercarse a ella con esa misma actitud ingenua e infantil, la misma que tendríamos tapados hasta las orejas en una noche nevada mientras escuchamos la voz del abuelo. Una historia sencilla, con personajes sin demasiadas aristas pero con gran capacidad de empatía. Además, el estilo de la banda sonora, una mezcla de sintetizadores – empezaban a salir por aquella época – mezclados con orquesta sinfónica, le da un aire kitsch que despierta una enorme nostalgia a todos los que vivimos aquel 1985 desde los ojos de un niño.

Sé que puedo no ser demasiado objetivo, pero me entenderán los que hayan cabalgado a lomos de un corcel negro, agarrando la enorme espada de la familia en la mano derecha mientras un majestuoso halcón de ojos verdes y penetrantes se alza en el hombro izquierdo.

Leer critica Lady halcón en Muchocine.net

2 thoughts on “LADY HALCÓN

  1. Vaya, se ve que tienes tiempo libre, esta es la segunda película clásica que comentas en pocos días ^^

    Ciertamente nunca he terminado de ver esta peli, de hecho apenas he comenzado, pero sin duda es mi deseo hacerlo un día de estos.

    Por cierto, mencionas el filme “Enemigo mío”… bueno, esa es una de las pelis que más me impresionaron en mi infancia, realmente me encantó su historia, el mensaje, que transmitía… ¡es genial! Espero que la comentes pronto ^^ (“Dragón: la vida de Bruce Lee”, también mola, me preguntó dónde estaré metido el actor que la protagoniza, Jason Scott Lee si no me equivoco…)

    Saludos

  2. Jeje, el fin de semana vio para bastante, ya que tenía a una enfermica postrada en el sofá.

    De “Enemigo mío” no recuerdo prácticamente ninguna escena. Es una de esas películas que sé que vi en su momento, que sé que me gustó pero que ha ido perdiendose en la neblina. A ver si la recupero y dejo por aquí mis impresiones.

    Saludos.

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