LA CONSPIRACIÓN DEL PÁNICO

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De vez en cuando, lo que el cuerpo demanda a la hora de sentarse en una butaca en frente de la cuarta pared, es un poco de acción desenfrenada, humor en pequeñas píldoras, emoción cargada de adrenalina y fantasmadas a granel, sin argumentos densos ni personajes complicados. Viendo que el equipo de “La conspiración del pánico” – impresionante traducción de su título original “Eagle eye” – era similar al de la entretenida “Disturbia”, esto era lo que prometía la película y, efectivamente, eso fue lo que nos encontramos. Sin trampa ni cartón, lo prometido es lo obtenido.

Jerry es un tipo anodino que paga el alquiler como puede trabajando en un empleo basura en una copistería. El día en el que se entera de que su perfecto hermano, el preferido de su padre y un militar con un futuro prometedor, ha muerto en un accidente, empezarán sus problemas. Una misteriosa voz femenina empieza a llamarle al móvil demostrando que sigue cada uno de sus movimientos, obligándole a que emprenda una misión en la que no está nada claro si será el bueno o el malo de la historia, en la que se encontrará con Rachel, una madre soltera que está siendo chantajeada por la misma persona.

El arranque promete. En cuanto Jerry y Rachel se meten en el lío de tener que escapar guiados por la misteriosa voz, sin saber bien lo que pasa, en una suerte de “buddy movie” (usease, peli de compañeros unidos para vivir aventuras) repleta de acción y algún que otro toque de humor, uno se deja llevar sin problemas, a pesar de esa dirección repleta de primerísimos planos que llegan a marear ligeramente en algunos momentos.

Shia LaBeouf (“Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”, “Transformers”) y Michelle Monaghan (“La boda de mi novia”) dan el pego como pareja y es que el chaval de apellido imposible va camino, si consigue interpretar algún guión con enjundia entre superproducción y superproducción, de convertirse en un actor capaz de hacer creíble cualquier papel. Es por ellos y por un Billy Bob Thornton (“Monster’s ball”) muy moderado gracias a los que funciona la película.

Sin embargo, a medida que nos acercamos a la explicación de la película, pueden suceder dos cosas; o que acojamos con los brazos abiertos y el cerebro cerrado la explicación de la trama y nos dejemos llevar o que nos de la risa floja ante el galimatías mezcla de futurismo, paranoia e intento de moraleja y salgamos del cine dudando de si al final el director nos ha tomado el pelo.

Nada nuevo bajo el sol aunque tengamos una película que pasa de sobra la media de tontería que pulula por nuestras salas. Pero con tanto dinero y con Spielberg como productor ejecutivo, es difícil que te salga un pestiño demasiado grande. ¿O no?

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