LA BATALLA DE “CUBA” CONTRA “WYOMING”

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No lo he podido resistir. Dejo de lado la vertiente cinematográfica de mi mundo para entrar un momento en la televisiva. Pero ni siquiera de series voy a hablar, sino de una graciosa batalla que mantienen dos presentadores, timoneles de dos programas, de dos cadenas con dos ideologías poderosamente enfrentadas. La sátira, la ironía, la velocidad de palabra y el cachondeo de José Miguel Monzón, alias Chechu, alias El gran Wyoming, contra la cuadriculez, la demagogia y la curiosa moral de Xavier Horcajo. Se va notando a favor de quién me posiciono, ¿no?

Situemos al espectador en el escenario y démosle una vaga cronología de los hechos. Desconozco quién empezó a meterse con quién, pues tampoco soy tan fiel a “El intermedio”, el programa de Wyoming, pero yo me enteré de la guerra a raíz del caso del juez Calamita, ilustre personaje que negó la adopción de una niña por parte de una de las cónyuges de un matrimonio entre dos chicas y fue sancionado y tratado de homófobo (hay que ver cuánto le gusta poner adjetivos a la gente). Parece ser que el programa “Más se perdió en Cuba”, conducido por Xavier Horcajo salió en defensa del juez y Wyoming sacó a relucir su artillería verbal mofándose del presentador.

Aquí empezó una cruenta lid a base de vídeos y comentarios y es en este momento cuando yo me partía de risa en el sofá viendo las diferentes técnicas de ambos contendientes: la crítica mordaz y satírica contra el insulto tabernero soterrado.

Pero la semana pasada, “Más se perdió en Cuba” dio una estocada que parecía herir de muerte a Wyoming. Una cámara aficionada grabó una salida de tono del presentador en donde en un arranque de ira ponía a parir a una becaria con una retahíla de palabras malsonantes donde quedaba patente su despotismo.

Las huestes falang… estoooo, perdón, los trabajadores e ideólogos de Intereconomía TV se frotaban las manos. Su rival estaba herido de muerte y se demostraba que su moral férrea triunfaba sobre las maliciosas bufonadas de la izquierda “progre”. La doble moral de José Miguel Monzón estaba probada y la santidad de la derecha era una evidencia. Pero entonces, llegó el lunes y “El intermedio” terminó el vídeo.

Hubo quién se irritó, hubo quien no se enteró de lo que pasaba, hubo quien abrió tanto la boca que tuvo que ir al médico a que le desencajaran la mandíbula y hubo quien, como yo, lloraba de la risa en el sofá.

Xavier Horcajo no tardó en contestar y, a lo mejor es impresión mía, pero en vez de esa cara adusta y profunda tengo la impresión de que lo que le apetecía era tirarse al suelo, patalear y llamar cosas muy feas a Wyoming, Emilio Aragón, Beatriz Montañez y cualquier espectador que osara sintonizar esa emisora de sacrílegos. Impresionante el momento en el que llama, literalmente “hache pes” a los del intermedio… que elegancia señores.

Ahora, se establece el debate. ¿Es la jugada de “El intermedio” humor del bueno o una práctica dudosa de periodismo? ¿Tiene razón el programa del señor Horcajo en su exposición o es el grito del lobo herido?

Mi opinión está clara y he tomado bando, pero nadie tiene la razón absoluta.

Fdo: Nadie.

8 thoughts on “LA BATALLA DE “CUBA” CONTRA “WYOMING”

  1. Por parte de la Sexta, no creo que intentar colar mentiriijillas a otros medios (no es la primera vez que “lacuelan” a otros medios – vease el Follonero -) esté dentro de lo correcto en la ética periodística, pero claro está que por parte de Intereconomía tampoco es profesional poner el primer vídeo que te mandan por email y darlo como veraz, sin hacer ningún tipo de comprobación.

    Lejos de la ética periodística o la profesionalidad, lo que sí que sé es que como telespectador, estas cosas me divierten y que digo “chapó para la Sexta”, porque se trata de entretener y divertir, y hacerle este corte de mangas a esta gente tan rancia y aburrida, es muy divertido.

  2. Me parece de hipocresía total criticar la ética de Wyoming (que no es periodista) por una simple demostración de cómo hacen (o no hacen) su trabajo ciertos “profesionales” del gremio. Viendo cómo está el periodismo hoy en día, con faltas de ortografía, patadas al lenguaje cada vez que hablan, pocos escrúpulos, datos sin contrastar, mentiras, manipulaciones… me parece que criticar esto es de gi-li-po-llas.
    Los que ahora se quejan no son más que unos gañanes que se habían acomodado en el cómodo butacón del copy-paste y que con estas acciones y las del Follonero están viendo que les va a tocar trabajar de verdad si no quieren ver su reputación por los suelos.
    Pero claro, en vez de ponerse a hacer las cosas como deben ser, es mejor poner a la gente a parir, ¡que al fin y al cabo estamos en España carajo!.

  3. Ire: bueno, yo no tengo muy claro que esto sea un programa periodístico o de investigación. Es un programa de humor y como tal a mi me hace mucha gracia que dejen en ridículo a otros que se hacen llamar periodísticos.

    Otro de Sanci: No tendría yo mucha confianza en que cambiase de repente la ética periodística del país por todo esto… seguirán tirándose los trastos a la cabeza. Aunque espero equivocarme…

    Neovallense: Pues me remito a lo de arriba… mucho me sorprendería que los aludidos se den por idem.

    Saludos.

  4. Creo que las actuaciones de uno como de otro, son criticables, igual que lo son las de otros muchos programas, y no por ello es hipócrita. Otra cosa es que a los espectadores nos parezca mejor o peor. Que las asociaciones de periodistas y esta gente critique todo lo que quiera, que los espectadores ya sabemos con qué nos lo pasamos bien y qué es lo que queremos ver y qué es lo que detestamos.

    A mí éticamente hablando, me parece más ético un programa que en tono de humor se ríe de los errores (o no) de sus compañeros de profesión, que un programa que en un tono totalmente morboso se alimenta de las miseras de la gente (sí, de esos que abundan en T5)

    Por cierto Heitor, en ningún momento creo haber dicho que se trate de un programa periodístico o de investigación.
    Personalmente apuesto por el formato de La Sexta, que para lo poco que veo la tele, prefiero divertirme. Si quiero ver cosas interesantes, creo que no lo voy a conseguir ni con A3, ni con T5, ni con TVE1… al final acaban todas haciendo lo mismo.
    No creo que los demás medios “espabilen” porque al fin y al cabo y nos guste o no hay gente que sigue viendo salsas rosas, diarios varios de patricias y cosas así y se creen a pies juntillas lo que les dicen por la cajita esta.

    (—Ops,ahora creo que me he extendido demasiado–)

  5. Ire: No te has extendido demasiado, para eso está esto, para extenderse y exponer que para eso el que escribe los posts aburre a las ovejas sin complejos.
    El problema de que los espectadores elegimos lo que queremos es que no coincide con lo que yo elegiría… la masa de televidentes y yo, vamos por caminos distintos. Hay una gran mayoría que quiere carnaza y destripamientos públicos y yo quiero humor y series de calidad y sin tantos anuncios, así que opto por verlas por otros medios o abrirme un libro.
    De vez en cuando surgen tipos como Wyoming, o Buenafuente, o Pablo Motos y me siento a verlo y me parto el pecho, con ellos y con los periodistas “de verdad” que los critican.
    Pero estoy de acuerdo contigo, esto es muy difícil que cambie.

    Besos.

  6. De esa última lista que has puesto yo eliminaría a Pablo Motos, un tipo con el ego más grande que California; un humorista no puede salir en la protada del Men’s Health luciendo tableta de chocolate, porque cuando se ríe de sí mismo no es creíble. No le soporto. Por lo demás, el incidente demuestra en qué nivel está el periodismo en España, independientemente del truco pelín ventajista de Wyoming: en las cloacas. Eso merece un estudio profundo, pero hoy no toca. Saludos.

  7. A mí Pablo Motos me sigue haciendo gracia. Todos estos humoristas pecan de uno y otro modo de egocentrismo, si no, quizá les sería difícil asumir la posición mediática en la que se encuentran. Quizá el más tímido y moderado sea Buenafuente, quien deja en manos de sus colaboradores gran parte del peso de su programa. Pero no creo que Motos, por haber jugado una apuesta sobre su físico, sea más que Wyoming, que exhibe su torrente oratorio cada vez que puede y ambos me hacen gracia.

    Saludos.

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