KUBO Y LAS DOS CUERDAS MÁGICAS

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Es impresionante la forma en que ha evolucionado la técnica del stop motion. Desde aquellas primeras criaturas a las que el maestro Ray Harryhausen daba vida para impresionar al público de los años 50 y 60 a las virguerías técnicas que podemos ver hoy en día, ha sufrido un salto espectacular. Y uno de los máximos exponentes en esta modalidad de animación, es el estudio Laika.

Fueron los responsables de la preciosa “Los mundos de Coraline”, que lamentablemente no tuve la oportunidad de ver en 3D, de la divertida e infravalorada “Paranorman”, con una vuelta de tuerca sobre las películas de fantasmas muy acertada y de la reciente “Los boxtrolls”, que tengo pendiente de su visionado en Netflix. Y ahora nos llega con esta fábula sobre la importancia de los cuentos, las historias y las leyendas con un envoltorio y unos diálogos muy superiores al argumento, demasiado simple para que la conviertan en una obra maestra.

Kubo es un cuentacuentos, un chaval que se gana unas monedas contando una leyenda en la plaza del pueblo. Los parroquianos se arremolinan a su alrededor para asistir al espectáculo porque, además de sus habilidades como narrador cuenta con una guitarra mágica que es capaz de dar vida a creaciones de papiroflexia que aportan el apartado visual a la historia. El problema es que siempre deja a los espectadores con cuentus interruptus, porque debe volver cada día con su madre al ponerse el sol y porque desconoce el final del relato, basado en la vida de sus padres.

Su vida cambiará cuando un día se alargue más de la cuenta en su retorno a casa y sus malvadas tías gemelas y susurrantes, dobladas por Rooney Mara, quieran putearle. Por allí aparece la madre y, utilizando la magia, lo catapultará en busca de una armadura mágica y de los orígenes de su propia historia. Acompañado de un mono con malas pulgas con la voz de Charlize Theron y un guerrero escarabajo samurai con la entonación de Matthew McConaughey, deberá escribir su leyenda personal.

El relato, como decía, se me hizo demasiado simple. Al final, tras una introducción que abre un mundo de posibilidades, el hilo argumental se reduce a un chaval que debe buscar tres piezas de una armadura superando diversas dificultades para enfrentarse al enemigo final y, a la postre dejar una moraleja que me sonó demasiado chunga. Lo que, supongo, pretende ser un canto al valor de la leyenda, el cuento y la tradición oral acaba pareciendo una carta blanca a la manipulación histórica. Aquello de que la historia la escriben los vencedores y que lo importante no es lo que en realidad sucedió, sino lo que ha trascendido.

Sin embargo, no tengáis en cuenta este último párrafo a la hora de valorar si tenéis ganas de ver la peli. “Kubo y las dos cuerdas mágicas” es tan bonita, es una obra de arte visual de tal magnitud que uno no puede más que quedarse patidifuso delante de la pantalla admirando el trabajo de orfebrería de sus animadores, convirtiendo la animación tradicional con muñequitos en pura magia. Hasta tal extremo llega la perfección técnica alcanzada que uno llega a no poder distinguir lo que es stop motion de lo que son efectos generados por ordenador que, ya os digo que, aunque los hay, son los menos.

Además, a pesar de lo esquemático del argumento, la película no deja de ser divertida en ningún momento. Repleta de humor, dinamismo y acción, con el impresionante trabajo vocal de los actores que le dan vida (a los ya nombrados hemos de sumar a Art Parkinson, un chaval que aparece en “Juego de tronos” y Ralph Fiennes) y un sentido del espectáculo que eleva al estudio Laika Entertainment a la élite de la animación, batiéndose el cobre, con presupuestos mucho más modestos, con gigantes como Pixar, Disney o Ghibli.

Para el que quiera adentrarse en el complejo y paciente mundo de la animación en stop motion, aquí os dejo un vídeo detrás de las cámaras de la película. Un documento gráfico del trabajo que supone planear secuencias tan espectaculares como las de la peli moviendo un muñegote muy poquito a poco.

Supongo que con el curro te vendrá un máster en filosofía zen y una bola anti-stress.

3 thoughts on “KUBO Y LAS DOS CUERDAS MÁGICAS

    1. Vergüenza me da no haber visto ni una peli de Laika hasta que vi ésta. Qué bonica es.

      Echaba yo de menos estas tardes de cine…

      PD: PC nuevo, no me pone el nombre por defecto. Mal.

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