HACIA RUTAS SALVAJES

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Imagino a Sean Penn como un tipo visceral, que se guía por las emociones más que por la cabeza. Un hombre que actúa por impulsos, capaz de embarcarse en cualquier aventura si le llena de verdad. Lo imagino así por su manera de actuar, de meterse en los papeles, ofreciendo a menudo interpretaciones sentidas, profundas y extremas, por su capacidad de transformarse, por su mirada a medio camino entre la tristeza de quién ha visto muchas cosas y la determinación de quien no se detiene ante nada ni ante nadie.

También me ofrece esa imagen en su faceta de director, embarcándose tan sólo en aquellos proyectos de los que se enamora, llevando a la pantalla historias con las que se identifica y escogiendo a actores que representan de manera clara su alter ego en la pantalla. Sucedía con el obsesionado detective interpretado por Jack Nicholson en “El juramento” y ocurre lo mismo aquí, con el joven Emile Hirsch, en la evocadora y ecológica “Hacia rutas salvajes”.

Christopher McCandless es un joven inteligente y rebotado con la sociedad en la que le ha tocado vivir. No comprende a sus padres, una pareja obsesionada con el dinero y el trabajo que apenas se soportan el uno al otro y tampoco comprende un sistema que anula la individualidad y premia el materialismo. Su arraigado idealismo le llevará a cambiar su entrada en la universidad por el inicio de una búsqueda interior, rompiendo con cualquier atadura de conformismo social. Para ello, dona la práctica totalidad de su fondo de estudios a una ONG y, decidido, inicia un viaje en el que intentará sobrevivir por sí mismo en plena naturaleza.

Como decía al principio, la película demuestra que Sean Penn está enamorado de la historia y, paradójicamente, este hecho lastra la narración en determinados momentos de forma clara. Penn intenta hacer llegar al espectador la mayor información posible, sin dejarse nada en el tintero, sumando a las preciosistas imágenes de una naturaleza viva y salvaje y las andanzas del protagonista, una voz en off con los pensamientos de Christopher y su hermana que, a mi modo de ver, ralentiza la narración, volviéndola en ciertos momentos demasiado guiada. Su lealtad hacia la novela original le impide dejar la visión global en manos de simples imágenes y la propia intuición del espectador, queriendo llevarlo por el camino mental que él mismo ha trazado en la lectura.

En otros momentos, sin embargo, la película discurre de modo fluido y es entonces cuando el director muestra todo su potencial, en esos pasajes en los que simplemente deja a la cámara observar al protagonista en su búsqueda, sin intentar influir ni adoctrinar. En esos momentos en los que no hacen falta palabras, deslumbra una cuidada banda sonora con la voz gastada y potente de Eddie Veder, lider del grupo Pearl Jam y compositor de unos temas en perfecta armonía con el espíritu de la película.

Además de la música y la cuidada fotografía del film, destaca de manera rotunda el actor principal, Emile Hirsch, que lleva el peso de la película de forma magnífica, retratando a un personaje carismático y cautivador, un tipo sin maldad que nos hace ver la vida de una forma mucho más limpia y privada de prejuicios.

También me llamó la atención el sensual papel de Kristen Stewart, la niña que vimos pasarlas canutas con Jodie Foster en “La habitación del pánico”, que ha crecido hasta convertirse en una adolescente con una mirada de serena perversidad salvaje.

Concluyendo, en sus dos horas y veinte de metraje, “Hacia rutas salvajes” consigue el propósito de hacer pensar al público sobre cuales son las cosas que merecen la pena en una vida de la que nos estamos perdiendo sensaciones tan atávicas como necesarias. Aunque puede que también lo hubiésemos pensado en menos tiempo.

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One thought on “HACIA RUTAS SALVAJES

  1. Coincido contigo, compa Heitor, en la admiración general hacia ese pedazo de actor que es Sean Penn, aunque he de reconocer que, en su faceta como director, no conozco ni una de sus obras precedentes. En todo caso, con todas sus virtudes y defectos, y teniendo en cuenta la encendida glosa que haces de ella, está claro que habrá que “dar una oportunidad” a esta su última peli. Y ya contaremos…

    Un abrazo.

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