GUARDIANES DE LA GALAXIA VOL. 2

La nueva película de Los Guardianes, que vuelve con el equipo creativo e interpretativo de la anterior, comienza con dos escenas que son, más que una declaración de intenciones, una promesa hacia el espectador.

En la primera, un Kurt Russell rejuvenecido mediante técnicas digitales (hay que ver lo que van mejorando este truco película a película) recorre alguna carretera americana en un descapotable, junto a la actriz Laura Haddock, que interpreta a la madre de Peter Quill, ambos cantando el estribillo de “Brandy (you’re a fine girl)” de Looking Glass. En este breve prólogo nos encontramos con la promesa por parte de James Gunn de seguir con el ejercicio de nostalgia y el aire luminoso y nos adelanta que el tema central de la película será la familia, en múltiples modalidades.

En la segunda, Los Guardianes se preparan para luchar contra un bichejo repleto de tentáculos y dientes y con una bocaza enorme. En esta tensa espera antes de comenzar el combate, Rocket se afana por acabar de conectar un equipo de sonido y Baby Groot le mira asombrado. Al poco, el bicho llega, la música de “Mr. Blue Sky” de la Electric Light Orchestra inunda el patio de butacas y la cámara se centra en Groot, que baila alrededor del escenario, se enfada con las interrupciones, pelea con ratas espaciales y evita el peligro circundante por los pelos, mientras en segundo plano y desenfocada, se libra una cruenta batalla por parte del resto de los miembros del equipo.

La segunda promesa es clara. Si os divertisteis con la primera película, en ésta venimos a que os lo paséis aún mejor, a que os riáis todavía más. Vamos a ser más locos, más surrealistsa, más absurdos. Esto no es una trama adulta y política como “Capitán América: el soldado de invierno”, ni una película de acción pura como “Los vengadores”. Esto es una comedia de serie B con mucha pasta, toneladas de ritmo y un personaje tan adorable y repleto de posibilidades como este Groot que está descubriendo el mundo. Por lo tanto, si intentas ver esta peli con ojos y cerebro de adulto, probablemente no seas capaz de disfrutarla.

En solo dos escenas, Gunn ha marcado el tono de la película y no lo soltará hasta llegar al final. Quizá nadie confiara demasiado en el experimento de la primera parte, con personajes que sólo los más frikis de entre los frikis conocían de los cómics, con ese aire ochentero marcadísimo y con el particular y locuelo sentido del humor del director y guionista, pero después de petarlo en taquilla, estaba claro que le iban a dar manga ancha para hacer lo que le diese la gana.

Y lo hace. Y si Joss Whedon ha visto la película, que estoy seguro de que lo ha hecho, debe haberle subido un pequeño escalofrío de envidia por la espina dorsal, porque Gunn se permite el dotar a la película de una parte central calmada y repleta de momentos tiernos y tranquilos. No necesita construir una enorme set piece de acción cada poco tiempo para tener contentos a los mandamases de Marvel Studios, entre otras cosas porque esos jerifaltes ya no son los mismos que antes y es Kevin Feige el que maneja, con pericia, los hilos de las nuevas fases. Así, el realizador se permite el lujazo de explorar las relaciones familiares de los protagonistas. Padres e hijos, hermanas, mentores y almas gemelas se pasean por la trama definiendo un poquito más los caracteres de los protagonistas

Así, la cinta se da tiempo para profondizar en las personalidades de los diferentes miembros de la tripulación, para exponer sus traumas, para dotar de un aire que a veces raya en la ñoñería al nudo de la trama y, cómo no, para hacerlo desde el tono surrealista y absurdo que es ya seña de identidad de esta tropa de perdedores repletos de defectos.

Eso sí, lo hace inflando el gran globo argumental, aguantando con maestría el misterio del padre de Starlord hasta que explota en un desenlace en el se suelta la melena y que constituye una brutal escena de acción que colma todas las expectativas.

Todo ello regado con cameos imposibles y huevos de pascua para los más cinéfilos, expertos y nostálgicos, como la posibilidad de ver de nuevo en la misma peli a Tango y Cash o contemplar a la primera formación de los Guardianes de la Galaxia que parieron los comics. Por no mencionar la ristra de temazos de este Awesome Mix Vol. 2 que demuestran el amplio gusto musical de los hermanos Gunn.

Más aciertos: el peso protagonista que se le da en esta aventura a Yondu, interpretado por el actor fetiche de James Gunn, Michael Rooker y la unión que surge entre su personaje y el de Rocket Racoon. La alegría que da ver resurgir un peso pesado de los 80 y 90 como Kurt Russell, un renacimiento que había comenzado gracias a Tarantino y “Los odiosos ocho”. El descubrimiento de Mantis, interpretada por Pom Klementieff y los hilarantes momentos que tiene junto a otro personaje que atrapa gran parte de la comicidad de la peli, Drax aka. Dave Bautista. La relación entre Nebula y Gamora, que se profundiza y amplía. Y por supuesto, ese Baby Groot que hará las delicias de los espectadores más enanos y que venderá peluches a cholón.

Ah, por cierto, un consejo para los más despistados, que a estas alturas ya deben ser pocos: ojo con levantarse de la butaca antes de tiempo. Ya lo van diciendo en la campaña de marketing: un verdadero fan de Marvel no se levanta hasta que terminan los títulos de crédito. Gunn se vuelve muy loco y no nos deja una escena postcréditos, ni dos, ni tres, ni siquiera cuatro. Cinco pedazo de escenas aparecen antes de que las luces de la sala se enciendan, algunas graciosas, otras como adelanto para posibles tramas y otras que a muchos nos obligan a investigar por Internet para saber de qué carajo están hablando.

El plan maquiavélico de Kevin Feige y Marvel Studios cada vez está mejor dibujado y mejor engrasado. Utilizar los puntos fuertes de directores muy distintos a los que une su amor por el material original y los tonos muy diferentes de las películas y de los diferentes personajes están convirtiendo el Marvel Cinematic Universe en un proyecto mágico que nadie podría haber soñado hace tan sólo diez años. Una variedad de géneros fantásticamente intrincada que el resto de estudios solo pueden, de momento, admirar y envidiar.

Este año aún nos faltan los estrenos de “Spiderman: Homecoming” y “Thor: Ragnarok” y las previsiones de Marvel abarcan, de momento, hasta verano del 2019, con seis títulos más.

Corren buenos tiempos para los corazones frikis.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.