VIII SYFY – GIALLO

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¿Cómo se puntúa una película en la que te has reído un montón, pero está claro que el objetivo no era ese? O no tan claro, porque esa es la discusión más acalorada del festival junto con la de si las galletas de avena pueden compararse a la comida para gatos y la de quién iba a ganar el gran combate de la muestra, si Dinocroc o Supergator. Pero este es un tema que abordaremos más adelante. Sólo era un ejemplo para que vierais lo sesudos que pueden ser los debates cuando juntas a frikinéfilos de tan diferente calaña.

El caso es que, al salir de la película de Dario Argento, la primera suya que he visto en mi existencia, Carlos y yo manteníamos posturas distintas. Yo opinaba que la película era tan mala y cutre que acababa dando risa, como esos programas de videos de padres que filman a sus hijos desdentándose contra el borde de la piscina y en vez de ir a ayudarlos se deshuevan. Carlos, por contra, argumentaba que era imposible filmar una película de esas características sin hacerlo adrede, así que tenía que ser un ejercicio de autoparodia del veterano director, echando la vista atrás y observando con humor su filmografía. Es una duda de la que nunca saldremos a no ser que nos crucemos a Argento en el Domino’s Pizza, pero estoy seguro que, de tener razón Carlos, se olvidó en algún momento de comunicarle la intención a sus actores.

Si no es así, la película es como uno de esos tipos que vemos pasear por los barrios más modernos, que parecen haberse quedado anclados muchas décadas atras, que visten raro, hablan raro, peinan raro, fuman raro y producen grimilla, hasta que acabas hablando con él y pasando una noche de risas y colegueo. Parodias andantes que están convencidos de su estilismo, sin importarles el qué dirán, lo cual me parece fantástico. Yo me creo que Argento está convencido de su película (o no, pues es el primer film que rueda con un guión ajeno en toda su carrera, el de unos admiradores que han querido homenajearle). Por los comentarios de mis compis de festival, mucho más versados en cine que yo, no difiere mucho de lo que ha hecho en el pasado, pero todo ha quedado tan fuera de época que los comentarios jocosos van aumentando geométricamente a medida que avanza la trama.

La película se titula “Giallo”, por una parte, en un claro homenaje al género que hizo famoso a Dario Argento allá por los 70 y por otro, en una rebuscada cualidad del maloso que secuestra a nuestra Elsa Pataky. Como somos gente curiosa, antes de comenzar nos informamos debidamente de las bases del género, del que sólo sabíamos que era del subgénero de terror y la Wikipedia, que todo lo sabe, nos dijo lo siguiente:

el Cine Giallo es un subgénero cinematográfico de origen italiano, derivado del thriller y del cine de terror. El nombre de “Giallo” (amarillo en italiano), se debe a que estas películas, están basadas en los argumentos de una colección de novelas con la cubiertas de ese color.

A continuación nombra tres películas de Darío Argento que hicieron resurgir el género a principios de los 70, “El pájaro de las plumas de cristal”, “El gato de las nueve colas” y “Cuatro moscas sobre terciopelo gris” (que más que títulos de pelis de miedo parecen poemas de Gloria Fuertes) y añade:

en estas tres películas, el director italiano utiliza su más famoso recurso narrativo, es decir, deja en el subconsciente del protagonista la clave del misterio sobre la identidad del asesino, reforzando así el suspense. Ese enigma siempre se revela al final (a veces de una manera delirante y tramposa) y cuando sale a la luz, generalmente en forma de flashback, se desata la más visceral de las violencias.

Yo no vi el más famoso recurso narrativo de Argento en la peli, pues lo único que tiene en el subconsciente el prota es un trauma infantil en el que un tipo asesina a su madre modelo MILF mientras él presencia la escena, para vengarse años más tarde matando al asesino a sangre fría, mientras que esta vez el que lo presencia es un picoletto italiano que, intuyendo en el chaval madera de policía, lo apadrina e introduce en el cuerpo (el de policía, no el suyo, que después de la denuncia a Ángel Sala por exhibir “A serbian film” en Sitges, los directores de festivales se andan con mucho ojo).

Este policía, encarnado por Adrien Brody en su versión de prototipo italiano con tupé, perilla y andares de seductor incluidos, es el que persigue durante toda la película a un asesino feo, deformado y enfermo (interpretado por un tal Byron Deidra de nariz peculiar y aspecto muy familiar cuyo nombre conforma un anagrama, que Paco pilló en décimas de segundo, del actor en quien todos pensábamos) que rapta chicas guapas, muy bien formadas y sanas para deformarlas, afearlas y quitarles la vida. Esta vez ha cometido el error de secuestrar a la Pataky y allá que acude presto Adrien a salvarla, mientras la hermana de la secuestrada, encarnada por Emmanuelle Seigner le da el coñazo y se le pega a la chepa cual joroba.

Hay que ser muy benevolente para encontrar algún aspecto de la peli que resulte adecuado y falta espacio para enumerar todo aquello que te descoloca. Las actuaciones están sustentadas en personajes demasiado típicos, como el detective oscuro e italianizado al que encarna Brody o la mujer florero que grita y pone muecas que nos muestra Elsa Pataky. La historia avanza a saltos, de forma caótica. Los planos recuerdan a otra época y tienen un regusto rancio. Los diálogos se clasifican entre los absurdos, los de vergüenza ajena y los que provocan que te partas la caja. El final parece escrito por un mal aspirante a escritor de novela de estante de gasolinera. Un cromo de peli que azuzó nuestro ingenio para los comentarios y que transformó una sala de cine en un salón con sesión de peli mala entre colegas.

¿Terror o parodia? Que cada cual juzgue.

4 thoughts on “VIII SYFY – GIALLO

  1. Yo voto a que es de terror y por lo cual es ” mala de cojo***”
    Además sabiendo que la Pataki y el Brody rompieron tras ver como quedaba la peli, aún hay menos dudas… ¿quién convencería a quién para participar?

  2. Elisa: pues no lo sé, pero después de ver el resultado, seguro que no pudieron volver a mirarse a la cara, así que lo de cenar juntos se hizo cuesta arriba.

    Carlos: Ese es un argumento muy a tener en cuenta… aunque igual era adicto a “Al salir de clase” y siempre soñó trabajar con ella.

    Neovallense: con seriedad no está rodada, eso está claro. Yo diría que está rodada con los ojos cerrados y haciendo el pino puente.

    Saludos.

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