FREE BIRD

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Ya estabais malmetiendo, seguro. Que si Heitor ha dejado Nunca Jamás, que si se habrá hecho mayor, que si habrá encontrado nuevo público de pago que le hará rico… Pues aquí estoy de nuevo, feliz de contaros que no me he hecho mayor (ni lo tengo planeado próximamente), que no he dejado el reino y que no me haré rico de momento (al menos no gracias al blog).

Pero sí he estado bastante ocupado, ultimando, corrigiendo, escribiendo, preparando, encuadernando, maquetando, numerando, encendiendo y maldiciendo, un montón de gerundios que vienen a decir que HE PRESENTADO EL PROYECTO FIN DE CARRERA.

Así que ya soy un diplomado en toda regla, que aún no puede colgar el título encima de la tele de la casa de sus padres, porque tardan como unos dos años en dártelo, cobra lo mismo, pues las cosas no parecen estar como para subidas de sueldos y sigue vistiendo los mismos vaqueros descosidos que antes. Como veis, un montón de cambios.

Pero lo que sí ha cambiado, es que por fin puedo volver a disfrutar de mis tardes (¿sabéis que hay una especie de bola naranja suspendida en el cielo a esas horas?), dormir siestas, ver películas y quedar con gente. Lo que me da pie (por fin, que das más vueltas que una peonza) al título del post. Me siento libre cual pajarillo, al menos hasta que me meta en otro sarao que me ocupe el tiempo, algo que prometo que no haré hasta después del verano.

He visto un montón de películas desde la última vez que escribí y quién sabe si escribiré sobre todas, pero de momento, el fin de esta etapa se merece post musical. Una canción cuyo título se ensamble como un Autobot a mi estado de ánimo, cuya longitud simbolice el camino recorrido y cuya calidad nos recuerde a la magnífica investigación sobre tecnologías para la construcción de balastos electrónicos aplicados a la iluminación fluorescente (nombre rimbombante de pfc’s donde los haya). Así que mi inculta e ínfima cultura musical me ha llevado a Lynyrd Skynyrd, el grupo de blues-hard-rock-country sureño por excelencia, una máquina de hacer rock and roll, autores del conocido himno “Sweet home Alabama” (magníficamente versionado por Siniestro total en su “Miña terra galega”) y creadores del sólo de guitarra que figura en muchas listas como uno de los mejores y más influyentes del mundo de la música, el que pone la guinda a este “Free bird”.

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Vamos con un poco de información wikipédica. Lynyrd Skynyrd estaba formado por el vocalista Ronnie Van Zant, el guitarrista Allen Collins (responsable del genial solo de la canción), el también guitarrista Gary Rossington, el bajista Larry Junstrom, el batería Bob Burns y el teclista Billy Powell, último en ingresar en la banda. Su nombre es una burla hacia el entrenador de gimnasia del instituto al que asistían, Leonard Skinner (y a mí que me suena este apellido de algún duro director de instituto…) que endureció las normas de vestuario y de aparencia personal, expulsando varias veces a algunos miembros de la banda por llevar el pelo o las patillas largas. Para mayor bufa, su primer disco se tituló “Pronounced leh-nerd skin-nerd”, con lo que el profesor debía de estar encantado con tanta publicidad respetuosa.

Desde que sacan este primer disco, en 1973, sólo transcurren 4 años hasta que un fatídico accidente de avión cercena la carrera del grupo, ya que en él mueren Ronnie Van Zant y Steve Gaint, dejando al grupo en el altar de grupos y cantantes míticos, dejando tras de sí 5 discazos y un concierto en vivo, el último de ellos lanzado tres días antes del accidente. Sin embargo, en 1984, el hermano del cantante original, Johnny Van Zant, vuelve a reunir al grupo y siguen dando guerra hasta hoy en día.

Así que después de la cutre-clase de todo a 100, sólo queda dejarse empapar con el famoso solo, un dechado de sentimiento y fuerza, con más corazón que técnica, un torrente de notas que ha influido en millones de guitarristas y que sigue siendo un símbolo de libertad. Una canción, que también va dedicada a un excelso personaje que nos ha dejado… y no me refiero al rey del pop (que puede que merezca también una mención en el reino) sino a uno de los tipos más sinceros y cariñosos de las montañas de Val dos Marcos. Un abrazo gordo, Modestiño y, de paso, dale un saludo a MJ, que habréis llegado por ahí arriba justo a la vez. Pero procura no descojonarte en su cara de los calcetines blancos y la nariz, que ya sé que la diplomacia no es tu fuerte. Eso sí, invítale a un vinito, que seguro que le hace falta.

 

Fdo: O pequeno.

3 thoughts on “FREE BIRD

  1. Efectivamente, debieron llegar más o menos juntos, la única diferencia es que MJ está en los medios de todo el mundo y MP, seguro que ni una esquela tiene. Ni puñetera falta que le hace, Modestiño era, y a buena persona no creo que le ganase nadie. Lástima de que se dedicase a la enología.
    En otro orden de cosas, decirte que ya hablaremos en verano, del proyecto de A Porteliña.
    Un abrazo.

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